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La ULL revela la conexión entre viviendas antiguas, envejecimiento y riesgo climático en Canarias

miércoles 23 de septiembre de 2026 - 10:14 GMT+0000

Un estudio de la Universidad de La Laguna sobre la vulnerabilidad climática de la población de Canarias muestra que las zonas con viviendas más antiguas y peor acondicionadas para hacer frente al exceso de calor coinciden con una mayor presencia de población envejecida y con un incremento más intenso de las noches tropicales previsto para finales de siglo. El trabajo subraya que el cambio climático es un fenómeno complejo que exige analizar de forma conjunta vulnerabilidades múltiples y superpuestas: ninguna de ellas, considerada por separado, permite caracterizar el problema ni definir líneas de acción eficaces.

Los investigadores parten de una constatación: las evaluaciones del riesgo para la salud asociado al clima suelen dejar fuera de los análisis espaciales un elemento clave, la vivienda, que actúa como intermediaria entre el calor exterior y la temperatura a la que están expuestas las personas en el interior. La antigüedad y las características del parque residencial condicionan tanto su comportamiento térmico pasivo como las posibilidades de rehabilitación, por lo que el estudio propone incorporar estos factores como una pieza fundamental para comprender mejor la exposición al calor.

Los especialistas subrayan que las viviendas funcionan como un mediador entre las condiciones climáticas exteriores y la exposición térmica de sus habitantes, un papel especialmente relevante durante la noche. En ese periodo, las temperaturas mínimas elevadas pueden dificultar el descanso y aumentar los efectos del calor sobre la salud, especialmente entre las personas mayores.

De este modo, el objetivo de esta investigación, desarrollada por Serafín Corral, Alejandro Herrera, Francisco Armas y Emilio Bonal, investigadores del grupo PENSARES, ha sido analizar la relación entre la antigüedad de las viviendas del archipiélago, la exposición prevista al calor nocturno y la concentración de población mayor. Los resultados, publicados en la revista City and Environment Interactions, muestran una clara relación entre estos factores. El 20 % de las viviendas más antiguas de Canarias, con un año medio de construcción de 1962, se encuentra en zonas donde la densidad de residentes de 65 años o más es 5,8 veces superior a la registrada en las áreas con el parque de viviendas más reciente. Además, estas zonas afrontarán a finales de siglo un incremento de las noches tropicales que superará en 14 noches al año al previsto en las áreas con viviendas más nuevas.

Gráfico que analiza las variables combinadas de antigüedad del parque de viviendas, exposición climática y vulnerabilidad demográfica.

Los resultados muestran que la mayor concentración de viviendas antiguas se localiza en Gran Canaria y Tenerife, islas que, en conjunto, reúnen el 89 % de la población de edad avanzada considerada estructuralmente vulnerable del archipiélago. Los investigadores señalan que centrar las actuaciones en los núcleos urbanos históricos de Las Palmas de Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife y San Cristóbal de La Laguna permitiría llegar a la mayor parte de esta población mediante un ámbito de intervención manejable y viable.

Este trabajo pone de manifiesto una vulnerabilidad climática asociada a las características del parque de viviendas de Canarias. Las zonas con edificios más antiguos, construidos antes de la introducción de las actuales normas de aislamiento térmico, coinciden con una mayor concentración de personas mayores y con los mayores incrementos previstos de las temperaturas nocturnas. Esta coincidencia refuerza la necesidad de tener en cuenta las características de las viviendas en las estrategias de adaptación al cambio climático y a la hora de establecer prioridades para la rehabilitación de edificios, especialmente a escala local. Pone de manifiesto, además, que la vulnerabilidad climática no puede reducirse a un único factor ni a un único indicador: es el resultado de la superposición de vulnerabilidades de distinta naturaleza —constructiva, demográfica, socioeconómica y climática— que se concentran y se refuerzan entre sí en los mismos territorios.

Los investigadores insisten en que estos hallazgos son especialmente relevantes para anticipar los efectos del cambio climático sobre la salud en sociedades cada vez más envejecidas. Las viviendas que ya presentan dificultades para mantener unas condiciones térmicas adecuadas durante los episodios de calor podrían verse sometidas a un mayor sobrecalentamiento a finales de siglo. Además, las personas que viven en ellas serán en muchos casos personas mayores, un grupo especialmente vulnerable a las altas temperaturas. Por ello, el aumento de la exposición al calor podría traducirse en un incremento de los problemas de salud y de las muertes relacionadas con las altas temperaturas.

En el caso de los núcleos urbanos históricos de Canarias, el estudio también encuentra una estrecha relación entre la vulnerabilidad frente al calor y la pobreza energética. La población que podría

Concentración geográfica del parque de viviendas más antiguo.

estar más expuesta al calor a finales de siglo coincide en buena medida con la que ya presenta dificultades para mantener unas condiciones térmicas adecuadas en sus viviendas. Además, muchas de las medidas que pueden contribuir a reducir ambos problemas son las mismas: mejorar la eficiencia energética y el aislamiento de los edificios, facilitar el acceso a sistemas de refrigeración y reforzar los protocolos sanitarios durante los episodios de calor.


Archivado en: Destacado, Investigación, Portada ULL