La Facultad de Economía, Empresa y Turismo de la Universidad de La Laguna celebró esta semana la jornada “Repensando la Experiencia Educativa: Presencialidad y Evaluación a Debate”, integrada en el ciclo institucional Conecta Campus Guajara y que reunió a docentes y estudiantes en un foro horizontal orientado a analizar las tensiones del sistema educativo actual y co-crear soluciones prácticas para las aulas.
Durante la apertura, el vicerrector de Docencia, José Manuel García Fraga, subrayó el impacto de esta problemática, señalando que se trata de un desafío compartido por todas las universidades españolas. La jornada, que contó con la particpación de más de 50 personas, mitad alumnado y mitad profesorado, estuvo dirigida por la profesora Tamara González González, del Departamento de Dirección de Empresas e Historia Económica y vicedecana de Estudiantes y Empleabilidad de la facultad, co-coordinada por la alumna de posgrado Rocío Do Nascimento Santamaría.
El encuentro se estructuró como un diagnóstico participativo que dio continuidad a una investigación interna que acumuló 45 fichas de análisis cualitativo desarrolladas en fases autónomas (estudiantes y docentes por separado) y fases mixtas de debate conjunto. Una de las conclusiones del proceso es que la comunidad universitaria no rechaza la presencialidad, sino el modelo de clase magistral pasiva. Los datos del informe integrado muestran un acuerdo total entre el PDI y el alumnado: la docencia que se limita a reproducir presentaciones o textos en formato PDF que ya están accesibles en el aula virtual anula el incentivo de asistir.
“El aula presencial debe redefinirse como un espacio de intercambio, interpretación y construcción colectiva, y no como una mera obligación de estar sentado”, destacó la organización de la jornada. Factores logísticos como las dificultades de transporte e incompatibilidades laborales también pesan en el absentismo, pero la transformación de las dinámicas dentro del aula se perfila como la principal vía de solución.
El segundo gran bloque de análisis abordó los sistemas de evaluación vigentes. Aunque existe una preferencia absoluta y transversal por el modelo de evaluación continua, durante la session se alertó de que las prácticas actuales sufren de rigidez y terminan convirtiéndose en una “evaluación fragmentada o troceada” en lugar de continua. El exceso de pruebas memorísticas tipo test y la falta de carácter eliminatorio en los exámenes parciales provocan que el alumnado sufra una carga de trabajo desproporcionada que no siempre incentiva el razonamiento crítico.
Entre las propuestas de mejora que se elevarán a las instancias institucionales correspondientes, destaca la solicitud de modificar el reglamento de evaluación y calificación de la Universidad de La Laguna para flexibilizar los criterios, dotar de mayor peso a proyectos aplicados, presentaciones orales y trabajos en equipo, y garantizar que los formatos de examen mantengan una coherencia estricta con las herramientas empleadas en la docencia del día a día (como evitar examinar en papel cuando se ha practicado con soporte informático).
El resultado fundamental de esta jornada de debate horizontal fue la redacción de un decálogo de acciones concretas orientadas a combatir la apatía mutua y conectar los contenidos académicos con la realidad laboral. El debate mixto evidenció propuestas innovadoras como el uso constructivo de la inteligencia artificial en el aprendizaje y la importancia de concienciar al estudiantado sobre el coste real de los servicios universitarios públicos para reforzar el compromiso de la ciudadanía.


