El sector turístico de Canarias lleva muchos años explorando fórmulas para diversificar su oferta, introduciendo nuevas experiencias que aporten valor a la visita de los 18 millones de viajeros que recibe cada año el archipiélago. Una de ellas es el astroturismo, es decir, todas las acciones relacionadas con la observación de los limpios cielos de las islas. Se trata de un sector en auge, pues según los datos del ISTAC, el 4,3% de visitantes anuales, que equivale a unas 600.000 personas, ha realizado alguna actividad vinculada con las estrellas, y en islas como La Palma, el porcentaje asciende al 17%. De hecho, ya existen 60 empresas dedicadas a este tipo de experiencia turística, 30 de ellas en Tenerife.
Estos son los datos generales que ha apartado Carlos Fernández Hernández, profesor del Departamento de Economía Aplicada y Métodos Cuantitativos de la Universidad de La Laguna especializado en turismo, quien ha dirigido el curso de la Universidad de Verano de Adeje “Creación de experiencias de astroturismo con manejo de telescopios”, en colaboración con Juan Antonio González Hernández, responsable del programa de astroturismo SODEPAL La Palma, SL.
Como sucede en cualquier sector del turismo de nicho, para que esta actividad pueda desarrollarse adecuadamente es necesario contar con profesionales cualificados. Juan Antonio González explica que la actividad comenzó a moverse en Canarias gracias a astrónomos aficionados como él (que además posee estudios de Física). Un hito importante fue la celebración en 2007 de la reunión de la Fundación Starlight en La Palma, porque a partir de ahí surgió un programa de formación que conduce a una acreditación específica para habilitar a guías de astroturismo. Estos profesionales se enfrentan a varios desafíos, pero uno de los primeros es diferenciar la astronomía de la astrología, y también alejar a los buscadores de OVNIS.
Carlos Hernández señala como indicador del creciente interés que existe hacia esta actividad que este es ya el quinto curso que organiza la Universidad de La laguna vinculado a la observación del cielo con instrumentos astronómicos. Pone como ejemplo de buenas prácticas el programa de cualificación de profesionales en este sector desarrollado por la Universidad de La Serena (Chile), que en su opinión es una vía que se podría explorar en la institución académica tinerfeña mediante microcredenciales, y que complementaría a otras formaciones que ya existen, como las ya citadas certificaciones de la Fundación Starlight.
El curso se ha centrado en la creación de productos de astroturismo con manejo de telescopios, es decir, experiencias que se pueden configurar en torno a los elementos celestes observables tanto a simple vista como con instrumental. Contrariamente a lo que podría parecer, no se trata de una afición excesivamente cara: como en todo, siempre habrá rangos de precios diferentes relacionados con la calidad del equipo y el grado de especialización que desee el usuario, pero según Carlos Hernández, con un equipamiento valorado en una 2.000 euros ya se puede practicar el astroturismo con cierta profundidad.
Por su parte, José Antonio González explica que el curso se ha centrado en la observación más básica, como la que se puede realizar con los propios ojos, como es el seguimiento de lluvias de estrellas. El segundo grado sería con unos simples prismáticos, que ya permiten observar muchos objetos del cielo profundo, como estrellas y nebulosas, “que están, lo que pasa es que hay que saber dónde”. También se han dado nociones de cómo programar una observación y, finalmente, se ha utilizado un telescopio de 8 pulgadas.
La formación cuenta con dos actividades prácticas: como colofón, este jueves 9 de julio por la noche se realizará una observación nocturna en el Mirador es Ifonche de unas dos horas de duración, durante la cual se explicará cómo es el itinerario, cómo se desarrolla una actividad nocturna, de qué manera se coloca el grupo y cómo funciona el telescopio, entre otros aspectos. Como aperitivo, en la jornada de ayer se realizó una observación solar utilizando un telescopio especial con un sistema de filtros que permiten realizar el avistamiento con seguridad.
Hay múltiples productos que se pueden diseñar en torno al astroturismo. El básico es la excursión con observación, y también es posible realizar visitas a grandes infraestructuras como los observatorios del Instituto de Astrofísica de Canarias en El Teide y El Roque de los Muchachos -aunque en esos casos existen restricciones dado que se trata de equipamientos profesionales en uso-. También se pueden crear miradores astronómicos y organizar estancias en casas rurales y cenas tematizadas, talleres, tours con turismo senior e, incluso, experiencias VIP combinando la degustación de exquisiteces con itinerarios nocturnos.

