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El mejor estudiante

martes 21 de marzo de 2023 - 09:08 GMT+0000

“A veces la gente tira la toalla antes de tiempo en Física y Matemáticas porque se da cuenta de que no es solo que les cueste, sino que no les gustan realmente. El sistema educativo universitario va muy rápido, pierdes tiempo para estudiar los conceptos, para discutir las tutorías con los profesores y al final te mueves con cierta inercia”, dice Daniel Pérez Cruz, alguien que sabe muy bien de lo que habla porque lo ha vivido en su propia piel, con la gran diferencia de que en su caso nunca pensó en tirar la toalla, sino todo lo contrario.

Su paso por el Grado en Física en la Universidad de La Laguna ha acabado de la mejor manera posible: con el XI Premio al Mejor Expediente Académico del curso 2021/22 que cada año otorga  Alumni ULL. Y aunque Daniel no pudo recogerlo (en su lugar lo hizo su madre) envió un video agradeciendo el galardón que se le concedió en el acto celebrado el pasado 10 de marzo en el Aula Magna César Manrique del Campus de Guajara, con motivo del Día Institucional del centro académico.

Al margen de la cuantía (1.000 euros) −otorgada junto con el reconocimiento del que tan orgulloso se siente− y que quizá le sirva para procurarse unas buenas y más que merecidas vacaciones el próximo verano, Daniel justifica su 9,76 de puntuación con mucho trabajo e inteligencia, ambos al 50%. Según él, nada que no se pueda conseguir con constancia, esfuerzo y dedicación.

“En los dos primeros años se me atragantaban las matemáticas, pero luego ya no. Y lo conseguí echando horas, porque hasta el momento no he conocido a ningún genio en física, a pesar de que hay personas que son más brillantes que otras. Unos más y otros menos, todos tenemos que echarle horas para graduarnos”. De hecho, reconoce que cuando entró en el primer año del grado sufrió un “choque muy grande” y no tardó tiempo en darse cuenta de que los estudios que había elegido no eran precisamente fáciles.

La prueba de ello estaba a pie de calle. Son numerosas las academias radicadas en San Cristóbal de La Laguna donde se dan clases de todo tipo de asignaturas que se imparten en el Grado de Física de la Universidad de La Laguna. “Es una carrera en la que en el primer año ya se retira bastante gente, y no solo por las dificultades que te encuentras tras terminar el Bachillerato. Que no la culmines en cuatro años depende también de otros factores, como perder la beca de estudios”, explica Daniel.

Sin embargo, una vez consiguió acostumbrarse a su nueva forma de estudiar, pudo disfrutar de todas las asignaturas, especialmente a partir del segundo y tercer curso. Fue al elegir las optativas cuando comenzó a ver conceptos más avanzados y a entender el complejo funcionamiento de las leyes de la Física.

Las carreras más difíciles

“Me costó muchísimas horas de estudio poder sacar la asignatura de Física del estado sólido, ya que me coincidió justo con el comienzo de la pandemia, pero entendí bien las cosas porque, al final, todo acaba siendo muy repetitivo. El Grado en Física tiene esa fama de que es difícil, pero terminas por acostumbrarte y una vez le coges el truquillo y sabes cómo funciona, aprendes a resolver los problemas”.

Fama merecida o no, basta con echar un vistazo a los ranking en los que se aglutinan las carreras más difíciles que se imparten hoy día en España para descubrir que Física suele estar siempre en el ‘top five’, después de los grados en Matemáticas, Ingeniería Aeronáutica y Aeroespacial o Ingeniería Civil. Como baremo para saber cuáles son esos temidos grados, lo usual es comprobar si su alumnado ha logrado sacar año por año.

Es un hecho que Física no figura en el listado de los grados que suman una mayor tasa de abandono en España, no así las ingenierías, que le llevan una clara ventaja pese a esa fama de difícil que precede a esta ciencia básica, un aspecto en el que las matemáticas tienen mucho que ver. “Desde que estás en la ESO ya notas cómo a casi nadie le gustan las matemáticas, y la física, al fin y al cabo, no deja de ser otra cosa que coger cosas de las matemáticas y plasmarlas en la realidad. No puedes entender lo que pasa en la física si no entiendes lo que pasa en las matemáticas”.

Daniel Pérez no se sumó al número de estudiantes españoles que abandona el grado en el que se matricula, una cifra que ronda el 33% en nuestro país. Muy al contrario, su Grado en Física culminó con la presentación de su Trabajo de Fin de Grado (TFG) «A primer on the study of one dimensional systems, Bethe ansatz and integrability», una propuesta para resolver problemas en una dimensión y su relación con la integrabilidad, que fue merecedora de un 10.

“Lo que hice fue solucionar un sistema que ya se resolvía de igual forma en los años 70, pero con una aplicación más avanzada y con la idea de que pudiera servir como una especie de libro-guía o manual básico a la gente que quiera aplicar esas técnicas. Me llevó muchos meses de trabajo, pero lo bueno de Física es que tenemos el último cuatrimestre solo para realizar el TFG, y eso fue fundamental, ya que al tratarse de un tema complicado no encontré demasiada bibliografía en la que apoyarme, algo que suele ser un problema”.

Una nueva vida en Barcelona

Fue en este punto en el que resultó primordial la ayuda de su director de TFG, Manuel Valiente Cifuentes, experto en Física atómica, molecular y nuclear, quien no solo lo guio en su último trabajo de grado, sino que le mencionó la posibilidad de enfocarse hacia la especialidad de Física cuántica y le abrió los ojos respecto a qué hacer en este campo. Y aunque había que alejarse de su Tenerife natal, cursar un máster especializado era la mejor opción.

