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Del laboratorio al mercado

viernes 24 de julio de 2026 - 06:00 GMT+0000

El pasado mes de junio la Universidad de La Laguna aprobó la creación de tres nuevas empresas de base tecnológica nacidas en el seno de la institución académica. Las spin-offs constituyen uno de los instrumentos fundamentales de transferencia de investigación de la universidad, tal y como señala el vicerrector de Investigación y Transferencia, Antonio Aparicio. Además, recalca el carácter inédito de la presentación conjunta de tres nuevas iniciativas: TENET LightKey, impulsada por el catedrático de Física Jorge Méndez; Robotserv, promovida por el catedrático de Ingeniería Informática y de Sistemas Jonay Tomás Toledo; y ZONA 1, auspiciada por el profesor permanente de Química Física Gonzalo García.

Estas tres nuevas spin-offs demuestran que la investigación que se desarrolla en la Universidad de La Laguna tiene potencial para generar valor económico y social. “Nuestro objetivo es que el conocimiento que crean nuestros grupos de investigación llegue a la sociedad y contribuya a resolver problemas reales. En algunos casos, como ocurre con estas iniciativas, ese proceso culmina además en la creación de empresas capaces de transformar el conocimiento en innovación, empleo y desarrollo».

Aparicio señala además la importancia de la Oficina de Transferencia del Conocimiento (OTC) como unidad coordinadora encargada de asesorar al personal investigador de la institución en estos procedimientos burocráticos y establecer conexiones entre entidades consultoras, financiadores y organismos públicos para garantizar el éxito de este tipo de iniciativas. La directora de la OTC, Rebeca Baz, subraya que la aprobación de estas tres empresas supone un hito importante para la Universidad de La Laguna. “Detrás de cada una de ellas hay años de investigación, meses de trabajo para identificar oportunidades de transferencia y un importante esfuerzo para hacer viable su puesta en marcha».

La Ley Orgánica del Sistema Universitario (LOSU) define las empresas basadas en conocimiento (EBC) o spin-offs como aquellas entidades creadas o participadas por las universidades cuyo desarrollo se fundamenta en patentes o resultados de investigación logrados en el ámbito universitario y financiados total o parcialmente con fondos públicos.

Siguiendo este marco, el Reglamento de Creación y Participación en spin-offs y startups de la Universidad de La Laguna diferencia entre diferentes tipos de iniciativas empresariales vinculadas a la institución. Entre ellas se encuentran las empresas basadas en conocimiento o spin-offs, cuyo objetivo es explotar comercialmente resultados de investigación, tecnología y conocimientos desarrollados en la Universidad de La Laguna gracias a proyectos financiados total o parcialmente con fondos públicos.

De esta manera, las spin-offs son una de las principales herramientas de transferencia de conocimiento de la universidad hacia la sociedad. A través de estas empresas, los avances científicos y tecnológicos generados en los grupos de investigación pueden transformarse en productos, servicios o soluciones con aplicación práctica y potencial impacto económico y social.

El reglamento distingue las spin-offs de las startups universitarias. Mientras que las primeras se constituyen para transferir al mercado resultados de investigación desarrollados en la Universidad de La Laguna, las startups impulsan iniciativas innovadoras surgidas del entorno universitario sin explotar directamente conocimiento o tecnología de titularidad de la institución. Entre estas últimas, la normativa contempla también las startups participadas por la universidad, en las que esta mantiene participación accionarial.

Física contra la falsificación

Jorge Méndez

Las falsificaciones generan enormes pérdidas económicas en sectores tan diversos como el textil y plantean importantes riesgos para la seguridad en ámbitos como los medicamentos, los componentes electrónicos o los chips que controlan transacciones e infraestructuras críticas. Para hacer frente a este problema surge TENET LightKey, una tecnología capaz de autenticar productos mediante una firma de luz invisible. La innovación, desarrollada en la Universidad de La Laguna, está protegida por la patente ES3042333A1, publicada por la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) el 19 de noviembre de 2025, cuyo informe sobre el estado de la técnica avala la novedad y capacidad inventiva de la propuesta. En la creación de esta patente han participado Jorge Méndez, el promotor de la iniciativa, Pablo Acosta y Francisco Miguel Medina. El avance ha dado ahora el salto del laboratorio al mercado con la creación de una spin-off que busca comercializar esta tecnología.

“Se trata de una llave de luz, una tecnología basada en materiales luminiscentes que puede aplicarse a una amplia variedad de soportes, desde impresiones offset hasta vidrios, cerámicas, plásticos o resinas”, explica Jorge Méndez, catedrático del Departamento de Física de la Universidad de La Laguna. “Es completamente invisible a simple vista y no altera la apariencia del material que se quiere proteger frente a la falsificación, ya sean documentos de seguridad, textiles o productos de lujo”, agrega.

