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Investigadores de la ULL analizan en The Conversation cómo ha evolucionado la expresión de los sentimientos

jueves 24 de septiembre de 2026 - 12:39 GMT+0000

Roberto González Zalacain y Cira Morales del Río, responsables del artículo en The Conversation que analiza la representación histórica de los sentimientos.

El portal divulgativo The Conversation ha publicado un artículo divulgativo que, bajo el título “¿Hemos sentido las mismas emociones durante toda la historia?”, repasa cómo se han expresado los sentimientos personales en diferentes épocas. También aborda las dificultades de reflejar esa emocionalidad pretérita en ficciones contemporáneas, aludiendo a cómo las obras “de época” la traducen a los códigos del presente. Sus autores son Roberto J. González Zalacain, del Departamento de Geografía e Historia de la Universidad de La Laguna, y la doctoranda Cira Morales del Río.

El artículo comienza recalcando que, si bien la psicología estudia los componentes biológicos y cognitivos de las emociones, también existen normas y condicionantes creados por cada sociedad como marco de referencia para las experiencias individuales y colectivas. “Hace unos 250 años, la idea de casarse por amor resultaba inconcebible, puesto que los enlaces eran decididos por estrategias familiares. Hoy en día lo que a muchos les resulta impensable es, por contra, un matrimonio sin amor”, señalan los autores come ejemplo.

El trabajo desglosa a continuación ejemplos extraídos de diferentes periodos históricos, comenzando por las representaciones de la pareja real egipcia formada por Akenatón y Nefertiti en el siglo XIV antes de la era, quienes aparecen jugando con sus hijas “con una cercanía poco habitual en otras etapas de ese imperio en clases altas”.

También se cita el concepto de amor cortés difundido por la literatura aristocrática medieval, “que idealizó el servicio hacia una dama, pero no describía necesariamente las relaciones cotidianas ni sustituyó los intereses familiares y patrimoniales de muchos matrimonios”.

Ya en el XVIII, la Ilustración ensalzó la razón, pero también formuló “una cultura de la sensibilidad que valoraba la simpatía, la compasión, la amistad, la capacidad de conmoverse”, mientras que un siglo después, el Romanticismo difundió otro ideal de pareja más afín con la elección personal y el amor, aunque sin desechar del todo las obligaciones económicas, familiares y de clase.

Los anteriores son ejemplos de los denominados “marcos emocionales”, entendidos como “los vocabularios, expectativas y reglas que enseñan qué se debe sentir, cómo puede expresarse y qué reacciones se consideran apropiadas en cada momento. No determinan mecánicamente la experiencia individual, pero influyen en ella.”

Reflejar unos marcos tan determinados por el contexto histórico puede resultar problemático cuando las películas y series históricas tratan de que un personaje del pasado resulte comprensible para el público actual. En ese caso debe realizarse una serte de “traducción” del lenguaje sentimental de una época a los estándares actuales.

 

Los autores detallan los pormenores de personajes tan célebres como Máximo Décimo Meridio, el general romano caído en desgracia de “Gladiator”; las hermanas de la novela “Mujercitas”; la aristócrata Rose y el buscavidas Jack en “Titanic”; y las familias envueltas en intrigas amorosas de “Los Bridgerton”. Todos y todas son ejemplos de visiones contemporáneas que han sabido adaptar personajes históricos a las sensibilidades contemporáneas.

Tras ese análisis, los autores concluyen que “una obra histórica no tiene que elegir únicamente entre rigor y anacronismo. Puede conservar algunas normas emocionales del periodo y actualizar otras para producir cercanía, humor o entretenimiento”. Es decir, que por muy rigurosos que puedan ser el vestuario y la decoración de esas obras, las emociones casi nunca lo son desde un punto de vista histórico y aluden al presente. “Cuando el cine y la televisión miran al pasado, no solo reconstruyen cómo pudieron sentir otras personas: también nos muestran cómo sentimos nosotros”.


Archivado en: Destacado, Geografía e Historia, Investigación, Portada ULL

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