Un artículo de la Universidad de La Laguna analiza las primeras formas de resistencia indígena surgidas en Tenerife tras la conquista castellana, con especial atención al grupo conocido como “los alzados”. El texto examina estas experiencias a partir de conceptos como la territorialización y la construcción colonial de la raza. Además, propone un marco de comparación entre el caso canario y procesos de resistencia similares que se desarrollarían posteriormente en distintos territorios americanos.
Los investigadores del grupo de investigación Castilla y el Mar en la baja Edad Media (GICYEM) Roberto González Zalacain y Kevin Rodríguez Wittmann son los autores del estudio, titulado “Formas de resistencia indígena en Tenerife tras la conquista castellana: ¿precedentes del caso americano?” y publicado en la revista Fronteras de la Historia.
La principal aportación del artículo es que no analiza el de los alzados como un episodio marginal o excepcional, sino como una expresión de las tensiones generadas por la implantación del orden colonial. Para ello, los investigadores combinan una revisión crítica de la tradición historiográfica y memorial con el análisis de documentación de archivo. El estudio examina tanto el contexto historiográfico en el que se ha abordado esta cuestión como las condiciones sociales y políticas de la etapa previa a la conquista y distintos episodios concretos de resistencia indígena.
A partir del análisis de las diferentes formas en que quedó documentada la resistencia de los indígenas que no se integraron en la sociedad colonial tras la conquista, se establecen paralelismos entre las estrategias de resistencia desarrolladas en la isla y algunas de las que, décadas más tarde, serían adoptadas por comunidades de personas esclavizadas en el contexto del mundo americano. De este modo, el estudio plantea la experiencia tinerfeña en un marco explicativo atlántico que permite ampliar la perspectiva sobre las formas de resistencia surgidas en los primeros procesos de colonización.
Resistencia y marginación en la nueva sociedad colonial
Los autores reflexionan sobre la integración de la población aborigen en la nueva sociedad colonial y analizan las distintas formas de resistencia guanche. Según señalan, esta integración fue desigual y dejó a amplios sectores de la población indígena de Tenerife en una situación de subalternidad. Ello se tradujo en situaciones de marginación y limitaciones que generaron desventajas estructurales, como una distribución desigual del trabajo y un acceso restringido a determinados recursos y redes de poder. A estas condiciones se sumaron las diferencias de carácter étnico y cultural, que contribuyeron a profundizar la desigualdad dentro del nuevo orden social.
En este contexto, algunos miembros de la población indígena pudieron optar por mantenerse al margen de la sociedad colonial y refugiarse en zonas que permanecían fuera del control efectivo de los castellanos. Esta posibilidad se vio favorecida por la orografía de Tenerife, que dificultó a los colonizadores el dominio absoluto del territorio y proporcionó espacios donde estos grupos pudieron establecerse y desarrollar formas de resistencia. Los autores señalan además la dificultad de establecer una definición precisa del concepto de “alzado” a partir de las referencias documentales de este periodo, puesto que el uso del término no se circunscribió exclusivamente a los guanches que escapaban del control de la Corona, sino que también aparece empleado en relación con personas esclavizadas de origen africano.
Así, el análisis de la documentación y de la historiografía disponible sobre este periodo permite a los autores extraer varias conclusiones fundamentales acerca de los primeros años del dominio castellano en Tenerife. Destacan el papel de la población aborigen como uno de los principales sustentos de la economía insular durante estos años, en una posición subalterna, en numerosos casos bajo condiciones de esclavitud. Al mismo tiempo, los movimientos de resistencia evidencian que una parte de la población guanche no llegó a integrarse en la nueva sociedad colonial. Subrayan que esto constituye un indicio de que, al menos durante la primera década posterior a la conquista, la Corona aún no había logrado ejercer un dominio efectivo sobre el conjunto de la isla.
Paralelismos con la resistencia en América
El estudio aborda también la relación entre estas formas de resistencia y fenómenos similares documentados en otros contextos durante el tránsito de la Edad Media a la Moderna. En particular, los autores analizan la posible relación entre potencias exteriores y piratas y los esclavos huidos y alzados de Tenerife, así como el papel que estos contactos pudieron desempeñar en su huida del control castellano. La documentación recoge la presencia de embarcaciones que navegaban sin rumbo definido frente a las costas de la isla y que las autoridades consideraban un posible medio de evacuación para quienes se refugiaban en las zonas montañosas. Esta situación presenta paralelismos con las fugas de personas esclavizadas en el ámbito latinoamericano, algunas de ellas vinculadas al contacto con embarcaciones extranjeras, que las autoridades coloniales percibían también como una amenaza para el dominio castellano sobre el territorio.
El análisis de la documentación muestra que el progresivo aumento del control castellano sobre el territorio estuvo acompañado de una reducción de la población de alzados en Tenerife. Como consecuencia, el fenómeno perdió relevancia para las autoridades insulares, especialmente a medida que avanzaron la estabilidad social y el control territorial. Esto, sin embargo, no supuso la desaparición de las expresiones de resistencia. Según los autores, estas adoptaron nuevas formas y comenzaron a articularse dentro del marco institucional y cultural del poder colonial, desde el que distintos sectores de la población indígena trataron de negociar derechos, mantener espacios de participación y visibilizar sus identidades.
Los investigadores concluyen que el estudio de la resistencia indígena en Tenerife tras la conquista castellana permite comprender la complejidad de los procesos de transformación social que tuvieron lugar durante el tránsito de la Edad Media a la Moderna. En este sentido, plantean que estas experiencias no deberían entenderse únicamente como manifestaciones particulares de una comunidad indígena concreta, sino también como parte de procesos más amplios y análogos de colonización y globalización. La conquista de Tenerife y la instauración de uno de los primeros sistemas coloniales castellanos ofrecen así un marco de análisis que permite establecer conexiones con otros procesos desarrollados posteriormente, especialmente en los territorios americanos.



