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La ingeniería como motor del desarrollo sostenible

viernes 06 de marzo de 2026 - 12:29 GMT+0000

De izquierda a derecha: Karina Elvira Rodríguez, Milagros Laz, Norena Martín, Noelia Cruz y Ricardo Souto (Juan Carlos Santamarta no estaba disponible para la sesión de fotos.

La ingeniería desempeña un papel clave en la creación de soluciones a desafíos globales y locales. Con el Día Mundial de la Ingeniería para el Desarrollo Sostenible (4 de marzo), la UNESCO busca sensibilizar sobre su importancia en la vida moderna, su contribución frente al cambio climático y su papel como motor de estrategias orientadas al desarrollo sostenible, especialmente en territorios que afrontan retos específicos. En este marco, la Universidad de La Laguna impulsa la investigación desde múltiples disciplinas para afrontar los retos específicos de Canarias.

Noelia Cruz.

Noelia Cruz.

Para Noelia Cruz Pérez, profesora e investigadora en el área de Ingeniería Agroforestal, la incorporación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en los proyectos de ingeniería permite abordar desafíos que parecen meramente de gestión, pero que requieren un enfoque técnico y multidisciplinar. Además, este marco facilita analizar el impacto real de la ingeniería en la sociedad, promoviendo una visión integrada de los problemas y evitando tratarlos de forma aislada. Cruz forma parte actualmente del Comité de Expertos de la Agenda Canaria 2030 del Gobierno de Canarias, junto con los investigadores Abel López Díez, David Padrón Marrero y Carlos Jiménez Martínez.

Los especialistas coinciden en que el desarrollo sostenible constituye un desafío estructural para Canarias, dada su condición de territorio fragmentado y región ultraperiférica de la Unión Europea. En este sentido, Norena Martín Dorta, profesora titular en el área de Arquitectura e Ingeniería y directora de la Cátedra de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible Cabildo de Tenerife-Universidad de La Laguna, subraya la importancia de la colaboración con instituciones y organismos públicos. Esta cátedra, que recientemente ha renovado su compromiso con el Cabildo de Tenerife mediante la firma de un nuevo convenio de colaboración, orienta sus líneas de trabajo a partir de las principales necesidades detectadas por la institución insular. Entre sus ámbitos de actuación se encuentran la prevención de incendios y el estudio de sus efectos sobre la flora y la fauna, el binomio agua-energía, la gestión de residuos y la pobreza energética. Para Martín, la fragilidad del territorio obliga a diseñar soluciones específicas para el archipiélago que permitan minimizar riesgos y reforzar su resiliencia.

Por su parte, Karina Elvira Rodríguez Espinoza, investigadora y profesora en el área de Ingeniería Química, insiste en la necesidad de que Canarias maximice la eficiencia de sus procesos industriales para avanzar hacia un modelo más sostenible. Entre los principales retos señala la elevada dependencia energética del exterior, especialmente por la importación de combustibles fósiles, y la insuficiencia de infraestructuras para una adecuada gestión de residuos. A ello se suma la especial vulnerabilidad de los ecosistemas insulares, que pueden verse profundamente afectados por cualquier intervención. De ahí que, recalca, la protección ambiental deba integrarse en todas las fases de planificación y ejecución. Desde sus respectivas áreas, el personal investigador de la Universidad de La Laguna continúa desarrollando iniciativas orientadas a fortalecer la sostenibilidad del archipiélago y a generar conocimiento aplicado al servicio de la sociedad.

Juan Carlos Santamarta

Juan Carlos Santamarta. (Foto de archivo: Emeterio Suárez)

Emergencia hídrica

Noelia Cruz desarrolla su labor investigadora junto a Juan Carlos Santamarta en ámbitos clave como la emergencia hídrica, el cambio climático y el concepto de comunidades sostenibles. En un contexto climático marcado por el aumento de las temperaturas y la disminución de las precipitaciones, se desencadena una cadena de efectos interrelacionados que impactan directamente sobre los recursos naturales y la planificación territorial. Estas líneas de trabajo se articulan actualmente en dos proyectos europeos de investigación.

