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Un estudio analiza las barreras que percibe el alumnado de ambos sexos para desplazarse al centro educativo

martes 25 de agosto de 2026 - 11:58 GMT+0000

El estudio examina las diferencias de sexo en las barreras percibidas para el desplazamiento a los centros escolares.

Un estudio en el que han participado 707 adolescentes españoles muestra que estudiantes de ambos sexos comparten en gran medida las barreras percibidas para desplazarse de forma activa al centro educativo, es decir, caminando o en bicicleta.

El trayecto escolar es uno de los desplazamientos más estudiados en la adolescencia, debido a que puede realizarse hasta diez veces por semana y contribuir de forma relevante a la actividad física diaria. Sin embargo, puede verse condicionado por distintos factores como la distancia entre el domicilio y el centro educativo, la seguridad del trayecto, el tráfico, la comodidad del recorrido o la carga física que supone llevar la mochila escolar.

La investigación, Sex differences in perceived barriers to active commuting to school among Spanish adolescents, liderada por Romina Gisele Saucedo Araujo, investigadora del departamento de Didácticas Específicas de la Universidad de La Laguna, y publicado en Journal of Transport & Health, examina las diferencias de sexo en las barreras percibidas para dicho desplazamiento activo. El estudio analiza cómo estas barreras se relacionan con el modo de desplazamiento utilizado por la población adolescente.

El trabajo se llevó a cabo en 19 centros de enseñanza secundaria de España, con una representación femenina del 53,6%, con una edad media de 14 años. Los resultados muestran que ambos sexos utilizaban principalmente modos activos para desplazarse al centro educativo. En concreto, el 59,7% del total realizaba desplazamiento activo, siendo caminar la opción más frecuente.

En general, las diferencias según el sexo en las barreras percibidas fueron limitadas. La principal diferencia observada fue que las adolescentes señalaron en mayor medida que ellos o los varones llevar una mochila pesada como una barrera para desplazarse de forma activa.

Romina Sauceda (ULL) y Palma Chillón (U. Granda), dos de las coautoras del trabajo.

Romina Sauceda (ULL) y Palma Chillón (U. Granda), dos de las coautoras del trabajo.

Además, el estudio observó que algunas barreras relacionadas con la seguridad y el esfuerzo físico se asociaban con una menor probabilidad de desplazamiento activo especialmente entre las adolescentes. En concreto, la iluminación deficiente de las calles, la percepción de inseguridad o delincuencia y las rutas con pendientes pronunciadas mostraron una asociación más marcada con el desplazamiento pasivo en el grupo femenino.

Estos resultados indican que el modo de desplazamiento al centro educativo entre adolescentes está determinado por barreras ambientales y estructurales compartidas, con una evidencia limitada de diferencias específicas de sexo. Factores como la distancia, la comodidad, el tráfico, la seguridad del trayecto y las condiciones del entorno aparecen como elementos relevantes para comprender por qué algunos adolescentes no van caminando o en bicicleta al centro educativo.

El estudio resalta la importancia de priorizar estrategias que mejoren la seguridad real y percibida de los trayectos escolares, como reforzar el alumbrado público, mejorar las infraestructuras peatonales y ciclistas, reducir los riesgos del tráfico y atender las preocupaciones de las familias sobre la seguridad de estos recorridos.

Además, la investigación plantea que medidas dirigidas a reducir la carga física de las mochilas escolares, como mejorar el acceso a taquillas o avanzar en la digitalización del material escolar, podrían ayudar a abordar una barrera especialmente relevante para las alumnas.

El equipo investigador concluye que el desplazamiento activo al centro educativo puede contribuir a mejorar la actividad física diaria de los adolescentes y aportar beneficios sociales, como la reducción del tráfico motorizado y de las emisiones contaminantes. Por ello, recomiendan mejorar el contexto y las infraestructuras de los trayectos escolares, incorporando al mismo tiempo estrategias específicas relacionadas con la seguridad y el esfuerzo físico.

El estudio fue financiado por el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional, a través del proyecto PACO. Además, contó con apoyo del Plan Propio de Investigación 2016 de la Universidad de Granada y de la Junta de Andalucía, Consejería de Conocimiento, Investigación y Universidades, cofinanciado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional.


Archivado en: Destacado, Didácticas Específicas, Investigación, Portada ULL

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