La Universidad de La Laguna y la Fundación Telesforo Bravo – Juan Coello han firmado esta semana un protocolo general de colaboración para poner en marcha varias actividades de investigación, formación y divulgación conjuntas, así como la preservación del legado de los geólogos que dan nombre a la organización. De hecho, la institución académica ya está comenzando los trabajos para organizar su importante fondo documental.
Por parte de la universidad firmó el acuerdo su rector, Francisco J. García Rodríguez, y por parte de la fundación, su presidenta, María Lourdes Bravo Bethencourt. En el acto también estuvieron presentes el director de la fundación, Jaime Coello Bravo, y la profesora de Departamento de Bellas Artes de la Universidad de La Laguna Elisa Díaz González, quien está coordinando los trabajos de restauración patrimonial.
Sobre el fondo documental de Telesforo Bravo que se va a catalogar, Jaime Coello y Elisa Díaz explicaron que se trata de un archivo muy complejo porque, además de contener documentos escritos como diarios, cartas y estudios de diversa índole, también alberga fotografías, rocas y restos arqueológicos y paleontológicos de interés.
Así, existen documentos de gran interés histórico, como la correspondencia que mantuvo Telesforo Bravo con su mujer durante la estancia del científico en Irán entre 1957 y 1959, que aparte de los datos puramente personales, ofrece interesante información histórica sobre esos tumultuosos años; o la correspondencia que mantuvo con el botánico Eric R. Sventenius, durante la cual ya se introducía la idea de crear una reserva natural en Garajonay en 1952, treinta años antes de que finalmente se lograra su declaración como Parque Nacional.
Coello también manifestó su interés por que, en virtud a ese acuerdo, parte de ese patrimonio documental pueda ser albergado en las dependencias de la Universidad de La Laguna para hacerlo más accesible a la comunidad científica. El rector manifestó su interés en responder adecuadamente a esa propuesta a pesar de la escasez de espacios universitarios y sugirió que el Servicio de Biblioteca podría crear un fondo para hacerse cargo de la parte estrictamente documental.