El primero de ellos es Proyecto NATALIE – Aceleramiento e integración de soluciones transformadoras basadas en la naturaleza para mejorar la resiliencia al cambio climático en diversas regiones biogeográficas europeas, que apuesta por la implementación de soluciones basadas en la naturaleza para reforzar la adaptación y resiliencia frente a los efectos del cambio climático. Entre sus objetivos se encuentran la mejora de la calidad del agua y la optimización del funcionamiento de la red de acuíferos del archipiélago. La iniciativa, cuyo caso de estudio de Canarias lo lideran la Universidad de La Laguna y Aquatec y está financiada a través del programa europeo Horizon Europe, contempla el desarrollo de modelos hidrológicos a partir de distintos casos de estudio, con el fin de evaluar la viabilidad de diversas soluciones en diferentes escenarios climáticos.

El segundo proyecto, GENESIS – Geologically Enhanced Nature-based Solutions for Climate Change Resiliency of Critical Water Infrastructure, se desarrolla en el marco de un consorcio internacional y centra su atención en los desafíos asociados a la gestión del agua subterránea. A través del análisis de distintas soluciones basadas en la naturaleza, el proyecto busca evaluar su aplicabilidad en contextos vulnerables como el insular y reforzar la resiliencia de infraestructuras hídricas críticas.

Para Cruz, la gestión de los recursos hídricos resulta estratégica en una región como Canarias, donde el abastecimiento depende en gran medida de las aguas subterráneas. “En un escenario futuro en el que los acuíferos no reciban la misma cantidad de agua de lluvia, ¿qué otros recursos pueden explorarse para sustituirla?”, plantea. Si bien reconoce que la desalinización constituye una alternativa sólida, advierte de que actualmente alrededor del 80% del mix eléctrico del archipiélago procede de la quema de combustibles fósiles, frente a un 20% de origen renovable. Este dato pone de relieve la necesidad de analizar no solo la disponibilidad de recursos, sino también su impacto ambiental y energético. “El objetivo final es estudiar los retos que el cambio climático plantea para la gestión de recursos, especialmente agua y energía, pero también para sectores como la agricultura, y poder anticiparnos a los escenarios proyectados para 2050 o 2100”.

Norena Martín.

Norena Martín.

Retos en la planificación urbanística

Otro de los ámbitos en los que el desarrollo sostenible plantea importantes desafíos para el archipiélago canario es el de la edificación. Para Norena Martín, resulta imprescindible repensar y rediseñar las ciudades a fin de adaptarlas a los nuevos contextos sociales, demográficos y climáticos, teniendo en cuenta que las estrategias aplicadas en otros territorios no siempre son transferibles a la realidad de las islas. “El ámbito insular necesita ciencia dedicada a sus condicionantes específicos”, subraya la investigadora.

Entre los principales problemas destaca la elevada ocupación del territorio, que dificulta la adaptación a un escenario marcado por el cambio climático. A ello se suman la fragilidad de los ecosistemas, la existencia de microclimas y la llegada de millones de turistas cada año, factores que incrementan la complejidad de cualquier intervención urbanística.

En este contexto, su equipo está ultimando el desarrollo de un módulo experimental destinado a evaluar la eficacia de distintas soluciones constructivas, como sistemas de aislamiento para viviendas. El objetivo es ensayar estrategias en un entorno real, y no únicamente mediante simulaciones, incorporando las particularidades propias del territorio canario.

Este módulo es fruto de la investigación previa desarrollada en el marco del proyecto ENCORE, financiado por el programa Horizonte 2020. El equipo formado por Norena Martín junto a los investigadores Benjamín González Díaz y Eduardo González Díaz creó una aplicación web capaz de analizar el consumo energético de los edificios y estimar el impacto de diversas estrategias de rehabilitación. El proyecto permitió realizar simulaciones comparativas entre territorios del norte, centro y sur de Europa, demostrando que las soluciones de aislamiento empleadas en el continente pierden eficacia en Canarias si no se adaptan a sus condiciones específicas.

Como continuación de esta línea de trabajo, el equipo abordó también el estudio del potencial fotovoltaico en cubiertas de edificios, en colaboración con el Servicio de Control de Calidad y de Materiales del Gobierno de Canarias. El objetivo fue identificar las áreas más adecuadas para la instalación de paneles solares, para lo que se elaboraron mapas que señalan las zonas con mayor eficiencia energética.

Ricardo Souto.

Ricardo Souto.

Nuevas vidas para los materiales

Por otro lado, Norena Martín señala que las estrategias en edificación en Canarias también están condicionadas por la limitada disponibilidad de materiales y por la mayor complejidad que implica su reutilización en un territorio insular. Esta problemática conecta directamente con el trabajo del catedrático de Química Física Ricardo Souto Suárez, cuyo grupo de investigación centra sus esfuerzos en mejorar la eficiencia y durabilidad de los materiales desde la propia fase de selección.

