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Canarias, territorio de pequeñas empresas

viernes 17 de julio de 2026 - 06:00 GMT+0000

Su papel es estratégico para el desarrollo sostenible, la dinamización económica de las zonas rurales y el fomento del empleo de los colectivos más vulnerables de la sociedad. Por ello, estas empresas poseen una relevancia fundamental en la consecución de Objetivos del Desarrollo Sostenible como la Reducción de Desigualdades o el Fin de la Pobreza, que afectan en gran medida a personas desfavorecidas, jóvenes y mujeres.

En Canarias, el 99,9% del tejido empresarial son pymes y microempresas, unas 146.001 compañías, según el informe PYME Canarias 2025. Sostienen la mayor parte del empleo regional, si bien afrontan una realidad paradójica: destacan por su nivel de digitalización, pero continúan registrando una baja productividad y un goteo constante de cierres debido a la inestabilidad de los costes. 

Alicia Correa Rodríguez, profesora titular del área de Economía Financiera y Contabilidad, dentro del departamento de Economía, Contabilidad y Finanzas de la Universidad de La Laguna, centra una de sus líneas de investigación en la realidad económico-financiera de las pymes en Canarias. “Son empresas con escasos trabajadores, con una inversión inicial muy reducida y una elevada tasa de mortalidad empresarial”, explica la economista. En sus estudios sobre supervivencia, se observa que la mayor parte de las pymes desaparecen antes de cumplir los tres años. “Hay un porcentaje que sí se consolida y logra sobrevivir más de 15 años, el período más amplio que hemos estudiado, pero se trata de porcentajes que rondan entre el 30% y el 40%”, señala Correa Rodríguez. 

Alicia Correa Rodríguez

Según la investigadora, las tasas de productividad y de rentabilidad suelen ser ligeramente más bajas que las de las empresas peninsulares. Esto se debe, en parte, a una sobreinversión derivada de los incentivos fiscales, que llevan a muchas empresas a invertir para reducir su carga tributaria. Para comprender esta situación, cabe recordar que Canarias cuenta con el Régimen Económico y Fiscal (REF), un marco de medidas fiscales y económicas diseñado para compensar su lejanía y la insularidad del archipiélago. 

Este régimen reconoce a Canarias como Región Ultraperiférica (RUP) de la Unión Europea. Algunos incentivos fiscales del REF, como la Reserva para Inversiones en Canarias (RIC), han favorecido que las pymes canarias estén más capitalizadas que las peninsulares, ya que muchas de estas inversiones persiguen reducir la carga tributaria. Como consecuencia, “algunos sectores presentan niveles de inversión superiores a los necesarios, lo que puede traducirse en menor productividad y rentabilidad al comparar los resultados obtenidos con el volumen de recursos invertidos”, indica Correa Rodríguez. 

Cabe señalar que existen diferencias claras por sectores. “Cuando hablamos de mayores tasas de supervivencia debemos señalar al sector agrícola. La agricultura, la ganadería y algunas actividades industriales, curiosamente, son las que tienen mejores datos” expresa la docente. Sin embargo, el sector comercial afronta una elevada tasa de mortalidad empresarial que ronda incluso el 60% de estos pequeños negocios. 

Correa Rodríguez forma parte de la Cátedra Interuniversitaria de Comercio, una colaboración con el Gobierno de Canarias desde donde se han realizado estudios de investigación sobre las pymes y su elevada tasa de rotación en el sector comercial. “Lo cierto es que paseando por las calles de cualquier centro observamos como constantemente aparecen y desaparecen negocios relacionados con el sector servicios”, subraya la investigadora. 

Las empresas familiares, entre la cercanía y la profesionalización

Otras de las principales características de estas empresas es su naturaleza familiar. De hecho, según datos del informe PYME Canarias 2025, el 67,3% cumple con esta condición, siendo el sector comercio el que mayor volumen aglutina en Canarias, con alrededor del 84,4% de las pymes familiares. Jose Alberto Martínez González, profesor titular del área de Organización de Empresas,  en el departamento de Dirección de Empresas e Historia Económica, señala que esta predominancia de microempresas y pymes (mipymes) familiares tienen ventajas e inconvenientes dentro de sus comportamientos organizacionales. 

José Alberto Martínez González

Contar con este tipo de entidades en el archipiélago supone “tener un trato de cercanía con el cliente y un respeto y responsabilidad con su entorno” señala Martínez González. Una de sus grandes ventajas es que presentan mayor longevidad y resistencia al cierre o a la disolución de sus negocios. 

