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La ULL lidera un estudio que diseña soluciones para adaptar la agricultura canaria al aumento de las temperaturas

lunes 03 de agosto de 2026 - 09:40 GMT+0000

Fotografía de archivo de Juan Carlos Santamarta y Noelia Cruz, líderes de este estudio que propone medidas de adaptación de la agricultura al aumento térmico a partir de medidas de co-creación según el modelo de Living Labs.

Las Islas Canarias afrontan el desafío de adaptar su agricultura a un escenario marcado por el incremento de las temperaturas, la escasez de agua y la creciente presión sobre los usos del suelo. Ante esta realidad, un equipo de investigadores e investigadoras de la Universidad de La Laguna liderado por Juan Carlos Santamarta Cerezal, catedrático de Ingeniería Agraria y del Medio Natural, y Noelia Cruz Pérez, profesora ayudante doctora del mismo departamento, han desarrollado un proceso participativo basado en la metodología de los laboratorios vivos (Living Labs), cuyos resultados ponen de manifiesto el potencial de la innovación colaborativa para diseñar soluciones sostenibles adaptadas a las particularidades del archipiélago.

La investigación, realizada en el marco del proyecto europeo ARSINOE y publicada en la revista Environmental Development, reunió en el marco de tres talleres a representantes del sector agrícola, la gestión del agua, la administración pública, la comunidad científica y la sociedad civil para analizar los principales retos del sistema agroalimentario canario y co-crear propuestas de adaptación al cambio climático. Asimismo, cabe destacar que como resultado de este proyecto también se lanzó la plataforma SICMA, premiada con el prestigioso galardón internacional Chris Binnie Award.

El proceso permitió diseñar conjuntamente un planteamiento de cómo debería ser el escenario de la agricultura canaria en 2050. Los participantes imaginaron un modelo basado en una producción más sostenible, un uso eficiente del agua, la recuperación de tierras agrícolas abandonadas, el fortalecimiento de la soberanía alimentaria y una mayor integración entre conocimiento científico, innovación tecnológica y experiencia agrícola, especialmente contando con datos de buena calidad.

El grupo de investigación de este estudio subraya además que las soluciones técnicas, por sí solas, no son suficientes para afrontar los retos climáticos. De este modo, incide en que el éxito de la transición dependerá también de factores sociales, culturales y de gobernanza, como la cooperación entre actores, la formación continua y la participación ciudadana en la toma de decisiones.

Uno de los aspectos más destacados del análisis es la estrecha relación entre el aumento de las temperaturas y la disponibilidad de recursos hídricos. El incremento del calor reclama una mayor reutilización de aguas regeneradas, mejoras en la digitalización de los sistemas de riego y facilitar la transferencia del conocimiento científico hacia las explotaciones agrícolas mediante programas de formación y acompañamiento.

La investigación también pone el foco en la elevada dependencia en el archipiélago canario de los monocultivos tropicales, especialmente el plátano y el aguacate, cuya vulnerabilidad frente al aumento de las temperaturas podría comprometer la producción agrícola en el futuro. Como alternativa, se plantea avanzar hacia sistemas agrícolas más diversificados, capaces de mejorar la biodiversidad, reducir la huella hídrica y aumentar la resiliencia frente al cambio climático. No obstante, el personal investigador identificó obstáculos importantes, como determinados incentivos económicos y normativas que dificultan actualmente la diversificación de la producción.

Uno de los principales resultados alcanzados con la puesta en marcha del laboratorio vivo fue comprobar que los factores humanos son tan importantes como los tecnológicos. Los participantes coincidieron en que la colaboración entre agricultores, investigadores, administraciones y ciudadanía constituye uno de los motores más influyentes para impulsar una transformación sostenible del sector. Asimismo, se identificó la necesidad de mejorar la formación en agricultura sostenible desde las primeras etapas educativas, facilitar el relevo generacional, visibilizar el papel de las mujeres rurales y promover nuevas oportunidades profesionales ligadas al sector primario.

El equipo investigador de este estudio concluye que el enfoque de innovación sistémica aplicado mediante laboratorios vivos permite comprender mejor la complejidad del sector agroalimentario de Canarias y diseñar estrategias adaptadas a las necesidades reales del territorio. Además de generar conocimiento científico, señalan que este proceso ha contribuido a crear una comunidad de práctica entre los participantes, favoreciendo nuevas colaboraciones y fortaleciendo la capacidad colectiva para afrontar los desafíos derivados del cambio climático.


Archivado en: Destacado, Ingeniería Agraria y del Medio Natural, Investigación, Portada ULL

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