Ahora Daniel vive cerca de la basílica de la Sagrada Familia, en el corazón del Eixample barcelonés −donde comparte piso con tres compañeras, también de carreras de ciencias− y estudia el Master in Quantum Science and Technology (máster en ciencias y tecnologías cuánticas), de carácter interuniversitario que imparten a la par la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), la Universidad de Barcelona (UB) y la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC).

De esta nueva vida que tiene en la Ciudad Condal, el alumno con el mejor expediente de la Universidad de La Laguna del curso pasado destaca la cantidad de centros y organismos de investigación potentes y punteros enfocados a la especialidad que ha elegido, y en los que podría desarrollarse como profesional una vez termine su especialización. “Mi TFM se centra en el estudio de la fracción de superfluido presente en condensados de Bose-Einstein para distintos potenciales, así como en la comprobación de la saturación del límite de Leggett, en ambos casos”.

Para las personas legas en esta complicada rama de la ciencia, hay que decir que un condensado de Bose-Einstein es un estado de la materia que puede tener aplicaciones muy específicas, tanto en nanotecnología como en interferometría atómica o en computación cuántica. Y aunque Daniel apenas lleva un par de semanas trabajando en el que será su TFM, cuenta con la gran ventaja de que este cuatrimestre puede centrarse de lleno en su proyecto y dedicar todo su tiempo a desarrollar su investigación.

“La rama que yo pienso hacer ahora mismo, y estoy comenzando a investigar para mi TFM, no tiene aplicaciones, es ciencia fundamental, investigación básica. Se trata de sentar los pilares para que la gente que pueda usarlos siga desarrollando el formalismo de la cuántica. Es seguir investigando nuevos fenómenos en física cuántica, formalismo matemático y tratar de descubrir nuevas evidencias con la tecnología”.

Hasta ahora, este graduado en Física tiene claro que quiere dedicarse a la investigación, aunque no se cierra a otras posibilidades que puedan presentarse. De hecho, si todo sale como espera, quiere volver el próximo curso a su ‘casa’, la Universidad de La Laguna, con una beca de formación para el profesorado universitario del Ministerio de Educación y Formación Profesional que le permitirá realizar el doctorado en Física cuántica, una rama que eligen muy pocos investigadores en el centro académico tinerfeño.

“No sé si estoy dispuesto a pasar por el aro, porque la etapa de doctorado supone cambiar de país cada dos años −dice Daniel Pérez− y no es solo que no te contraten, sino que para seguir optando a becas es imprescindible que te hayas movido en distintos lugares. Si hago el doctorado en la ULL tengo que hacer el posdoctorado fuera de España”.

De momento, y hasta que no haya cambios significativos a la vista, reconoce estar sorprendido con todas las posibilidades y oportunidades profesionales que le brinda Barcelona, donde hay numerosas iniciativas europeas que encuentra muy interesantes, como las que se le pueden presentar en el Instituto de Ciencias Fotónicas (ICFO). “Aquí hay muchísima oferta para hacer el doctorado, y aunque mi primera opción sigue siendo la Universidad de La Laguna aún no he mirado más allá de lo que me dijo mi profesor”.

El amor por la física

Su ‘idilio’ con la física es puramente vocacional, algo que tuvo muy presente desde que finalizó el tercer curso de la ESO en el IES Nicolás Estévez Borges para seguir sus estudios de Bachillerato en

Daniel en una visita a Girona.

el IES Lucas Martín Espino, de Icod de los Vinos, el municipio que le vio nacer y donde su madre, bióloga y profesora de instituto, como su padre, le inculcó el amor por la ciencia, por explorar y descubrir cosas nuevas.

“Siempre he tenido ese aliciente. Una cosa que me gustaba es que cuando estuve en el instituto no había muchas prácticas de laboratorio y mi madre nos traía a mi hermano y a mí los pulmones de cerdo para explicarnos lo que pasaba cuando se fumaba. Incluso en verano, cuando podíamos ir al instituto, aprendíamos cómo se cristalizaban la sal o el azúcar. Me lo pasaba genial porque era algo con lo que podías trastear”.

No es de extrañar que su hermano, estudiante de Medicina en la Universidad de La Laguna, comparta el amor por la ciencia que le han inculcado sus padres. “Ellos me enseñaron mucho. Son personas muy inteligentes. De ellos aprendí cómo entender las cosas, me enseñaron a cuestionarlas y a ver el mundo de otra manera, desde la mirada de la ciencia”, asegura este estudiante excelente que huye de las calificaciones estereotipadas que a veces se cuelga a las personas que abrazan la física.

“Eso de que las personas que estudiamos física somos unas frikis tiene mucho de tópico. Al pasar por la facultad no te cruzas a nadie que encaje en ese estereotipo tan manido. Es como en cualquier otra facultad. Yo creo que soy bastante normal, me gusta mucho ir al gimnasio e ir de fiesta; tengo en Tenerife a mis amigos y pareja, que estudia Derecho en la ULL”, dice Daniel Pérez sin dejar de recalcar que se siente muy orgulloso del premio que le acaban de conceder. Y no es para menos. Convertirse en el graduado que ha obtenido las mejores notas de todos los grados que se imparten en la Universidad de La Laguna es un privilegio que ostentan muy pocas personas. Y él es una de ellas.

Gabinete de Comunicación

 

 


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