La transferencia de conocimiento científico no siempre tiene que producirse a través de artículos académicos, informes técnicos o publicaciones dirigidas a públicos especializados. También puede llegar a la ciudadanía mediante lenguajes más accesibles y cercanos como el cine, el cómic o los materiales educativos. En un contexto marcado por el exceso de información, la desinformación y la pérdida de confianza en el conocimiento científico, esta vía permite conectar con la sociedad no solo desde la razón, sino también desde la empatía, las emociones y la experiencia.
Esta fue una de las principales líneas abordadas por Jessica Martín García en su tesis doctoral, titulada “Creación y Análisis del Impacto de la Transformación Artística de Resultados Científicos. Un Ejemplo Práctico Sobre “Violencia de Género en el Ámbito de la Pareja”, defendida recientemente en la Sección de Medicina de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de La Laguna.
El trabajo, enmarcado en el programa de Doctorado en Ciencias de la Salud, fue dirigida por Vinita Mahtani Chugani y codirigido por Emilio J. Sanz Álvarez. Fue evaluado por un tribunal presidido por Miguel Lorente Acosta, de la Universidad de Granada, con Carina Soledad González González, de la Universidad de La Laguna, como secretaria y Anna Berenguera Ossó como vocal. La doctoranda obtuvo un sobresaliente y la mención honorífica cum laude.
Su aportación se sitúa en el ámbito de la transferencia de conocimiento basada en el arte, conocida por sus siglas en inglés ABKT (Arts-based knowledge translation), una herramienta que complementa las vías tradicionales de divulgación científica al transformar resultados académicos en productos artísticos. Este modelo busca ampliar el alcance del conocimiento, hacerlo más accesible y favorecer procesos de sensibilización y reflexión social.
En este caso, Martín aplicó esta metodología a los resultados cualitativos del proyecto DIPEX España “Violencia de género en el ámbito de la pareja”. De ese proceso surgieron el cortometraje audiovisual de animación La tela de araña, un cómic y materiales didácticos complementarios, pensados principalmente para el ámbito educativo y para facilitar la detección de señales tempranas de violencia de género en la pareja.
Una de las principales aportaciones fue documentar y evaluar de forma sistemática el recorrido que permite convertir datos científicos en recursos narrativos y visuales, desde la selección de los mensajes hasta su adaptación a guion audiovisual, personajes, simbología y materiales para el aula. Durante la defensa, la doctoranda destacó la necesidad de preservar el rigor del estudio original y evitar enfoques sensacionalistas o estereotipados en una temática especialmente sensible.
La elección del ABKT respondió a la complejidad del fenómeno abordado. La violencia de género es una realidad multidimensional, atravesada por experiencias emocionales, sociales y relacionales. Por ello, la propuesta no se limitó a medir reacciones, sino que buscó comprender cómo las personas interpretan, experimentan y dan significado a este tipo de mensajes.
Los resultados mostraron una acogida positiva y confirmaron la utilidad del cortometraje, el cómic y los materiales educativos para trabajar cuestiones como las relaciones saludables, la educación emocional, la detección de vínculos tóxicos, el papel del entorno de la víctima y la construcción de relaciones basadas en el respeto, el cariño y la libertad individual.
La evaluación también puso de manifiesto el componente emocional de estos recursos. Entre las respuestas recogidas aparecieron sentimientos como pena, vulnerabilidad, impotencia, miedo, ira, empatía, compasión, tristeza y también alegría ante la evolución del personaje principal. Esta dimensión afectiva refuerza, según las conclusiones, el potencial del arte para generar reflexión y sensibilización cuando se integra en un marco educativo adecuado.
El abordaje de contenidos sobre violencia de género en el aula exige, además, una planificación ética cuidadosa. Por ello, el equipo incorporó recursos de ayuda como el 016 y el contacto de la Fundación ANAR, y planteó la conveniencia de trabajar estos materiales con acompañamiento profesional de terapeutas, psicólogos, educadores u orientadores.
El proyecto se enmarca en la línea de DIPEX España y MUSA Experience, iniciativas que utilizan el arte para transferir conocimiento científico sobre problemáticas sociales y de salud. Además, contó con financiación del Ministerio de Igualdad y sus productos han sido difundidos en espacios científicos, sociosanitarios y educativos.
Durante la defensa, Martín también puso en valor el carácter colectivo de un proceso que necesitó del diálogo entre perfiles científicos, artísticos, educativos y comunicativos. La doctoranda agradeció el acompañamiento de sus directores, así como la implicación del equipo que hizo posible la transformación de los resultados científicos en materiales capaces de llegar a nuevas audiencias.
La investigación concluye que los lenguajes artísticos abren nuevas posibilidades para acercar la ciencia a la ciudadanía de una manera no solo efectiva, sino también afectiva. En una temática especialmente sensible como la violencia de género, esta propuesta defiende el valor del arte como herramienta para comprender, emocionar y generar reflexión sin renunciar al rigor científico.