“Vivimos en un ambiente muy corrosivo, en el que conviven un régimen de vientos y salinidades complejos, a los que se suma la posibilidad de calimas” , subraya. De este modo, advierte Souto, las condiciones que los materiales deben soportar son más duras o limitantes que en los lugares desde donde se han importado y probado, “lo que puede derivar en problemas de mantenimiento e incluso en fallos estructurales graves”.

En este contexto, Souto considera que el principal desafío consiste en conciliar las exigencias estéticas o visuales de las construcciones con la idoneidad técnica de los materiales, garantizando su correcto funcionamiento y protección a largo plazo. Además, subraya que una mala selección puede tener consecuencias ambientales significativas. La corrosión y el desgaste pueden provocar la liberación de químicos que se filtran al subsuelo y contaminan los acuíferos, un recurso especialmente escaso en Canarias y sometido, además, a las presiones añadidas del cambio climático.

Entre los proyectos desarrollados en los últimos años por su grupo de investigación, Souto destaca la creación en el laboratorio de un pequeño reactor capaz de reducir el elevado contenido de fluoruros detectado en algunos acuíferos de Tenerife, cuya concentración hacía que el agua resultara inapropiada incluso para el riego. Mediante un proceso controlado de corrosión, el equipo logró generar unos electrodos que, al disolverse, capturan y extraen los fluoruros del agua.

No obstante, aunque el sistema permitía depurar el recurso hídrico, generaba una gran cantidad de residuos, lo que comprometía su viabilidad a corto plazo. Investigaciones posteriores han demostrado, sin embargo, que el tratamiento de esos lodos residuales en laboratorio puede transformarlos en una oportunidad. Las partículas obtenidas, modificadas adecuadamente con sustancias con funcionalidad o actividad químicas, han mostrado propiedades fungicidas y capacidad inhibidora de la corrosión al ser incorporadas a pinturas comerciales empleadas en embarcaciones marinas o en la protección de cubiertas de plataformas petrolíferas.

“El objetivo final es desarrollar tratamientos cuyos residuos minimicen la contaminación potencial; mejor aún si pueden reciclarse o contribuir a prolongar la vida útil de otros materiales”, concluye Souto. El investigador insiste, además, en el valor de Canarias como laboratorio natural y en la necesidad de reforzar la colaboración entre distintas áreas de conocimiento para impulsar soluciones verdaderamente adaptadas a las singularidades del entorno insular.

Milagros Laz.

Milagros Laz.

El reciclaje de residuos se aborda también desde otras áreas de investigación, como la Ingeniería de Materiales. La profesora María Milagros Laz Pavón ha desarrollado durante las últimas dos décadas diversas líneas de trabajo orientadas a transformar desechos en nuevas materias primas. A su juicio, cualquier avance hacia un futuro más sostenible debe partir de una premisa clara: “evitar la proliferación de residuos, impedir que saturen los vertederos o lleguen al mar y, al mismo tiempo, abrir vías hacia una mayor autosuficiencia”, algo especialmente relevante en un territorio insular con infraestructuras limitadas.

Entre las iniciativas impulsadas por su grupo de investigación EMATS (Ingeniería de Materiales) destaca el aprovechamiento de residuos de vidrio no reciclables, como vidrios planos, eléctricos o de parabrisas, que no se integran en la cadena de Ecoembes, para la fabricación de áridos destinados a la construcción.

En la búsqueda de materiales de construcción más sostenibles, actualmente destaca el proyecto interuniversitario PALMAT, en el que el investigador José Miguel Cáceres Alvarado, integrante del grupo EMATS, analiza cómo reutilizar las escorias, cenizas y lapilli emitidos por el Volcán Tajogaite para fabricar cementos tradicionales y cementos activados alcalinamente, también conocidos como geopolímeros. Además, el proyecto explora su aplicación en la producción de materiales cerámicos, como baldosas de terrazo y gres para pavimentos y revestimientos.

Asimismo, han desarrollado técnicas que permiten utilizar materiales de origen vegetal, como las hojas de platanera, para elaborar productos de un solo uso, como platos biodegradables.

