El catedrático de Psicología Básica de la Universidad de La Laguna, Manuel de Vega, fue el encargado hoy miércoles 9 de julio de ofrecer la conferencia inaugural del XXVI Congreso Internacional de la Asociación Española de Logopedia, Foniatría y Audiología (AELFA) que se celebrará hasta el viernes 11 en el campus universitario de Guajara. De Vega centró su intervención en las bases neurológicas que explican la comprensión lectora y en las diferencias individuales que hacen que alguien pueda ser buen o mal lector.
El catedrático comenzó explicando que la psicolingística atribuye a la lectura varios niveles de procesamiento: léxico, morfosintáctico, de oraciones y de discurso, lo que hace de la comprensión del lenguaje un fenómeno realmente complejo. En los últimos años se han ido sucediendo diversas técnicas de investigación en este campo que estudian la relación entre el lenguaje y el cerebro. El estudio de pacientes, de gran tradición, es una de ellas, después de la cual ha aparecido la electroencefalografía (EEG) y, más últimamente, las técnicas de neuroimagen, que permiten obtener una visión dinámica de la actividad cerebral.
De Vega señaló que aunque el modelo clásico indica que es en el hemisferio izquierdo donde se encuentra la base del lenguaje, también el hemisferio derecho tiene muchas competencias en este ámbito. Así, precisó, los pacientes que tienen esta zona del cerebro dañada pueden aparentemente articular palabras sin problemas, pero los inconvenientes surgen en momentos más sutiles, es decir, en el desarrollo de un discurso. Les cuesta por tanto extraer las ideas principales de un texto, realizar inferencias complejas y también tienen dificultades a la hora de interpretar la información paralingística y el lenguaje indirecto (metáforas, ironías, dobles sentidos).
Para el catedrático de la Universidad de La Laguna, el reciente descubrimiento de las llamadas neuronas espejo, que sirven para entender la acción de los demás, y que el experto definió como neuronas sociales, ha abierto un nuevo y vasto campo de investigación.
De Vega añadió que las diferencias individuales en la comprensión lectora determinan el rendimiento académico y el futuro profesional de los individuos. Por qué existen buenos y malos lectores?, se preguntó. Algunos investigadores afirman que las diferencias en habilidades lectoras tienen que ver con el conocimiento del léxico. De hecho, sostuvo que los buenos lectores integran los códigos fonológicos, ortográficos y semánticos a la misma vez.
Otros investigadores hablan de un problema de integración del discurso, en el sentido de que los buenos lectores poseen una adecuada meta-comprensión, y si detectan una incoherencia en algo que acaban de leer, vuelven hacia atrás hasta aclararla, mientras que los malos lectores no se paran, siguen leyendo de corrido.
Intervención temprana
Tras la intervención de Manuel de Vega, comenzó la primera ponencia oficial, que versó sobre la prevención e intervención de cero a tres años en los problemas de la comunicación y el lenguaje. Miquel Serra, catedrático del departamento de Psicología Básica de la Universidad de Barcelona, abrió la ponencia afirmando que «el lenguaje nunca empieza con la primera palabra», en el sentido de que la estimulación previa y los momentos comunicativos a través de los afectos y de la comunicación no verbal son muy importantes.
Dentro de esta ponencia participó un nutrido grupo de expertos catalanes que trabajan con niños pequeños con implantes cocleares. El aumento progresivo del uso del screening universal y de los propios implantes cocleares ha supuesto un gran avance en este campo, apuntaron, en el que las pérdidas auditivas profundas deben tratarse en edades muy tempranas.
Los expertos enfatizaron la importancia de la comunicación, como paso previo al lenguaje, y el papel de los padres como protagonistas en todo este proceso. «Nosotros debemos averiguar en qué momento comunicativo está el niño y compartir estrategias con los padres», desde la comunicación preverbal hasta el uso intencional del lenguaje para comunicar.

