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El rector pide en la apertura del curso académico un marco claro de financiación y mayor compromiso con la universidad pública

jueves 20 de septiembre de 2018 - 12:19 UTC

 

La Universidad de la Laguna ha celebrado hoy 20 de septiembre el acto de apertura de curso académico 2028/19, que ha tenido una especial connotación al ser el último del mandato del rector Antonio Martinón. Ante una sala repleta de autoridades políticas, académicas, civiles y militares, Martinón aprovechó la ocasión para despedirse de la comunidad universitaria y agradecer el apoyo prestado por las instituciones y la sociedad. Lo hizo a la vez que reivindicó un marco claro de financiación, una línea coherente en el apoyo a la investigación y una mayor defensa de la universidad pública.

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El rector se refirió a la necesidad, compartida por la Conferencia de Rectores, de una Ley de Universidades más adaptada al momento actual, que permita afrontar los cambios “profundos y valientes” que, a su juicio, son necesarios. En su opinión, es preferible que esa renovación provenga de las propias instituciones porque, de lo contrario, les será impuesta: “Serán los gobiernos, impulsados por algunos sectores o actores sociales, con intereses no siempre explícitos, quienes adopten las nuevas normas. Es decir, o cambiamos nosotros, desterrando el conservadurismo y el inmovilismo, o nos cambian desde fuera”.

También reivindicó el papel de la universidad pública como “mecanismo de progreso, bienestar y equidad social”, y anunció la próxima presentación de un estudio del impacto de la Universidad de La Laguna en su entorno socioeconómico. “Los datos que se manejan en casos similares apuntan a que, considerando estrictamente a la universidad pública como un agente económico más, la inversión realizada genera entre el doble y el triple. Ni que decir tiene que la contribución de nuestra universidad a nuestra sociedad va mucho más allá”.

Por ello, aprovechó la presencia en el acto del presidente del Gobierno de Canarias para solicitar que desde el ejecutivo se delimite y precise lo que se quiere que sean las universidades públicas canarias. “Creemos que es necesario que en nuestras universidades se investigue en todos los campos, aunque no podamos alcanzar la misma excelencia en todos ellos. No aceptamos la idea de limitar la investigación a unas pocas disciplinas”, dijo para, a continuación, calificar de “pintoresca e incomprensible” la asignación que se hace de los recursos destinados a la investigación.

Martinón también hizo hincapié en su discurso en la necesidad de priorizar la incorporación de jóvenes investigadores a la universidad, así como de personal de administración y servicios igualmente joven y cualificado. También señaló la importancia de modernizar las titulaciones, adaptándolas los cambios sociales sin comprometer su calidad. Y reivindicó que los centros sanitarios públicos sean utilizados para las prácticas de las titulaciones sanitarias, de manera exclusiva, por el alumnado de la enseñanza pública y no de la privada.

En su discurso, el rector alabó la lección inaugural del catedrático de Ingeniería Carmelo Militello, en la cual se ponía en valor el papel de las ingenierías y, en ese punto, recordó la figura del ingeniero Agustín de Betancourt, de quien se celebra el 260º aniversario de su nacimiento.

Finalmente, Martinón recordó la vocación “canaria” de la Universidad de La Laguna, un centro que mira “a todos los rincones del Archipiélago”, pero también su afán de apertura al mundo, pues “la internacionalización en un poderoso instrumento para impulsar la excelencia en la docencia, en la investigación y en la transferencia”. Recordó, en ese sentido, actividades como el Campus África y el Campus América.

El rector se despidió de la comunidad universitaria, al cumplir este curso su último año de legislatura. “Al finalizar mi mandato como rector regresaré al puesto de profesor en mi Departamento, para así poder asumir la docencia, que constituye una de las pasiones con las que he llenado mi vida, y transmitir a mis estudiantes los valores universitarios que con el tiempo he ido consolidando”.

Memoria académica

Como es habitual ya en el protocolo universitario que rige esta convocatoria, la sesión se abrió con un resumen de la memoria académica del curso 2017/18, a cargo de la secretaria general, Dulce Cairós, quien hizo un sucinto balance numérico de los hechos y logros acaecidos en el año que acaba de cerrarse.

“El curso académico que formalmente acaba de cerrar ha sido uno de los más intensos en actividades académicas, de investigación, internacionalización y extensión de los últimos años”, aseveró la secretaria general. Recordó que dentro de los actos conmemorativos del 225 aniversario del centro universitario se celebró la primera edición del Campus América y también tuvo lugar el programa de actos del centenario del nacimiento Antonio González, rector honorario de la Universidad de La Laguna. Poco después la universidad hizo entrega de su Medalla de Oro a la agrupación musical Los Sabandeños y al catedrático de Arqueología Antonio Tejera Gaspar.

El pasado curso fue especialmente relevante en actividades de internacionalización. Así, en el mes de febrero se celebró la Asamblea General de la Asociación de Programas Norteamericanos en España, que reunió a 105 representantes de 22 universidades norteamericanas, y en el mes de marzo, acogimos la Asamblea General de la Asociación Universitaria Iberoamericana de Posgrado, en la cual ya ocupa esta universidad un puesto en su Comité Ejecutivo.

