Un estudio con participación de la Universidad de La Laguna ha revisado la organización del núcleo neuronal descrita por el médico Santiago Ramón y Cajal en 1910. Los investigadores han identificado, mediante técnicas modernas de microscopía, cuáles serían los equivalentes actuales y la importancia funcional de las estructuras nucleares estudiadas originalmente por el Nobel español a comienzos del siglo XX.
Ramón y Cajal es considerado el padre de la neurociencia moderna por su trabajo sobre la arquitectura neuronal y la conectividad sináptica del sistema nervioso, una contribución que fue reconocida con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1906. Algunos años después, en 1910, Cajal publicó el artículo «El núcleo de las células piramidales del cerebro humano y de algunos mamíferos», en el que proporcionó una descripción muy precisa y fiable de estructuras nucleares clave. Todo ello ha sido fundamental para la elaboración de esta investigación.
El artículo, “Cajal’s organization of neuronal nucleus revisited”, publicado en la revista Frontiers in Neuroanatomy y en el que participa la profesora titular del Departamento de Ciencias Médicas Básicas Olga Tapia Martínez, actualiza la importancia del legado que dejó Cajal en sus estudios sobre el núcleo neuronal, utilizando el procedimiento de tinción con nitrato de plata reducido, descubierto por él en 1903. En particular, el artículo se focaliza en cuatro estructuras nucleares: los “Centros Fibrilares (FC) y el Componente Fibrilar Denso (DFC)” del nucléolo, las “áreas de factores de splicing” (“nuclear speckles”), las “factorías de transcripción” y el “cuerpo de Cajal”.
En este artículo se señala que la mayoría de las estructuras nucleares observadas por Cajal son orgánulos carentes de membrana. En la actualidad, estos se denominan comúnmente como “condensados nucleares”, debido a su capacidad para concentrar proteínas y ácidos nucleicos en dominios nucleares definidos. La formación de condensados nucleares representa un mecanismo fundamental de organización nuclear, ya que participan en funciones celulares esenciales como el metabolismo del ARN, la transducción de señales, la regulación génica y la respuesta al daño del ADN.
Es destacable la directa conexión de una de las estructuras descubiertas por Cajal, “el cuerpo de Cajal” (“Cajal body”) con un cuadro muy severo de la patología neurodegenerativa, la atrofia muscular espinal (AME). En esta enfermedad, el déficit del “factor de supervivencia de las neuronas motoras” (SMN), una proteína esencial para el funcionamiento del cuerpo de Cajal, impide su formación, afectando al procesamiento de los ARN mensajeros y a su traducción en proteínas. La disfunción del “cuerpo de Cajal” contribuye a la degeneración y muerte de las motoneuronas. Esta relación entre estructura nuclear, metabolismo del ARN y neurodegeneración constituye el eje de la línea de investigación dirigida por la Profesora Olga Tapia, desarrollada en el Área de Histología del Departamento de Ciencias Médicas Básicas y en el Instituto de Tecnologías Biomédicas, con aportaciones significativas al conocimiento de la fisiopatología nuclear de la AME y de sus implicaciones en el contexto terapéutico actual.
Según los autores del artículo, las estructuras nucleares que Cajal describió a comienzos del siglo XX, son reconocidas hoy en día como componentes clave en la organización funcional del núcleo y en el mantenimiento de la homeostasis celular. El grupo de investigadores recalcan, además, que la precisión y fiabilidad de sus observaciones, más de un siglo después, siguen siendo asombrosas e inspiradoras. De hecho, tal es el reconocimiento a sus contribuciones pioneras en el estudio del núcleo celular, que su nombre ha quedado para siempre asociado a una de sus estructuras: el “cuerpo nuclear de Cajal” o “Cajal body” en la literatura internacional.

