La Universidad de La Laguna acogió recientemente la defensa de una tesis doctoral que desarrolla un nuevo modelo experimental para avanzar en el conocimiento de la diabetes mellitus tipo 2 y de las complicaciones asociadas a esta enfermedad. La investigación, realizada por Silvia Teixidó Trujillo en el grupo ERYTRA (Enfermedad Renal Crónica y Trasplante), permite reproducir de manera más precisa la evolución observada en pacientes, desde las primeras alteraciones metabólicas hasta el desarrollo de daños derivados de la diabetes.
El estudio forma parte de la tesis doctoral ‘Tacrolimus y la célula beta pancreática: relación entre la diabetes postrasplante y la diabetes mellitus tipo 2’ (Tacrolimus and the pancreatic beta cell: Relationship between post-transplant diabetes and type 2 diabetes mellitus), desarrollada dentro del Programa de Doctorado en Ciencias de la Salud bajo la dirección de Esteban Luis Porrini y Elena Rodríguez Rodríguez. La defensa tuvo lugar en el Instituto de Tecnologías Biomédicas.
La investigación aborda una de las principales dificultades actuales en el estudio de la diabetes tipo 2: disponer de modelos experimentales que reproduzcan con mayor fidelidad la evolución de esta enfermedad en humanos, desde las primeras alteraciones metabólicas hasta el deterioro progresivo de las células beta pancreáticas y la aparición de complicaciones crónicas.
Aunque existen diferentes modelos animales para investigar esta patología, muchos de ellos no consiguen reflejar completamente la interacción entre obesidad, resistencia a la insulina, deterioro progresivo de las células beta pancreáticas y daño orgánico a largo plazo que caracteriza a la diabetes tipo 2 en pacientes. Para responder a esta limitación, la tesis plantea el desarrollo de un modelo no genotípico que permita aproximarse mejor a la evolución natural de la enfermedad.
El trabajo combina obesidad inducida mediante dieta con la administración de tacrolimus, un fármaco inmunosupresor utilizado habitualmente para evitar el rechazo en pacientes trasplantados y que puede favorecer la aparición de alteraciones metabólicas. La investigación parte precisamente de la relación existente entre la diabetes postrasplante y la diabetes mellitus tipo 2 para profundizar en los mecanismos que afectan a la célula beta pancreática, responsable de la producción de insulina.
Los resultados obtenidos muestran que el efecto diabetogénico del tacrolimus aparece especialmente cuando existe un estrés metabólico previo asociado a la obesidad. Esta combinación favorece la transición desde fases iniciales de alteración metabólica hasta una diabetes establecida, reproduciendo características observadas en pacientes como hiperglucemia sostenida, alteraciones en la sensibilidad a la insulina y cambios estructurales en el páncreas.
Entre los hallazgos más destacados se encuentra la reproducción de alteraciones en los islotes de Langerhans, las estructuras pancreáticas encargadas de regular la producción hormonal relacionada con el control de la glucosa. La investigación identificó una reducción del tamaño de estos islotes y cambios en la proporción entre células alfa y beta, alteraciones similares a las descritas durante la progresión de la diabetes tipo 2 humana.
Además, el modelo permitió estudiar la aparición de nefropatía diabética, una de las complicaciones más importantes asociadas a esta enfermedad. Los animales desarrollaron alteraciones funcionales y estructurales en el riñón, incluyendo cambios en la filtración glomerular, inflamación y fibrosis, procesos relacionados con el deterioro renal progresivo.
El tribunal evaluador, presidido por Juan Muñoz e integrado además por Juan Ignacio Márquez de la Rosa, que actuó como secretario, y Gemma Ruiz Hurtado, destacó la calidad científica y el alcance del trabajo desarrollado por la autora. Sus miembros subrayaron especialmente el valor traslacional de la investigación al conseguir un modelo experimental capaz de reproducir alteraciones metabólicas, pancreáticas y renales similares a las observadas durante la evolución de la diabetes tipo 2 en pacientes.
Entre las posibles aplicaciones futuras del trabajo, el tribunal resaltó el potencial de este modelo como plataforma preclínica para evaluar nuevas estrategias terapéuticas, tanto orientadas a prevenir la progresión de la enfermedad como a estudiar posibles intervenciones frente a sus complicaciones.
La diabetes mellitus tipo 2 representa actualmente uno de los principales retos sanitarios debido al aumento continuo de casos y a las complicaciones que puede generar a largo plazo. En este contexto, disponer de modelos experimentales más próximos a la realidad clínica supone una herramienta clave para comprender mejor los mecanismos de progresión de la enfermedad y avanzar en el desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas.