Bajo la iluminación de un pequeño dispositivo infrarrojo de bajo coste, el material emite una señal luminosa codificada que puede ser detectada por equipos de lectura especializados y funciona como un auténtico código de barras óptico. Esta firma puede diseñarse de forma personalizada para cada producto o material, convirtiéndose en una señal única y muy difícil de reproducir.

Debajo del color visible existe una señal más potente que la que percibe el ojo humano. Ese espectro no se presenta como una banda ancha fácil de imitar, sino como una serie de picos definidos, similares a un código de barras. “Entonces, tú puedes diseñar esa señal para que no sea falsificada”, explica el investigador.

En el ámbito de los tintes de seguridad existen ya soluciones basadas en emisiones de luz, como las tintas UV y los hologramas. Sin embargo, según afirma Méndez, la diferencia de esta tecnología radica en el nivel de codificación que alcanza. “Esa luz no es cualquier luz, sino que aumenta el nivel de codificación que ya existe en otros tintes. Ofrece mayor seguridad, porque la codificación es mayor”, apunta.

Para ejemplificarlo, recurre a un símil: “Una tarjeta de crédito normalmente tiene cuatro pines, hay tintes de seguridad en el mercado que solo tienen dos, pues esta tecnología cuenta con diez pines. Con lo cual es mucho más difícil de falsificar”.

Además de su nivel de seguridad, el físico destaca su versatilidad y bajo coste de producción. “Lo puedes diseñar para cada material, es de bajo coste, se puede integrar en productos comerciales”. En este sentido, subraya también la importancia del paso dado hacia la transferencia tecnológica: “Por eso estamos muy contentos, no solo por la patente, sino por la creación de una spin-off para intentar comercializar este producto”.

La tecnología es el resultado de 25 años de investigación en fotónica y nanotecnología desarrollada en la Universidad de La Laguna. El equipo de esta tecnología ha trabajado durante décadas en materiales luminiscentes basados en tierras raras, inicialmente orientados a aplicaciones relacionadas con las energías renovables y, en los últimos años, a sistemas avanzados de seguridad y autenticación.

Esta línea de investigación ha dado lugar a diversas publicaciones científicas internacionales y a colaboraciones con distintas instituciones. Desde 2021, el equipo mantiene una colaboración con el Banco de España para estudiar posibles aplicaciones de estos materiales en sistemas de seguridad para billetes. En el proyecto participan investigadores de la Universidad de La Laguna junto a colaboradores del Instituto IMDEA Nanociencia y del Instituto de Micro y Nanotecnología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Con la creación de la spin-off TENET LightKey, los investigadores buscan trasladar esta tecnología al mercado y explorar su aplicación en ámbitos tan diversos como la impresión de seguridad, los productos de lujo, la microelectrónica o la industria aeroespacial mediante sistemas de autenticación basados en firmas de luz únicas y difíciles de falsificar.

Robótica al servicio del sector primario

Jonay Tomás Toledo

El sector primario también puede beneficiarse de los avances en investigación aplicada. En este contexto surge la spin-off Robotserv, una iniciativa impulsada para dar respuesta a las necesidades del sector agrícola canario, que demanda soluciones de automatización adaptadas a las particularidades de los entornos de cultivo del archipiélago. Liderada por el catedrático de Ingeniería Jonay Tomás Toledo, la empresa tecnológica está centrada en el desarrollo de robots móviles autónomos diseñados para asistir en la ejecución de tareas agrícolas. Su objetivo es facilitar labores de producción en distintos cultivos mediante tecnologías que, hasta el momento, no cuentan con una alternativa similar disponible en el mercado para las condiciones específicas de Canarias.

La iniciativa persigue la comercialización de un sistema capaz de automatizar tareas repetitivas, como la eliminación de malas hierbas mediante procedimientos mecánicos o láser, así como la fumigación preventiva. Estas aplicaciones podrían contribuir a reducir el uso de productos fitosanitarios en determinados cultivos tradicionales de las islas y reducir situaciones de riesgo para los trabajadores. Según explica el investigador, en la actualidad no existen robots autónomos de estas características orientados a explotaciones agrícolas como las de Canarias. Aunque sí se han comercializado algunos tractores guiados por GPS en grandes superficies de cultivo, estas soluciones no resultan adecuadas para las condiciones de trabajo y la configuración de las explotaciones agrícolas más habituales en el archipiélago.

De este modo, señala Toledo, la iniciativa busca trasladar al sector agrícola la experiencia acumulada durante años en el desarrollo de robots móviles autónomos para distintas aplicaciones. La idea tomó forma a partir del contacto directo con varias empresas del sector, que trasladaron la necesidad de contar con soluciones tecnológicas adaptadas a sus procesos productivos.

