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La Universidad de La Laguna incorpora a su nómina de Doctores Honoris Causa al médico Antonio López Alonso

miércoles 20 de febrero de 2019 - 15:05 UTC

La Universidad de La Laguna ha admitido a su exclusivo Claustro de doctores Honoris Causa hoy 20 de febrero al doctor Antonio López Alonso, catedrático emérito de Traumatología y Ortopedia de la Universidad de Alcalá, y quien dejó una profunda huella en los estudios de Medicina de este centro académico en su época de docente en ella, por su brillante magisterio y su gran liderazgo como profesor, que sirvió para extender entre el alumnado la pasión por la investigación médica.

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“Esta es la puerta de mi Universidad, que es mi vida”, declaró el homenajeado al comienzo de su intervención, para la cual dictó una lección sobre la patología del alcohol, un tema médico, dijo, que comprendió que podía ser de interés general cuando pensó a qué dedicar su discurso, en lugar de hablar de su especialidad.

El profesor José Luis Pais fue el encargado de exponer los méritos que hacen de López Alonso acreedor de esta distinción, avalada por la Facultad de Ciencias de la Salud, justo en el año del cincuenta aniversario de creación de los estudios de Medicina en la Universidad de La Laguna. Destacó de él las 37 tesis doctorales dirigidas, 46 tesinas y 133 trabajos publicados, aparte de un sinfín de ponencias, comunicaciones, premios y capítulos de libros. Su influencia en la cirugía ortopédica saltó también a Gran Canaria, donde influyó notablemente entre los hoy médicos de esta especialidad. En los años ochenta del siglo pasado había contados especialistas con el grado académico de doctor, señaló el responsable de la laudatio. “Su semilla ha germinado y hoy son múltiples los especialistas doctores que, se espera, en breve accedan a las titularidades universitarias”.

Además de su prolífica actividad científica, es un gran humanista, con más de treinta novelas publicadas y muchas de ellas reconocidas por la crítica literaria. ‘Cervantes, manco y bien manco’, ‘Soledad de otoño’, ‘Infancia de silencio’, ‘La rebelión de los vagabundos’ y ‘La leyenda de la ciudad y el mar’, son algunos de sus títulos. “Representa esa doble vertiente de ciencia y arte, que no deja de ser la  propia profesión médica”, señaló su padrino.

Su cualidades docentes y de oratoria fueron resaltadas también por Pais, no en vano muchos de sus entonces alumnos y hoy médicos, estaban presentes en la sala. De hecho, en la Facultad de Medicina de la Universidad de Alcalá de Henares da nombre a varias salas, donde también es muy querido.

Patología del alcohol

López Alonso empezó por el inicio. “Aunque lo más probable es que la zona de donde procede la vid esté situada en Asia Occidental, las noticias concretas más antiguas que hoy conocemos, sobre la técnica del cultivo de las viñas y de la elaboración de los vinos, son las que han dejado los egipcios. Entre sus numerosos grabados”, prosiguió el doctor, “aparece uno en un sepulcro de Sakara, de hace seis mil años, en el que está representado un grupo de vendimiadores recogiendo la uva de cepas podadas en espaldera”.

Tras la introducción histórica, el profesor se centró en el recorrido del alcohol por el interior del cuerpo humano. “Los alimentos, para entrar, necesitan ser digeridos, cosa que no ocurre al alcohol, ya que este es absorbido directamente tal y como está, sin necesidad de digestión”. El catedrático emérito señaló la necesidad de beber espaciadamente, para luego pasar a disertar acerca de las enfermedades que genera, divididas en dos tipos.

En el primero están incluidas las enfermedades del hueso, “centrando la atención en la llamada «osteopatía de cabeza femoral, por necrosis», que bien pudiera llamársele osteopatía alcohólica o cortisónica, ya que en la trastienda de la misma rezan, con harta frecuencia, el alcohol o los corticoides”. También se refirió a la “enfermedad de la civilización, de la técnica, que es la enfermedad politraumática, que se adscribe a los entornos de los accidentes de tráfico”.

