La simulación clínica y el videoanálisis pueden convertirse en herramientas clave para preparar a los futuros fisioterapeutas antes de enfrentarse a pacientes reales. Esa es una de las principales conclusiones de la tesis doctoral de Irene García Rodríguez, titulada “Evaluación de competencias clínicas en un entorno simulado en el Grado en Fisioterapia mediante una herramienta de videoanálisis”, defendida recientemente en la Facultad de Psicología y Logopedia de la Universidad de La Laguna.
La investigación, desarrollada dentro del programa de Doctorado en Educación de la Universidad de La Laguna, ha sido dirigida por María del Pilar Etopa Bitata, de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, y María García Escudero, de la Universidad Católica de Valencia. El tribunal evaluador estuvo presidido por María Yolanda Castellote Caballero, de la Universidad de Jaén, y contó además con Carmen Hernández Jorge, de la Universidad de La Laguna, como secretaria, y Leticia Morata Sampaio, de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, como vocal. El trabajo obtuvo la calificación de sobresaliente cum laude por unanimidad.
El estudio parte de una idea central: el alumnado de Ciencias de la Salud necesita enfrentarse desde etapas tempranas de su formación a situaciones similares a las que vivirá posteriormente en la práctica clínica. En fisioterapia, una de las competencias fundamentales es la entrevista clínica, el diálogo con el paciente que permite recoger la información necesaria para realizar una correcta valoración y establecer el tratamiento más adecuado.
Para ello, la autora recurrió a simulaciones clínicas con pacientes estandarizados y herramientas de videoanálisis que permitían estudiar posteriormente el desempeño del alumnado y favorecer la reflexión sobre su propia actuación.
Los resultados mostraron dificultades relacionadas con la comunicación clínica, como mantener el contacto visual, respetar los tiempos del paciente o estructurar adecuadamente la entrevista. “Muchos estudiantes mostraban inseguridad o dudas constantes sobre si lo estaban haciendo bien o mal”, explicó durante la defensa, al tiempo que defendió la necesidad de trabajar la gestión de esa incertidumbre desde las aulas, ya que acompañará a los profesionales sanitarios durante toda su carrera.
Uno de los elementos más relevantes fue el denominado debriefing, una dinámica de reflexión posterior a la simulación que permite al alumnado analizar la experiencia y detectar sus fortalezas y aspectos de mejora. “El debriefing se convirtió en el verdadero protagonista de la investigación”, afirmó.
Estas sesiones permitieron detectar miedos e inseguridades entre los estudiantes. Algunos reconocieron que evitaban mirar a los ojos al paciente porque les daba vergüenza o que no eran capaces de recordar todo lo sucedido durante una entrevista de apenas unos minutos. Para la fisioterapeuta, este tipo de situaciones evidencian la importancia de prestar atención también a la gestión emocional y al bienestar del estudiantado.
Los datos obtenidos reflejaron además altos niveles de satisfacción entre los participantes y concluyen que este tipo de experiencias favorecen la motivación y la implicación activa en el aprendizaje. Asimismo, el estudio plantea las bases para desarrollar en fisioterapia una Evaluación Clínica Objetiva Estructurada (ECOE), un modelo ampliamente implantado en Medicina, pero todavía poco desarrollado en las universidades públicas españolas.
A juicio de la autora, estas metodologías tendrán cada vez más peso en la enseñanza universitaria, aunque insiste en que deben complementarse siempre con una sólida formación teórica. “La sociedad está cambiando y con ella la fisioterapia. Las herramientas que necesitamos para enseñar deben adaptarse a esos cambios”, sostiene.
La defensa concluyó con una reflexión que resume el espíritu de la investigación. Recuperando una frase atribuida a Benjamin Franklin, la fisioterapeuta recordó que “Cuéntamelo y lo olvidaré. Enséñamelo y quizás lo recordaré. Hazme partícipe y lo aprenderé”, una idea que sintetiza una forma de entender la formación sanitaria basada en la práctica, la reflexión y el protagonismo del estudiantado en su propio aprendizaje.

