El programa Aprendizaje-Servicio ULL–Cabildo de Tenerife celebró esta semana un encuentro en el Espacio de Igualdad de la Facultad de Educación de la institución académica. El fin de la iniciativa ha sido la puesta en común de los diversos proyectos ApS que están en marcha para seguir impulsando esta metodología educativa que combina procesos de aprendizaje y servicio a la comunidad hacia una transformación social en el marco de la Agenda de Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030.
El punto de partida fue julio 2021, cuando la ULL se adhirió a la Declaración de Canarias sobre ApS en la educación superior, por su apuesta por un cambio en la concepción de la docencia: se pasó del modelo tradicional centrado en el profesorado hacia uno en el que el alumnado sea el protagonista del proceso de enseñanza-aprendizaje. Este programa da soporte a los y las docentes que desarrollan un proyecto a través de formación, visibilización, asesoramiento y apoyo económico o de otra índole.
La directora de la iniciativa, la profesora María Gabino, guio la sesión con el apoyo de Aura Padilla, técnico de investigación de ApS. También estuvo presente Miriam González Afonso, directora de Secretariado de Formación e Innovación Docente de la ULL. Al acto asistieron cerca de una veintena del profesorado implicado de un total de cincuenta participantes en el programa, que cuenta con 25 proyectos catalogados, constituyendo el primer registro de iniciativas ApS en el entorno universitario de Canarias.
Estuvo presente profesorado, en su mayoría de la Universidad de La Laguna, con temáticas muy diversas. Yaco Viso presentó su proyecto en el que personas mayores enseñan a los y las jóvenes lo que sucedió en el franquismo y la Dictadura a través de la memoria oral; Jenny García habló de su iniciativa para que el alumnado cree campañas de concienciación con asociaciones; Yurena Lorenzo ha elaborado un proyecto para definir herramientas y métodos para reducir la brecha digital; y Vladimir Núñez ha trabajado en el diseño de acciones interdisciplinares para la protección de los derechos de menores no acompañados.
Por otra parte, Luisa Vera ha desarrollado una iniciativa de participación ciudadana sobre la implementación de depuradoras de agua en los caseríos de Anaga; Antonio Perdomo ha trabajado en disminuir el desperdicio de alimentos a través del proyecto La Rebusca; Itahisa Pérez ha diseñado acciones sobre sostenibilidad para reducir residuos en zonas urbanas, entre otros; y Vicente Zapata ha desarrollado una iniciativa de intervención comunitaria intercultural en el barrio de San Matías, en Taco.
También participa Ana Isabel González, a través de un proyecto que persigue la creación de una comunidad de aprendizaje a través del trabajo colaborativo; tanto Francisco Jiménez como Abraham García han elaborado un plan de trabajo que conecta la actividad físico-deportiva con el ámbito socioeducativo y la justicia juvenil el Centro de Internamiento Educativo de Menores de Valle Tabares; y, por último, Laura Rodríguez y José Manuel Díaz han desarrollado acciones intergeneracionales con el apoyo de asociaciones para acompañar a personas mayores que sufren la soledad no deseada en áreas rurales, entre otras cuestiones abordadas.
Búsqueda de soluciones
Entre los problemas que ha detectado el profesorado para llevar a cabo sus proyectos ApS, se repiten aspectos como las dificultades burocráticas y administrativas tanto dentro de la ULL como en
las administraciones públicas; la falta de apoyo técnico o económico; la falta de tiempo para la implementación de los proyectos, junto a las limitaciones de horario de las entidades participantes y del propio alumnado; falta de implicación o respuesta por parte de algunas entidades y organizaciones colaboradoras, llegando en algunos casos a romper acuerdos en una fase avanzada de implementación; y la sobrecarga de trabajo asociada a la organización, gestión y seguimiento de los proyectos para el profesorado.
Los y las docentes asistentes trabajaron en diferentes grupos para decidir qué soluciones se podrían llegar a implementar. Entre ellas, se plantea disponer de más tiempo y una menor carga de trabajo para poder dedicar mayores esfuerzos al desarrollo de los proyectos, así como contar con apoyo económico que garantice su continuidad.
También se propone recibir formación e información sobre los procedimientos institucionales y administrativos relacionados con el ApS; desvincular determinados proyectos de formatos académicos especialmente limitantes, como los Trabajos Fin de Grado o, incluso, poder desarrollarlos en el marco con una mayor duración temporal; y establecer compromisos previos más sólidos por parte de las entidades y organizaciones colaboradoras y elaborar guías y materiales de ApS dirigidos a estas entidades.
Entre los posibles avances vinculados con la gestión, se plantea mejorar la planificación y coordinación de horarios entre todas las partes implicadas desde las fases iniciales del proyecto; y disponer de personal de apoyo para tareas de gestión, coordinación, acompañamiento y evaluación de las iniciativas.
Por último, para asegurar la continuidad del programa, se buscará reforzar la formación y sensibilización del alumnado sobre esta metodología, reconociendo su participación de manera formal; facilitar la certificación institucional de los servicios realizados mediante documentos avalados por los órganos competentes de la universidad; o incorporar reforzar el Aprendizaje-Servicio a los sistemas de evaluación y acreditación del profesorado en condiciones equiparables a otras actividades de innovación docente e investigación.