Por el contrario, “existe una cultura de liderazgo y de dirección de empresa confusa, en la que se produce una simbiosis de lo familiar y lo laboral que se traduce, en ocasiones, en menor profesionalización en áreas como el marketing o recursos humanos, grandes olvidadas en estas empresas debido a su limitación de contratación”, destaca el docente. Esta realidad también ha sido identificada por Correa Rodríguez en sus investigaciones. “Alrededor del 20% de las pymes señala falta de formación en gestión empresarial. Es decir, una de cada cinco empresas que termina cerrando considera haber carecido de los conocimientos necesarios para gestionar su negocio”, señala la investigadora. 

Martínez González es miembro del grupo de investigación REHUCO (Recursos Humanos y Comportamiento en el Contexto Empresarial) de la Universidad de La Laguna. En el contexto de estas pequeñas y medianas empresas, la limitación de capital suele restringir el número de empleados, lo que provoca que no cuenten con profesionales dedicados al marketing digital o a recursos humanos. Por ello, muchas recurren a servicios externos que pueden ser subcontratados para realizar estas funciones. “Una empresa sin marketing no puede orientar su negocio al exterior, ni competir o investigar adecuadamente. Si tampoco cuenta con recursos humanos, tendrá más dificultades para organizarse y desarrollarse desde dentro de la empresa”, explica el investigador. 

Una oportunidad para diversificar el turismo

En un territorio donde el turismo constituye uno de los principales motores económicos, las pequeñas y medianas empresas desempeñan un papel cada vez más relevante en la diversificación del modelo turístico de Canarias. Martínez González destaca que este tipo de negocios permiten aprovechar nuevos nichos de mercado y generar experiencias más vinculadas al territorio y a la sostenibilidad. “No simplemente tiene que ser un gran hotel en el sur y un turismo de sol y playa, puede existir un turismo más natural o de otras alternativas”, señala el docente. 

Las pymes turísticas son capaces de transformar recursos locales, patrimoniales o culturales en nuevas experiencias para los visitantes. “Antes bastaba con realizar una visita al Teide, ahora hay que generar una experiencia ahí”, resalta el investigador. Esta tendencia abre nuevas oportunidades para pequeñas empresas ligadas al patrimonio, la gastronomía, la naturaleza o las actividades culturales. 

Además, su reducido tamaño les permite trabajar con recursos locales y establecer vínculos más estrechos con el entorno, favoreciendo un turismo más sostenible y una mayor distribución de los beneficios económicos entre la población residente. “Las pymes enfocadas en el turismo pueden ser una solución muy importante” resalta Martínez González, quien considera que la cooperación, la creatividad y la capacidad de generar estas experiencias serán claves para el futuro del sector en Canarias. 

La irrupción de las nuevas generaciones en el mercado laboral está obligando a las pequeñas y medianas empresas a replantear sus modelos de gestión y liderazgo. Martínez González señala que una de las claves del éxito empresarial reside en conocer las necesidades de las personas a las que se quiere atraer y retener. “Cuando hablamos del employer branding, hablamos de una nueva forma de atraer talento. Tengo que saber cómo son los jóvenes a los que voy a contratar porque voy a tener que negociar con ellos y adaptar los trabajos y procesos que ellos van a realizar”, explica el docente. 

Se trata de una generación muy digital, acostumbrada a trabajar por proyectos y que valora especialmente la autonomía, el reconocimiento profesional y la sostenibilidad. Además, muestra una menor fidelidad hacia las organizaciones. “Si ven que no se cumplen sus expectativas, no tienen reparo en salirse de la empresa”, afirma el investigador. Por ello, considera que las mipymes deben avanzar hacia modelos de liderazgo más transformadores y menos autoritarios.

Estas nuevas generaciones no consideran un obstáculo el tamaño de las empresas. “Lo que les importa es estar a gusto, apostar por un proyecto y tener una carrera profesional”, señala Martínez González. De hecho, el investigador considera que la Generación Z presenta un perfil especialmente favorable para el intraemprendimiento, es decir, para impulsar nuevos proyectos e ideas innovadoras desde el interior de estas pequeñas y medianas empresas.

Las microempresas canarias y sus retos

Según datos del Instituto Canario de Estadística (ISTAC), más del 95% del parque empresarial de Canarias está formado por microempresas y autónomos sin asalariados o con menos de diez empleados. A esto se suma que más del 81% de estas empresas se ubican en las islas capitalinas. 

Marcel Manuel Bonnet Escuela

Marcel Manuel Bonnet Escuela, profesor titular del área de Economía Aplicada, del departamento de Economía Aplicada y Métodos Cuantitativos, centra varias de sus líneas de investigación en estas empresas. Entre sus principales características se encuentran una alta presencia de autónomos, una alta vinculación familiar, una fuerte dependencia del turismo y al sector servicios, y escasa capacidad para innovar e internacionalizarse. 

