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Son diminutos, persistentes y están por todas partes. Los microplásticos se han convertido en uno de los desafíos ambientales más críticos de nuestro tiempo. Los encontramos en el agua que bebemos, en el aire de nuestras casas, en los alimentos que llegan a nuestra mesa y en todos los ecosistemas de Canarias, desde las costas hasta las cumbres.
Estas partículas son fragmentos poliméricos de un tamaño que oscila entre 1 micra y 5 milímetros. Proceden de la degradación de casi cualquier objeto cotidiano: envases, ropa, pinturas de barcos o neumáticos de coches. Al ser tan pequeños, facilitan su entrada en los organismos vivos y, dada su elevada resistencia a la descomposición, permanecen en el ambiente durante décadas.
Ante un problema de tal magnitud, la Universidad de La Laguna ha tomado la iniciativa. Consciente de que la ciencia debe ser un baluarte frente a la desinformación y una herramienta para afrontar los retos de la sociedad canaria, ha creado la Unidad de Transferencia Universitaria POLAR (Polymer Analysis & Research).
POLAR nace en 2024 dentro del programa U2T de la ULL, una iniciativa diseñada para impulsar unidades capaces de ofrecer servicios científico-tecnológicos avanzados directamente a la sociedad y a las instituciones. Su origen se encuentra en el grupo de investigación AChem (Applied Analytical Chemistry Research Group), un referente en las Islas Canarias en química analítica, integrado en el Instituto Universitario de Enfermedades Tropicales y Salud Pública de Canarias (IUETSPC).
La misión de POLAR es doble: por un lado, avanzar en la investigación de frontera sobre la presencia, distribución y comportamiento de los microplásticos en el medio ambiente; por otro, ayudar a que empresas, administraciones públicas y ciudadanos puedan comprender y cumplir con la normativa, especialmente la europea, que exige la monitorización de estos contaminantes.
Para estudiar los microplásticos con el rigor y la precisión que exige la ciencia, POLAR ha integrado un arsenal de tecnologías analíticas de alta sensibilidad, esenciales para trabajar con un contaminante tan ubicuo. La unidad ofrece servicios de determinación de microplásticos en un amplio abanico de matrices: agua, suelos, sedimentos, alimentos y bebidas.
Para lograrlo, se combinan varias técnicas clave:
Microespectroscopía Infrarroja (µFTIR): Esta técncia permite obtener esencialmente una huella dactilar para identificar la composición química de cada partícula de plástico. En términos sencillos, le dice al investigador si una partícula es Polietileno (el de las bolsas) o Polipropileno (el de los envases).
Pirólisis acoplada a Cromatografía de Gases con Espectrometría de Masas (Py-GC-MS): Esta técnica de nombre complejo permite cuantificar la masa total de los polímeros presentes, incluso en muestras muy difíciles o complejas (como los sedimentos o algunos alimentos). Es una forma de saber, de forma fiable, cuánto plástico hay realmente en una muestra.
Microscopía Estereoscópica: Esta herramienta de visualización se emplea para determinar las características físicas más obvias de las partículas, como su forma, su tamaño y su color.
La integración de estos métodos dota a POLAR de la capacidad de ofrecer una información analítica completa y, sobre todo, altamente fiable.
La creación de POLAR es un ejemplo de cómo la Universidad de La Laguna canaliza su potencial de investigación hacia las necesidades más apremiantes de la sociedad canaria, demostrando su generosidad y su apertura mental como institución.
En esencia, POLAR es un punto de encuentro entre el rigor científico, la tecnología avanzada y el interés público. Ofrece conocimiento fiable y basado en la evidencia sobre un contaminante que ya forma parte de nuestro día a día. Al hacerlo, ayuda a conformar opiniones informadas y se posiciona como un actor clave en la respuesta a uno de los desafíos ambientales y de salud emergentes más relevantes de nuestro tiempo.
Autores: Laura Cagide Carrillo, Adrián M. Afonso Álvarez, Cristina Socas Hernández, Cecilia Ortega Zamora, Javier González Sálamo, Cintia Hernández Sánchez y Javier Hernández Borges. Grupo de Investigación en Química Analítica Aplicada (AChem). Instituto Universitario de Enfermedades Tropicales y Salud Pública de Canarias (ULL).
Archivado en: Revista HipótesisEtiquetas: Artículo, Hipótesis, Universidad de La Laguna