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Investigadores de la ULL explican en la Real Sociedad Económica de Amigos del País qué es la desigualdad y cuáles son sus consecuencias

martes 04 de julio de 2017 - 11:11 GMT+0000

Los investigadores de la ULL debaten sobre la desigualdad y pobreza

La desigualdad forma parte consustancial de nuestras vidas, surge en multitud de ámbitos de la vida humana y adopta formas muy distintas: de clase, de renta, de riqueza, de ciudadanía, de roles de familia y género, etc. Los investigadores de la Universidad de La Laguna Gustavo Marrero y David Padrón son economistas expertos en los conceptos de desigualdad y pobreza, no en vano el primero de ellos dirige el Centro de Estudios DE Desigualdad Social y Gobernabilidad (Cedesog). Ambos expusieron hace escasos días en la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife sus últimas investigaciones en este ámbito.

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El profesor David Padrón Marrero centró su exposición en la desigualdad de resultado, tratando de clarificar el alcance de esta dimensión y las distintas variables e indicadores que permiten su cuantificación. Asimismo, a lo largo de su exposición ofreció un detalle de la situación relativa de Canarias en el contexto autonómico nacional, aprovechando los resultados obtenidos en el informe Desigualdad, pobreza y cohesión social en Canarias. Análisis de su incidencia y distribución entre la población canaria, realizado por encargo del Comisionado de Inclusión Social y Lucha contra la Pobreza del Gobierno de Canarias.

Este archipiélago destaca por encontrarse entre las regiones españolas con menores niveles salariales, de renta y gasto en consumo por hogar. Se trata de una brecha, explicó Padrón, que se amplió durante la anterior etapa expansiva (1994-2007), especialmente en su segunda mitad, y aún más durante la última etapa de crisis. A los bajos niveles de ingreso y gasto, Canarias suma una de las distribuciones internas menos equitativas en el contexto autonómico nacional. “La combinación de ambos factores se traduce en una de las tasas de pobreza relativa más altas de toda España”, afirmó el investigador de la ULL.

Por su parte, el profesor Gustavo Marrero, profesor titular del área de Análisis Económico y director del mencionado centro, describió los conceptos de inmovilidad intergeneracional y de desigualdad de oportunidades. La inmovilidad intergeneracional mide el grado de relación entre los logros de los individuos (los hijos) y logros de los padres, generalmente relacionados con la ocupación, los niveles de renta, de riqueza, etc. “Recientes estudios apuntan a que ciertas economías muy desarrolladas, como Estados Unidos, Reino Unido, Italia, o incluso España presentan un grado de inmovilidad mucho mayor que el de países como Dinamarca, Austria o Noruega”, señaló el ponente.

Los aumentos actuales de la desigualdad están siendo asociados a una erosión de la clase media, a un aumento de la segregación y de la polarización de las sociedades, lo cual está conduciendo a un incremento de la inmovilidad (la curva del Gran Gatsby). “En Canarias, por ejemplo, si nos centramos en los logros individuales en educación, encontramos que la probabilidad de alcanzar estudios terciarios es del 65% si los padres también tienen estudios superiores, mientras que se reduce a sólo el 20% si los padres tienen estudios de primaria y al 33% si son de secundaria”, añadió Marrero.

Por su parte, la desigualdad de oportunidades viene ocasionada por diferencias en las condiciones de partida de los individuos (raza, género, lugar de nacimiento, estatus socioeconómico de los padres, etc.). “Una sociedad con alta desigualdad de oportunidades provoca que muchas personas con talento, por el mero hecho de tener malas condiciones de partida, no terminen siendo lo productivas y no alcancen los logros que deberían”, matiza. “Y esto, claramente, es malo e ineficiente para una sociedad”. Así, la mejor política contra la desigualdad es luchar contra la desigualdad de oportunidades, añade el experto de la ULL, atacando su origen (el abandono escolar, la corrupción, los monopolios, el mal funcionamiento de los mercados de créditos, la ayuda a la maternidad, etc.).

“Si bien es complejo luchar contra la desigualdad de oportunidades, peor aún es no intentarlo. Además de ser ineficiente y malo para el crecimiento, altos niveles de desigualdad de oportunidades causan inestabilidad política, económica, revueltas sociales, etc., y entrar en esta espiral sí que podría tener un efecto irreversible sobre la economía. Sin duda alguna, atacar los problemas de la inmovilidad intergeneracional y de la desigualdad de oportunidades es uno de los grandes retos de los economistas y de los políticos del siglo XXI”, concluyó Gustavo Marrero.


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