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La ULL asocia en un estudio movilidad activa para ir a la universidad y mejor salud mental

martes 15 de septiembre de 2026 - 11:18 GMT+0000

El estudio señala que desplazarse a la universidad caminando o en bicicleta se relaciona con menores niveles de estrés.

Un estudio realizado por un grupo de investigadores de la Universidad de La Rioja, la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) y la Universidad de La Laguna, con la participación de Daniel Arriscado, profesor ayudante doctor de la institución canaria, señala que desplazarse a la universidad caminando o en bicicleta se relaciona con menores niveles de estrés, una mayor satisfacción con la vida y una práctica más elevada de la actividad física entre el alumnado universitario español.

El análisis, publicado en la revista Apunts. Educación Física y Deportes, analizó a 1.142 estudiantes de la Universidad de La Rioja con el objetivo de conocer cómo influye el modo de transporte hacia el campus en la salud mental y los hábitos de vida. Los resultados muestran que el 52,7% se desplazaba de forma activa, principalmente caminando (48,4%) y, en menor medida, en bicicleta (4,3%). En comparación con las personas que utilizan transporte público o vehículo privado, este grupo registró niveles significativamente más altos de actividad física semanal, menor estrés percibido y una mayor satisfacción vital.

Uno de los hallazgos más relevantes es que los estudiantes que se desplazan de forma activa acumulan más actividad física semanal que quienes utilizan medios de transporte motorizados. Esta diferencia, aunque moderada, es estadísticamente significativa y refuerza la idea de que caminar o ir en bicicleta puede contribuir al cumplimiento de las recomendaciones internacionales sobre actividad física. Diversas investigaciones previas han demostrado que incorporar estos desplazamientos a la rutina diaria reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes y mortalidad prematura.

Sin embargo, el trabajo también aporta evidencia sobre la relación entre el desplazamiento activo y el bienestar psicológico. Los participantes que caminaban o utilizaban la bicicleta presentaron niveles inferiores de estrés percibido y puntuaciones más altas de satisfacción vital. En otras palabras, quienes realizaban un desplazamiento activo hacia el campus tendían a sentirse menos estresados y más satisfechos con su vida en general que quienes dependían del transporte motorizado.

El análisis de regresión logística permitió identificar los factores que se asociaban con mayor probabilidad al desplazamiento activo. Los resultados indican que la juventud, no contar con un empleo remunerado, tener menores niveles de estrés y mostrar una mayor satisfacción con la vida aumentaban significativamente la probabilidad de acudir a la universidad caminando o en bicicleta. Aunque estas variables explican solo una parte del comportamiento de movilidad, los autores consideran que ofrecen información valiosa para orientar políticas universitarias y urbanas destinadas a fomentar este tipo de desplazamientos.

El estudio también puso de manifiesto que el contexto social y económico influye de forma importante en la elección del modo de transporte. El alumnado que vivía en residencias universitarias o compartía vivienda con otros estudiantes mostraba tasas muy elevadas de desplazamiento activo, mientras que quienes residían con su familia o vivían más alejados del campus recurrían con mayor frecuencia al coche o al transporte público. Asimismo, los estudiantes con ingresos más altos y aquellos que compatibilizan sus estudios con un empleo tenían menos probabilidades de desplazarse caminando o en bicicleta.

Estos resultados coinciden con estudios internacionales que señalan que la distancia al centro educativo, el tiempo disponible, la seguridad percibida, las infraestructuras para peatones y ciclistas y la situación socioeconómica son factores determinantes a la hora de elegir cómo desplazarse. En el caso analizado, la configuración urbana de Logroño y las limitaciones de la red ciclista pueden contribuir a explicar por qué el uso de la bicicleta sigue siendo reducido, a pesar de las iniciativas institucionales orientadas a promover la movilidad sostenible.

Los investigadores subrayan que el desplazamiento activo puede generar beneficios psicológicos a través de diversos mecanismos. Caminar o ir en bicicleta implica movimiento físico, exposición al entorno exterior y, en muchos casos, una experiencia más autónoma y menos dependiente del tráfico o de los horarios del transporte público. Además, la percepción de estar realizando un comportamiento saludable puede contribuir a mejorar el bienestar subjetivo. Estos efectos adquieren especial relevancia en el ámbito universitario, donde numerosos estudios han documentado una elevada prevalencia de estrés, ansiedad y síntomas depresivos entre los estudiantes.


Archivado en: Destacado, Investigación, Portada ULL

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