Actualmente, el proyecto se encuentra en fase de desarrollo de un prototipo funcional, centrado especialmente en las plantaciones de platanera. El objetivo es validar la tecnología junto a potenciales clientes, evaluando su rendimiento y utilidad en condiciones reales de trabajo dentro de las explotaciones agrícolas. Aunque la demanda inicial se concentra en el cultivo del plátano, la iniciativa empresarial ya contempla la adaptación de esta tecnología a otras producciones estratégicas del archipiélago, como los viñedos y las plantaciones de aguacate.

El investigador expone que el equipo trabaja actualmente en un prototipo demostrativo del robot autónomo. El sistema se basa en un vehículo de cadenas de goma de aproximadamente un metro cuadrado de superficie y una capacidad de carga cercana a los 120 kilogramos. Además, incorpora un accesorio que permite a una persona desplazarse sobre él para evaluar de forma directa su comportamiento, estabilidad y capacidad de navegación en condiciones reales.

Toledo destaca que la reducción de los costes de sensores y actuadores, unida al desarrollo de algoritmos de inteligencia artificial basados en redes neuronales, está facilitando la incorporación de capacidades avanzadas a este tipo de plataformas. Gracias a ello, los robots pueden adaptarse a entornos de trabajo cambiantes, identificar frutos, detectar posibles enfermedades en los cultivos y ejecutar de manera autónoma tareas de tratamiento y procesamiento agrícola.

Nuevas estrategias anticorrosivas

Gonzalo García

La tercera iniciativa empresarial aprobada recientemente en la Universidad de La Laguna es la spin-off ZONA 1. Coordinada por el investigador del área de Química Física Gonzalo García, esta empresa desarrolla una tecnología de recubrimientos metálicos capaces de actuar como una barrera invisible al oxígeno, diseñada para inhibir la corrosión mediante el control de la reacción catódica. A diferencia de otros métodos anticorrosivos, que emplean barreras físicas o materiales de sacrificio, esta solución impide la interacción del oxígeno con la superficie metálica y por ello, inhibe la oxidación del metal.

García explica que la estructura del recubrimiento ha sido optimizada a escala nanométrica para mantener la integridad fisicoquímica de la superficie y del sustrato metálico, sin alterar sus propiedades mecánicas ni su funcionalidad. Esta característica permite su aplicación sobre metales estructurales expuestos a condiciones extremas sin comprometer su rendimiento operativo. Esta tecnología representa la base científica sobre la que se construye la spin off, orientándose a transferir este conocimiento al sector industrial.

Además, el investigador destaca que esta solución, que ya cuenta con una patente registrada (WO2024/115805) en Europa, Estados Unidos, China, Argentina e India, se alinea con los principios de sostenibilidad industrial, al reducir significativamente la necesidad de mantenimiento, el uso de inhibidores tóxicos o revestimientos contaminantes, y al aumentar la vida útil de los materiales protegidos.

En esta primera etapa, el objetivo principal de ZONA 1 es consolidar la estructura empresarial y comenzar a desarrollar proyectos con entidades externas. Paralelamente, la compañía trabajará en la validación de distintas líneas de actividad y en la identificación de aquellas con mayor potencial de aplicación e impacto. El investigador señala como principales clientes potenciales a empresas, administraciones públicas o entidades que requieran apoyo tecnológico especializado en áreas relacionadas con el mantenimiento de materiales, la corrosión, la electroquímica o la monitorización ambiental. Asimismo, añade que contemplan la colaboración con otros centros tecnológicos y organismos que desarrollen actividades complementarias que combinen investigación e innovación.

De este modo, la empresa de base tecnológica busca transformar resultados de investigación en soluciones tecnológicas capaces no solo de mejorar la durabilidad de los materiales, sino también optimizar procesos y facilitar la toma de decisiones mediante monitorización avanzada. García añade que la creación de spin-offs supone una oportunidad para el personal investigador de establecer un canal más directo para facilitar iniciativas de transferencia del conocimiento y explorar nuevas formas de colaboración entre la universidad y el tejido productivo.

Así, a TENET LightKey, Robotserv y Zona 1 se suman las cinco iniciativas empresariales ya consolidadas en la institución: Wooptix, especializada en innovaciones basadas en la luz, especialmente en el ámbito de la metrología de semiconductores; Formaché, centrada en el desarrollo de pastas moldeables elaboradas a partir de residuos de micropartículas; Kaizten Analytics, una consultora que aplica la ciencia de datos para mejorar la toma de decisiones empresariales; EnergyRIS, dedicada a la innovación en instalaciones de energías renovables, comunidades energéticas y empresas; y BIOGÁS, especializada en la producción de metano mediante la digestión de residuos orgánicos. Además, la Universidad de La Laguna ha impulsado otras iniciativas innovadoras como CARDIOBEAT, una startup que combina medicina, innovación y desarrollo digital para mejorar la enseñanza de la auscultación cardíaca y facilitar la identificación de sonidos cardíacos anómalos mediante herramientas digitales avanzadas.


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