Los bahá’is de Irán son un colectivo que, al no profesar una de las religiones oficiales del país, han sido históricamente perseguidos. Si bien en la actualidad ya no se ejerce la brutal represión de antaño porque la presión internacional así lo ha impedido, sigue habiendo formas sutiles de coartar su libertad. Tanto es así que hoy en día se prohíbe a los jóvenes que profesan este credo su asistencia a la universidad pública iraní y se les deniega el acceso a la educación superior.
Desde 2015 se están celebrando movilizaciones en distintas partes del mundo para dar a conocer esta situación, a todas luces discriminatoria. La Universidad de La Laguna acogió ayer 18 de enero un acto de apoyo a este colectivo, expandido por el mundo y formado, según distintas fuentes, por entre uno y cinco millones de personas. Organizado por el Vicerrectorado de Estudiantes de la ULL y por la comunidad bahá’i de Canarias, sirvió para recabar apoyos de la población universitaria y visibilizar una causa todavía muy desconocida por el público general.
El vicerrector de Estudiantes, Alfonso García, estuvo acompañado en el acto por el representante de la comunidad bahá’i en Canarias, Eugenio Alonso, y por el director de la Oficina de Asuntos Públicos de esta comunidad iraní en España, Sergio García, quien definió la actitud de sus paisanos como de resiliencia constructiva, en el sentido de que pese a ser perseguidos y masacrados, han seguido trabajando por el bien de su país y han procurado la modernización y la extensión del conocimiento en su nación.
Sergio García recordó de hecho que las ansias de aprender de las personas que conforman este credo les obligó en 1987 a establecer un programa educativo que dio lugar al Instituto Bahá’i de Educación Superior, una entidad clandestina que cuenta con un millar de alumnos y alrededor de 150 profesores, expulsados de la universidad pública por sus creencias religiosas. Las clases se imparten por correspondencia, en los hogares de los estudiantes, que se reúnen en grupo para poder trabajar y adquirir sus conocimientos.
Para Alfonso García este acto celebrado en la Universidad de La Laguna es de justicia y cuenta con todo el apoyo del Rectorado de la institución académica. “La educación debe dar libertad, cultivar el espíritu, debe hacer crecer y posibilitar la formación de ciudadanos íntegros. Por eso cuando el miedo y la rabia paralizan hay que poner en marcha acciones como ésta, porque son la única vía para conseguir una sociedad mejor”.
El acto se completó con la proyección de la película “Encender una vela”, del director canadiense-iraní Maziar Bahari, quien aborda en esta cinta las privaciones de derechos humanos en Irán y la persecución sistemática a la que este pueblo ha sido sometido durante décadas.