En el segundo tipo de patologías el experto se refirió a las distintas formas patológicas que el alcohol fabrica en otros territorios del organismo. “La cirrosis hepática se ve, en efecto, muchas veces en bebedores. Mas sabemos que el alcohol, por sí solo, es muy difícil que produzca esta grave enfermedad. En los animales de laboratorio no se ha podido reproducir, a pesar de tratarles meses y meses con grandes cantidades de alcohol, y en el hombre, por mucho que beba, la cirrosis no aparece si el bebedor come con templanza y no padece de infecciones, y, sobre todo, si no tiene una predisposición especial para padecer esta enfermedad”.

Lo mismo sucede con la polineuritis, explicó el traumatólogo. “Se llaman así a las inflamaciones del tronco nervioso periférico, de los troncos nerviosos, que transmiten información al cerebro y ponen en marcha los músculos, según el mensaje recibido”. Estas inflamaciones de causa alcohólica, las rigurosamente alcohólicas, son excepcionales. “Se necesita beber desmesuradamente para que se produzcan. Y se necesita, además, que el gran bebedor coma poco y sin higiene”. Se hace preciso que al alcoholismo y a la alimentación se añadan infecciones, “sin cuya colaboración es muy difícil que se pongan en marcha determinados mecanismos inmunológicos que inflamen y degeneren los nervios”.

Una tercera enfermedad es la arteriosclerosis, siguió avanzando el conferenciante, “enfermedad que se define por el depósito de calcio en las arterias con endurecimiento de las mismas, fracasando en su función de garantizar la llegada de sangre a los distintos tejidos del organismo. Cuando esto ocurre a nivel del corazón, asistiremos a las anginas de pecho e infartos de miocardio. Cuando el déficit sanguíneo ocurre en el cerebro, asistimos a todas las variantes de síndromes de isquemia cerebral”.

En cuarto lugar figura la gota, “que se considera también como un castigo del mucho beber”. Es una enfermedad fundamentalmente dolorosa, que ataca a las articulaciones, relató López Alonso. “Es frecuente que el gotoso sea gran bebedor, pero esta coincidencia, que tiene sus razones, no autoriza a achacar la gota al vino. Hasta ahí podíamos llegar”.

Para el experto, la impresión sobre los supuestos peligros del alcohol es, en principio, optimista, con las limitaciones apuntadas. “De este optimismo escapan las dolencias nerviosas de origen etílico, que son absolutamente ciertas y peligrosas. Del grado de bienestar que producen las cantidades moderadas de alcohol se pasa insensiblemente a los estados, todavía inocentes, de ternura pegajosa, de pérdida de crítica, de irresponsabilidad social. El alcohol rompe insidiosamente la comunicación entre el cerebro, de donde parten las impresiones que hacen nuestra vida armoniosa y grave, y los centros inferiores, que regulan la vida de los instintos”. La lección de López Alonso completa puede consultarse en este enlace.

Ciencia y humanismo

La sesión de investidura se cerró con las palabras del rector, Antonio Martinón, tras una breve intervención musical a cargo del violonchelista Ciro Hernández. El rector enfatizó el aniversario de los estudios de Medicina, “un extraordinario acontecimiento para la sociedad canaria, que se logró gracias a la feliz coincidencia de dos grandes tinerfeños en el desempeño de altas responsabilidades: don José Miguel Galván Bello como presidente del Cabildo y el profesor Antonio González como rector de esta Universidad”.

Martinón recordó que el profesor López Alonso, durante su estancia en la ULL, situó la docencia y la investigación “como aspectos fundamentales de la vida universitaria, plenamente compatibles con la vida hospitalaria que desarrolló en el que hoy conocemos como Hospital Universitario de Canarias. De esta forma nuestro Doctor Honoris Causa ha contribuido a la formación de un amplio conjunto de médicos que hoy se encuentran en hospitales y centros de salud de nuestras islas”.

Pero también el profesor López Alonso “ha destacado muy especialmente por haber generado la inquietud por la investigación entre sus colaboradores clínicos, de tal forma que muchos de ellos continuaron sus pasos y son hoy académicos comprometidos con la institución”.

“Parece oportuno recordar ahora las figuras de Santiago Ramón y Cajal, de Gregorio Marañón y de Pedro Laín Entralgo, destacados médicos españoles que aunaron la ciencia médica con otras actividades en el campo de las humanidades. En resumen, el profesor Antonio López Alonso es un universitario integral, docente querido por sus estudiantes, investigador de prestigio, comprometido con la gobernanza universitaria y con una visión amplia de la actividad académica”, declaró el rector.


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