A este perfil se suman las dificultades para acceder a las financiaciones procedentes de la Unión Europea. “Pese a la gran cantidad de financiación europea destinada al tejido empresarial, las microempresas encuentran serias dificultades para acceder a ellas, por un problema de capacidad en cuanto a infraestructuras y en cuanto al recurso del tiempo”, señala Bonnet Escuela. La complejidad administrativa de las convocatorias y la falta de recursos humanos y de tiempo impiden que muchos pequeños negocios puedan solicitar estas ayudas. En consecuencia, se produce una desconexión entre los instrumentos de financiación europeos y la realidad de las empresas en Canarias. 

El investigador advierte de que muchas microempresas carecen de economía de escala y de la capacidad financiera de las grandes compañías. Una economía de escala es la ventaja de costes que obtiene una empresa al crecer. Sucede cuando el volumen de producción aumenta y el coste fijo se reparte entre más unidades, logrando que fabricar cada producto sea más barato. “Una pequeña empresa no puede reducir el coste medio a medida que aumenta la producción, porque enseguida va a necesitar más materiales, tiempo o recursos”, explica Bonnet Escuela. 

En 1986, cuando España y Portugal se adscriben a la Unión Europea, sucede una liberalización del capital en nuestros territorios, lo que permitió la entrada de multinacionales y franquicias en las Islas Canarias. Esto dio lugar a un desplazamiento de las pequeñas y medianas empresas, debido a que las grandes empresas tienen precios más competitivos y economías de escala. “Las multinacionales y las franquicias se han instalado en los territorios donde los salarios en principio eran más bajos, y han expulsado al tejido empresarial local”, argumenta Bonnet Escuela. 

Frente a esta realidad que perdura hasta nuestros días, las microempresas cuentan con varias vías para mejorar su competitividad. Una de ellas es generar sus propias economías de escala, es decir, aumentar su capacidad de actuación y reducir sus costes medios. “Dado que el crecimiento físico no siempre es viable, la digitalización y el comercio electrónico ofrecen una oportunidad para que estos pequeños negocios amplíen sus mercados y accedan a nuevas oportunidades”, sostiene el investigador. Otra de las medidas es la alianza o asociacionismo. El investigador defiende que la cooperación entre pequeños negocios puede permitirles superar algunas de las limitaciones derivadas de su reducido tamaño. “Las microempresas se pueden poner de acuerdo para formar una especie de agrupación empresarial virtual, donde trabajan en red y se publicitan a través de una única plataforma”, explica Bonnet Escuela. De esta manera, varios establecimientos pueden actuar conjuntamente, ampliar su alcance y generar economías de escala que, de forma individual, serían inalcanzables. 

La mujer al frente de las pequeñas empresas

Más allá de las dificultades de financiación y competitividad, las mipymes canarias continúan reflejando una importante brecha de género en sus puestos de dirección.  Según el informe PYME Canarias 2025, el 77,3% de las empresas del archipiélago están dirigidas por hombres. No obstante, la participación femenina es mayor en las microempresas y en las empresas familiares, además de presentar una importante representación en el sector comercial, donde las mujeres ocupan el 37,5% de las gerencias. 

Bonnet Escuela, quien tiene varios artículos publicados que tratan de la realidad de la mujer en las microempresas, considera que, pese a que la situación ha mejorado en las últimas décadas, todavía persisten desigualdades vinculadas a ciertos sectores. “Hay un rol que se sigue repitiendo, que es el de la mujer cuidadora”, señala el investigador. 

Esta realidad también condiciona las posibilidades de crecimiento empresarial. Según Bonnet Escuela, muchas mujeres emprendedoras encuentran mayores dificultades para acceder a la financiación bancaria debido a la sobrecarga de responsabilidades familiares y presentan una menor representación en sectores industriales y tecnológicos. Sin embargo, el investigador destaca que el comercio electrónico y el emprendimiento digital han favorecido una mayor participación femenina, especialmente en los proyectos de economía social y en las iniciativas de autoempleo impulsadas por programas públicos de apoyo al emprendimiento. 

Avanzar hacia un tejido empresarial más innovador, competitivo e igualitario se presenta como uno de los grandes retos para unas empresas que, pese a sus limitaciones, continúan siendo el principal motor económico y social del archipiélago. 

NOTA: Este reportaje es una iniciativa enmarcada en el Calendario de Conmemoraciones InvestigaULL, proyecto de divulgación científica promovido por la Universidad de La Laguna.

Unidad de Cultura Científica y de la Innovación (Cienci@ULL)


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