Hay que destacar que esta crónica no había sido editada en francés desde el siglo XIX. Esta reedición, además, es la primera que reúne, en la lengua original en que fueron escritas, las dos copias conservadas: el manuscrito B, de la familia Bethencourt, conservado en la Biblioteca Municipal de Rouen, y el manuscrito G, de la familia Gadifer de la Salle, custodiado en el Museo Británico.
Su valor documental es innegable, pues se trata de uno de los primeros textos que describe unas islas reales, con datos de primera mano sobre la naturaleza y los aborígenes, sus costumbres y tradiciones. A través de Le Canarien se tiene constancia por vez primera de la existencia del lenguaje silbado de La Gomera, de los lagartos gigantes de El Hierro, de los nombres dados a las Islas en aquellos momentos, de la llegada de los colonos y, con ellos, del primer músico con nombre conocido en el Archipiélago, de la forma de vida de los aborígenes y de la creación del primer asentamiento europeo.
Pero la importancia de esta obra no se limita a ser un destacado capítulo de la Historia de Canarias y de la literatura de viajes en francés, pues el contacto entre europeos y las culturas aborígenes de Canarias sirvió de referencia en procesos similares desarrollados en África, Asia y, sobre todo, América. Estos procesos abarcan múltiples campos, tales como la etnografía, la economía, la evangelización, las relaciones internacionales o las mentalidades colectivas, por lo que son de interés para los estudiosos de estas disciplinas a nivel internacional.
La publicación por parte del CNRS avala la calidad del trabajo realizado por este grupo de investigadores integrado por filólogos e historiadores de la ULL.
