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García Ramos distingue diferentes modos de concebir la insularidad en García Cabrera, Pérez Minik y Ramón Feria

martes 11 de octubre de 2005 - 00:00 GMT+0000

El escritor y catedrático de la Universidad de La Laguna Juan Manuel García Ramos analizó hoy, durante el congreso dedicado a Pedro García Cabrera celebrado en La Gomera, tres diferentes versiones del concepto de insularidad defendidas por otros tantos escritores canarios: Domingo Pérez Minik, Ramón Feria y el propio García Cabrera. Sobre este último, el ponente indicó que había contradicciones en su pensamiento, pues en unos momentos se mostró furibundo contra la idea de isla defendida por autores anteriores al poeta, y al mismo tiempo llegó a alabar públicamente algunos autores previamente criticados.

García Cabrera entró de lleno en los lenguajes vanguardistas de principios del siglo XX, por lo que García Ramos considera hasta cierto punto lógico que rechazara el regionalismo de la generación de literatos previa, correspondiente a fines del siglo XIX. Lo que García Ramos considera menos justo es que parte de la crítica se haya eco de esa concepción, y por alabar a unos autores denosten a otros. Citó por ejemplo una historia de la literatura canaria en la que Jorge Rodríguez Padrón indica explícitamente que es preferible «olvidarse del regionalismo» para ir directamente al modernismo.

El ponente, además, señaló cierta incoherencia en el poeta, pues tras la época de eclosión vanguardista de los años 30, llegó a manifestar su admiración por autores de la escuela regionalista. «El Pedro García Cabrera que arremetió contra el regionalismo y que como miembro de Gaceta de Arte no quiere saber nada de lo más próximo, es el mismo que en 1968 escribió Vuelta a la isla y en 1977 hizo letras para grupos folklóricos como Los Guaracheros y Los Sabadeños», indica García Ramos para preguntarse a continuación si «eran sinceras sus palabras de los años 30, o más bien fueron calenturas de juventud». En este punto, especula si acaso la Guerra Civil tendría algo que ver con ese cambio de actitud.

García Ramos se permitió en este punto solicitar una revisión de la literatura de finales del siglo XIX y principios del XX, para evitar esos lugares comunes y olvidos críticos. Por ejemplo, reivindicó que el regionalista Nicolás Estévanez poseía una noción de insularidad más sofisticada de la que habitualmente se le atribuye, cercana al filósofo alemán Heder, quien afirmaba que «la naturaleza crea naciones, la política estados».

En su ponencia García Ramos se refirió también a otros dos isleños que escribieron. De Domingo Pérez Minik destacó su postura «cosmopolita socarrona». A juicio del ponente, era un «xenófilo excéntrico» que se veía a sí mismo como un «turista accidental en las islas atlánticas». Por su parte, a Ramón Feria le concede el mérito de haber escrito en 1936 un ajustado relato de la literatura canaria de su época, que trataba a todas las tendencias por igual. Así, habla tanto del regionalismo como de surrealismo, o en pintura se refiere tanto a Néstor como a óscar Domínguez.

García Ramos Vanguardista

Tras la intervención de García Ramos intervino el también escritor y profesor de la Universidad de La Laguna Juan José Delgado. En su ponencia analizó las diferentes aproximaciones que García Carera realizó hacia los diferentes movimientos de vanguardia de los años 30, demostrando que por encima de estilos hay una esencia, la del propio escritor que elige una tendencia u otra para cumplir sus fines.

En García Cabra, Delgado aprecia que pese a que salta de un lenguaje abstracto a uno surrealista, ese salto no es brusco, sino que parece una progresión natural. El ponente inicia su andadura en el poemario Líquenes, de 1928, que recorre las sendas del creacionismo y el ultraismo en un periodo en que esas tendencias ya no estaban en boga.

En Transparencias fugadas, el poeta recurre a un lenguaje mas abstracto para referirse al aire como elemento esencial de la isla, junto a la tierra y el mar. En el poemario, ese elemento entra en relación con los otros ya que, como reflexionó Delgado, «el aire toma forma cuando entra en contacto con la tierra». Incluso en periodos tan alejados de la época gloriosa de la vanguardia como fueron los años 1940 1y 1944, hay rasgos de abstracción en sus poemarios La arena y la intimidad y Hombros de ausencia.

La versatilidad del poeta la demuestran los poemarios Dársena con despertadores y Entre la guerra y tú, ambos iniciados alrededor de 1936, y que muestran vertientes muy diferentes de un mismo lenguaje de vanguardia, el surrealismo.


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