Más recientemente, su investigación se ha centrado en el reciclaje de plásticos procedentes de la impresión 3D. Esta línea propone reutilizar los residuos de PLA, el polímero más común en impresoras domésticas, mediante procesos de triturado y extrusión que permiten generar nuevos filamentos aptos para volver a imprimir. Para Laz Pavón, la exploración de estas alternativas resulta clave para avanzar hacia modelos más sostenibles. No obstante, advierte de que el cambio tecnológico debe ir acompañado de una mayor conciencia social sobre el consumo de materiales. Si bien la ciudadanía parece cada vez más sensibilizada respecto al impacto de los plásticos, señala que otros residuos, como los textiles, podrían convertirse en un problema ambiental de magnitud similar en un futuro cercano si no se actúa con anticipación.

Karina Elvira Rodríguez.

Karina Elvira Rodríguez.

Del residuo al recurso energético

En este ámbito es justamente en el que se desarrolla una de las líneas de investigación del grupo CAHE (Catálisis Heterogénea), en el marco del proyecto Interreg MAC TEXTIL – Tejiendo un futuro sostenible: impulsar la economía circular del sector textil, coordinado por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. La investigadora Karina Elvira Rodríguez, integrante del grupo, explica que desde la Universidad de La Laguna la investigación se orienta a explorar vías de reciclaje químico para aquellos residuos textiles que no pueden reutilizarse. El objetivo es doble: por un lado, valorizar estos desechos para la producción de energía; por otro, aplicar procesos químicos que permitan separar los monómeros y recuperar parte de los componentes del tejido como nueva materia prima.

Rodríguez subraya que, en el ámbito de la transición hacia modelos más sostenibles, la ingeniería química puede aportar soluciones clave mediante el diseño de procesos energéticamente más eficientes. En esta línea, el grupo del que forma parte, liderado por el investigador Luis Antonio González Mendoza, trabaja desde hace años en la obtención de biocombustibles y otros productos de valor añadido a partir de residuos diversos. Han estudiado, por ejemplo, alternativas de aprovechamiento para desechos locales como purines agrícolas, biomasa forestal, aceites usados e incluso residuos de matadero. El propósito es mitigar los impactos ambientales asociados a su gestión y, al mismo tiempo, fomentar una economía circular que los transforme en recursos energéticos.

Este enfoque permite, además, reducir la dependencia energética a pequeña escala, facilitando que granjas y pequeños productores puedan avanzar hacia el autoabastecimiento. En este campo se enmarca el segundo proyecto europeo en el que participa el grupo, desarrollado en colaboración con el Instituto Tecnológico de Canarias (ITC): RESMAC – Fuentes de energía renovable innovadoras y estratégicas para impulsar la transición hacia la neutralidad climática en la Macaronesia. Dentro de esta iniciativa, su actividad se centra en la producción de gas de síntesis e hidrógeno a partir de residuos de biomasa, reforzando así el papel de los recursos locales en la transición energética del archipiélago.

La universidad como puente hacia la sostenibilidad

Para Ricardo Souto, la transición hacia un modelo de desarrollo más sostenible no depende únicamente de avances tecnológicos o nuevas normativas, sino de una auténtica concienciación social. “Todo lo que hacemos deja una huella, no solo de carbono. A veces implica asumir un coste, pero debemos preguntarnos hasta qué punto podemos minimizarlo”, señala. A su juicio, aunque en algunos ámbitos la ciudadanía muestra una implicación creciente, esa visión global sobre el impacto de nuestras decisiones aún no ha calado plenamente en la sociedad.

En esta misma línea, la investigadora Noelia Cruz subraya el papel decisivo de la universidad como puente entre el conocimiento científico y la realidad social. No se trata solo de transferir innovación tecnológica, sino también de combatir la desinformación y fomentar una cultura crítica y bien fundamentada. Para ello, defiende una relación más estrecha y fluida entre el ámbito académico y las instituciones públicas, que permita articular respuestas eficaces y acelerar la implementación de soluciones.

Ese intercambio no solo favorecería la aplicación práctica de los avances científicos, sino que también fortalecería el tejido productivo del archipiélago. “El objetivo último es que Canarias se consolide como una región referente en Europa en el desarrollo de soluciones adaptadas a territorios insulares”, afirma Cruz. En ese reto compartido, la investigación de la ULL está llamada a diseñar estrategias que permitan al archipiélago afrontar los desafíos del futuro desde la sostenibilidad.

Este reportaje es una iniciativa enmarcada en el Calendario de Conmemoraciones InvestigaULL, proyecto de divulgación científica promovido por la Universidad de La Laguna.

Unidad de Cultura Científica y de la Innovación (Cienci@ULL)


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