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La universidad presenta sus nuevos 20 títulos europeos a los orientadores de secundaria de Tenerife

jueves 22 de enero de 2009 - 00:00 GMT+0000

La Universidad de La Laguna presentó hoy jueves 22 de enero a los orientadores de enseñanza secundaria de la isla el catálogo de títulos de grado que previsiblemente se implantarán en este centro docente a partir del próximo curso. Se trata de un total de 20 titulaciones adaptadas a los criterios de la convergencia europea y que modificarán sustancialmente el mapa académico de esta institución. Se prevé que ya en el curso 2010/11 el resto de las titulaciones universitarias se adapten al nuevo sistema, con la consiguiente desaparición, de forma paulatina, de las actuales licenciaturas, diplomaturas e ingenierías.

El vicerrector de Ordenación Académica, José María Palazón, fue el encargado de presentar las nuevas titulaciones y criterios a partir de los cuales se regirá ahora la enseñanza universitaria.  Explicó que el nuevo sistema, cuyo eje central es el propio alumno, supondrá un cambio en las relaciones entre los propios estudiantes, entre éstos y sus profesores y, también, entre los empleadores.

Con la convergencia europea el profesor se convierte en un tutor, que debe centrarse en ofrecer pautas a los alumnos para que lleven a cabo su trabajo autónomamente. La necesidad de nuevos recursos docentes y la aparición de la guía didáctica -una suerte de contrato entre la asignatura y el alumno-, con toda la información que es de su interés, configurarán el nuevo modelo educativo, basado en el llamado crédito europeo.

El vicerrector explicó la nueva estructura de las titulaciones universitarias, convertidas ahora en grados de cuatro años. Cada grado, que correspondería al primer ciclo, tendrá un total de 240 créditos, salvo en el caso de las titulaciones relacionadas con ciencias de la salud, con un peso mayor. El siguiente nivel educativo es el posgrado, dividido a su vez en el máster, que configuraría el segundo ciclo y que se trata de una formación avanzada dirigida hacia la especialización académica o profesional, y el doctorado, que ya supone el tercer ciclo y está destinado a la realización de la tesis doctoral.

Ventajas para el alumno

Tras la intervención del vicerrector, fue Eduardo Martín, director de secretariado del Servicio de Información y Orientación (SIO), quien tomó la palabra para hablar de la formación en competencias transversales. “La primera gran ventaja de la convergencia europea es que, por primera vez, se reconoce el trabajo del alumno”, en el sentido de que ha quedado establecido que el crédito equivale a 25 horas de trabajo, de las cuales sólo diez son de carácter presencial, por lo que el resto corresponde al trabajo autónomo del estudiante.

“Es un sistema más justo para el alumno”, quien, aclaró Martín, deberá aprender a trabajar fuera de clase y a gestionar su tiempo. En este contexto, el concepto de competencia, concebida como habilidades que el estudiante debe adquirir al margen de los conocimientos derivados del plan de estudios, cobra ahora todo su sentido. “Las competencias deben ayudar al alumno a su desarrollo profesional”, indicó, al tiempo que señaló que se trata de que el estudiante sepa (conocimientos), sepa hacer (destrezas o habilidades), sepa estar (cuestiones de actitud), quiera hacer (motivación) y pueda hacer (medios o recursos).

La información, punto clave

Eduardo Martín hizo pública una encuesta realizada en mayo de 2008 entre 941 estudiantes preuniversitarios de Tenerife y Gran Canaria, con el objeto de conocer cuáles eran sus fuentes de información a la hora de elegir un estudio universitario y qué credibilidad tenía para ellos.

En ese mes, un 65,9% ya había decidido qué carrera iba a estudiar al año siguiente, mientras que un 34,1% reconocía estar indeciso. La vocación y la existencia de salidas profesionales son los dos argumentos esgrimidos con mayor rotundidad que explican la elección de la titulación; mientras que un 49% afirma haber tomado su decisión habiendo accedido a bastante información, un 43,2% explica sin embargo haberlo hecho con poca, un 5,8% dice haber contado con mucha información y un 1,9% argumenta no haber tenido ninguna.

La mayoría de los encuestados aduce que su principal fuente de información son las jornadas de puertas abiertas que todos los años celebran las dos universidades, seguidamente de la web institucional, la familia y el propio tutor. “El papel de los amigos como fuente de información va descendiendo -cuando hace unos años era vital-, lo que es indicador de que las fuentes oficiales van cobrando mayor peso”, concluyó.


Archivado en: Alumnado