El historiador Domingo Garí consideró durante unas jornadas sobre solidaridad celebradas hoy, viernes 6 de mayo en el campus de Guajara de la Universidad de La Laguna, que Tenerife está «a la vanguardia de los movimientos altermundistas». En su opinión, las diferentes plataformas surgidas a raíz de asuntos como las torres de Vilaflor o el puerto de Granadilla demuestran que la sociedad civil isleña está en sintonía con los movimientos sociales conocidos popularmente como «antiglobalización».
«Los movimientos de grupos como Asamblea por Tenerife demuestran que hay preocupación por este modelo de democracia corrupta que existe en Canarias, que ha pervertido el sentido de la representatividad política y ya empieza a agotarse», sentenció Garí durante una conferencia en la que analizó el devenir histórico de los movimientos altermundistas en la edad contemporánea.
Para el historiador, los movimientos alternativos al poder capitalista surgieron durante la revolución industrial, con los sindicatos de clase y los partidos políticos como primeros ejemplos. Ejemplos como la comuna de París de 1871 o la revolución rusa de 1917 supusieron intentos serios de transformación del orden social. «Aunque hayan fracasado, eso no debe hacernos pensar que los cambios son imposibles», reflexionó el ponente.
Tras la Segunda Guerra Mundial, hechos como la descolonización y el estado del bienestar supusieron triunfos de la clase trabajadora, los cuales provocaron una «reacción capitalista» materializada en entidades como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial o el propio mercado común del que emanaría la actual Unión Europea. A partir de 1979 se produce en Inglaterra y Estados Unidos un auge del neoconservadurismo que serviría de bastión del actual liberalismo.
Según Garí, el éxito inicial de este conservadurismo llevó a que algunos autores como Francis Fukuyama certificarán «el fin de la historia», aludiendo que el liberalismo era el fin del proceso de la civilización. Sin embargo, «la euforia conservadora solo duraría cinco años», según el ponente, ya que en 1994 la irrupción del movimiento Zapatista en Chiapas (México) indicó que la resistencia al sistema seguía en pie y era capaz de aportar nuevos modelos de actuación. Los Foros Sociales mundiales, como los de Porto Alegre o Bombay, certifican la actualidad de esta crítica al sistema.
El especialista señaló que en los movimientos sociales se dan dos posturas ante la globalización. La primera estaría representada por partidos políticos y entidades organizadas, y promueven el fortalecimiento de los estados-nación como reacción a la mundialización. El segundo lo defienden los activistas más independientes, que abogan por una globalización real, pero orientada de otra manera: una democracia absoluta, con un salario mínimo común y libertad de movimientos real.
Propuesta de 0’7
Antes de la conferencia, la vicedecana de la Facultad de Filosofía, Inmaculada Perdomo, y el alumno del mismo centro Eloy Cuadra, presentaron un proyecto que están promoviendo para que la Universidad de La Laguna cree un fondo solidario nutrido por aportaciones del 0’7 de los ingresos que percibe la institución en concepto de matrícula de alumnos y sueldos de las personas vinculadas a ella.
Este tipo de iniciativa ya existe en otras universidades. De hecho, Cuadra reconoce que la inspiración para promoverla en el seno de la ULL llegó cuando conocieron a través de un artículo de prensa que la Universidad Autónoma de Barcelona había creado un fondo solidario similar.
La idea ha sido presentada a los vicerrectores de Alumnado y de Extensión Universitaria, quienes la han acogido favorablemente. También ha sido discutida con grupos claustrales, decanos y directores de centros. Inmaculada Perdomo reconoció que aún quedaba mucho por hacer para activar esta propuesta. La aprobación de la misma por parte del Claustro y el Consejo de Gobierno es esencial, aunque la vicedecana de Filosofía confía en que «los órganos colegiados le darán el visto bueno a la iniciativa» tan pronto como sea discutida.

