El escritor argentino Carlos Skliar ha recalado de nuevo en la Universidad de La Laguna, de la mano del grupo de investigación en Pedagogía Crítica dirigido por Mª Lourdes González Luis. El experto de pedagogía y filosofía ha intervenido en varios seminarios durante su estancia en este centro académico y hoy viernes 19 ofreció una ponencia en la Facultad de Educación acerca de los diferentes dramas que asolan al mundo y, especialmente, a su país.
“Estamos en un mundo que tiende a la desposesión. Hay tantos mundos como experiencias, micromundos que indican formas de habitabilidad y tenencia”, señaló, y todo ello insertado en un macromundo “que no es de nadie pero que tiene dueños muy precisos”, añadió.
El pedagogo habló de las políticas de cuidado y de descuido del mundo, que históricamente se han ido relacionando de manera distinta. “A día de hoy los descuidos han sido tantos que la pregunta por el cuidado es una indeterminación”. A su juicio, el drama se compone de elementos muy visibles, lo que no los exime de cierta sutileza, dijo. “Este es un mundo que desposee, que crea condiciones subjetivas para poder ser. Es un mundo que hace inhóspito los tiempos y los lugares, pero a la vez exige una adaptabilidad inmensa. Al final se deja todo librado a cómo se ha nacido, como si ello definiera absolutamente todo lo que viene después”.
El también investigador principal del Instituto de Investigaciones Sociales de América Latina (Flacso/Conicet) hizo una relación de lo que proponen hoy las sociedades, como es la soledad como enfermedad o el aislamiento, el agotamiento, la desterritorialización y la disuasión para ciertas acciones y la compulsión hacia otras. Un conjunto de elementos caóticos que, según el ponente, definen el mundo de hoy, combinado con el fuerte estímulo a la autoafirmación. “Este mundo determina que cada persona elija su camino, contradiciendo la propia existencia de una educación entendida como un constructo social hacia lo público y lo común”.
La llegada del fascismo
Carlos Skliar fue especialmente crítico con la situación de su país. Argentina está en manos de un “gobierno libertario” que ya lleva dos años y medio en el poder. “Ha permitido una forma inusitada de fascismo”, afirmó, preguntándose qué necesidad había de arreglar los desórdenes económicos crónicos de su nación con la imposición del fascismo, y si no había otra propuesta más edificante.
A la enorme deuda externa del país, superando cualquier registro histórico, se une la vasta deuda pública, con unos índices de pobreza que alcanzan a más del 60% de la población. “Cada día se cierran alrededor de una veintena de empresas, y el consumo ha caído a límites insospechados. La deuda ahoga a las familias, con créditos impagables, y se han dado de baja multitud de programas sociales y culturales, al tiempo que se han eliminado los ministerios relacionados con la salud, la cultura y la educación para crear un solo Ministerio de Capital Humano”.
A todo ello se suma la puesta en marcha de la Ley de Libertad Educativa, que ‘chileniza’ la educación a través de la compra de bonos educativos para que los que puedan permitírselo decidan la dirección de los centros educativos y los contenidos que aprenderán sus hijos e hijas.
“Se ha entregado el país como un territorio multinacional de extractivismo de materias primas valiosas”, describió. Con todo, se trata de un capitalismo radicalizado y destructivo, “que en el fondo distrae la atención hacia una supuesta batalla cultural, en la que hemos entrado todos, mientras la gente se muere de hambre”.