La tercera edición del Campus África tuvo lugar en el mes de  julio, con 45 seminarios científicos y la participación de120 estudiantes africanos becados. También el pasado curso esta universidad fue anfitriona del Foro de Rectores de las Regiones Ultraperiféricas de la Unión Europea, con la participación de las universidades canarias,  Madeira, Guyana Francesa y Azores.

En el ámbito de la docencia, la Universidad de La Laguna impartió un total de 97 titulaciones oficiales en los niveles de grado y posgrado: 45 fueron Grados y 33 Másteres oficiales. Asimismo, se impartieron 19 programas de Doctorado, 11 títulos propios, así como 220 cursos específicos de formación permanente.

El número de estudiantes matriculados en titulaciones oficiales mantuvo la tendencia de cursos anteriores. Disminuyó ligeramente el número de estudiantes de Grado: 17.485 frente a los 17.604 del curso anterior. Aumentó el número de estudiantes de máster: 1.089 frente a los 1.003 y ha comenzado la estabilización del número de estudiantes de doctorado tras la extinción de los planes de 2003 y 2007, habiendo alcanzado en este curso la cifra de 877 frente a los 1.020 del curso anterior.

En coherencia con ello, se han defendido 171 tesis doctorales, frente a las 122 del curso 2016-17. La tendencia se invierte cuando se trata de los estudiantes de nueva matrícula, que siguen aumentando, y en este curso alcanza la cifra de 4.415. La plantilla de personal docente e investigador cerró el año con el mismo número que el curso anterior, 1.577 personas. Por su parte, el personal de administración y servicios, tras dos cursos en tendencia ligeramente ascendente, experimentó este año un descenso, pasando de 845 a 835 personas.

En el apartado de investigación, hay que destacar la publicación de alrededor de 1.200 artículos y capítulos de libros en los repertorios de la Web of Science y la obtención por parte de la Universidad de La Laguna de financiación específica, pública y privada, para la realización de 83 nuevos proyectos de investigación en convocatorias nacionales e internacionales y con entidades privadas.

Se han contratado 141 nuevos investigadores y se han financiado 45 estancias para nuestros investigadores predoctorales, al tiempo de haber recibido 25 profesores invitados. La Universidad de La Laguna alcanza la cifra de 40 patentes en activo y tiene 12 en trámite y ha incrementado en un 14,7% la actividad de los servicios generales de apoyo a la investigación, tanto a nivel interno, como a usuarios externos a la universidad.

Asimismo, se gestionaron 329 nuevos convenios y contratos de investigación y transferencia celebrados entre el personal docente e investigador de la universidad y empresas, entidades y administraciones públicas, en el marco de las actividades de transferencia al sector económico y productivo.

A lo largo de este último año académico se ha continuado profundizando en la extensión universitaria, consolidando el proceso de redefinición de esta oferta iniciado en años anteriores, con cursos más cortos (doce horas, frente a las veinte anteriores) y vinculados a problemáticas locales y con complementos culturales y de ocio. En lo que se refiere a la organización de cursos en colaboración con ayuntamientos, se ha alcanzado la cifra de 20 ayuntamientos colaboradores. Asimismo, se celebró la segunda edición de la Universidad de Invierno de Arona.

En este curso se ha producido un fortalecimiento del programa de cátedras institucionales y de empresa, con la creación de tres nuevas cátedras: la Cátedra Institucional de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible Cabildo de Tenerife-Universidad de La Laguna, la Cátedra Fundación CEPSA-Universidad de La Laguna de eficiencia energética y la Cátedra de Farmacia asistencial Colegio Oficial de Farmacéuticos de Tenerife-Universidad de La Laguna.

El valor de la ingeniería

El catedrático de Ingeniería Mecánica Carmelo Militello fue el encargado de dictar la lección inaugural que versó sobre el valor de la ingeniería y el de los profesionales que la ejercen. “En nuestro día a día, y especialmente en una ciudad, vivimos rodeados del resultado de la acción de la ingeniería”, sostuvo el conferenciante. “La ingeniería está en lo que comemos, en lo que bebemos, nuestra vestimenta, los vehículos que utilizamos, entre otros. Pero también en todas estas cosas están todas las otras ciencias. En un mundo tan variado como el actual es difícil definir cuál es la fracción con la que contribuye cada una”.

Militello afirmó que “el conocimiento acumulado en los últimos 500 años, por tomar el Renacimiento como punto de partida y el generado en forma explosiva desde el comienzo de la Segunda Guerra Mundial hasta nuestros días, no puede ser adquirido, es decir recordado y comprendido, por una sola persona”.

“Pareciera que un ingeniero debe saber muchas cosas distintas. Sería ideal, pero no es necesario”, explicó el catedrático, para quien el ingeniero o la ingeniera debe controlar las competencias de su actividad cotidiana y debe tener una idea correcta de las competencias de otras actividades que estarán bajo control de otros ingenieros. “Principalmente para que sus propuestas no contradigan los principios fundamentales de otras actividades que deben converger al producto final”.

En opinión del catedrático, ante la fuerte competencia tecnológica, “es necesario un sinceramiento en el sistema educativo español que nos aleje de temas y exigencias rimbombantes”, dado que bajo su criterio son imposibles de satisfacer y “se contradicen con el grado de maduración intelectual a cada edad y que sólo generan frustración en los estudiantes y el profesorado”. Para Militello, “este sinceramiento debe realizarse en todo el sistema educativo”.


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