La Universidad de La Laguna celebró recientemente una salida de campo a la Reserva Natural Especial del Malpaís de Güímar con motivo del Día Internacional de la Geodiversidad, conmemorado el 6 de octubre. La jornada permitió a sus participantes conocer sobre el terreno el valor geológico, paisajístico y ambiental de uno de los enclaves volcánicos litorales recientes más singulares de Tenerife, así como reflexionar sobre la importancia de su conservación.
Esta actividad organizada por el Vicerrectorado de Cultura y Extensión Universitaria con la colaboración de la UNESCO, estuvo dirigida académicamente por Francisco Javier Dóniz Páez, catedrático del Departamento de Geografía e Historia de la Universidad de La Laguna, y contó con la participación de Cayetano Guillén Martín, profesor del área de Geografía Física del mismo departamento y miembros del grupo de investigación Geoturvol-Geopatrimonio y geoturismo en espacios volcánicos.
En la salida participó una docena de personas, entre ellas estudiantes de los grados en Turismo, Historia y Geografía, que pudieron identificar e interpretar sobre el terreno los principales elementos del relieve y comprender los procesos naturales y humanos que han intervenido en su configuración.
El alumnado valoró especialmente la oportunidad de trasladar a la práctica muchos de los conocimientos teóricos adquiridos en las aulas. Según destacaron las personas participantes, este tipo de experiencias les permite observar directamente los fenómenos estudiados, comprender mejor los contenidos académicos y adquirir una perspectiva diferente del territorio, enriqueciendo así su formación universitaria.
Dóniz explicó que la geodiversidad hace referencia a la variedad de formas y procesos relacionados con el relieve de un territorio, teniendo también en cuenta sus vínculos con la biodiversidad y los usos humanos. En este sentido, destacó que el Malpaís de Güímar constituye uno de los ejemplos de volcanismo basáltico monogénico litoral con mayor diversidad geomorfológica de Tenerife, lo que lo convierte en un lugar especialmente interesante para su estudio y divulgación.
El enclave tiene como principal referente Montaña Grande, un cono volcánico de aproximadamente 170 metros de altura que constituye uno de los hitos paisajísticos más reconocibles del Valle de Güímar. Su erupción, datada entre los años 789 y 725 antes de nuestra era, dio lugar a diferentes formaciones, entre ellas campos de lapilli, fisuras eruptivas, tubos volcánicos y coladas de lava que avanzaron hacia el mar y modificaron la configuración del litoral.
Los investigadores incidieron en que, pese a tratarse de un volcán de unos 2.800 años de antigüedad, se considera geológicamente reciente. Guillén recordó la importancia de comprender las diferentes escalas temporales utilizadas para estudiar el territorio y señaló que, en el contexto de la historia geológica de Tenerife, estas formaciones son extremadamente jóvenes.
Asimismo, el profesor subrayó que la riqueza del Malpaís no depende únicamente de la composición de sus materiales, sino también de las distintas formas que presenta su superficie y del entorno en el que se produjo la erupción. La ubicación costera, las condiciones climáticas y la evolución posterior del relieve han contribuido a configurar un paisaje singular, cuyo estudio resulta de interés para disciplinas como la geografía, la geología o la biología.
Un espacio protegido sometido a la presión humana
Durante la visita, los investigadores también abordaron la relación entre el patrimonio natural y la actividad humana. Aunque el Malpaís de Güímar presenta un estado de conservación relativamente bueno, su proximidad al polígono industrial y al núcleo costero de El Puertito ha generado distintas presiones sobre el territorio.
Guillén destacó el contraste entre las zonas transformadas por la acción humana y el entorno protegido, así como la necesidad de comprender los valores que justifican su conservación. Entre ellos sobresale su riqueza biológica, especialmente por albergar una de las mejores representaciones de cardonal-tabaibal de Tenerife, con ejemplares de cardones de dimensiones excepcionales. El investigador explicó, además, que la distribución de estas formaciones vegetales está estrechamente relacionada con las características morfológicas de las lavas.
Los profesores señalaron también que el Malpaís ha acogido diferentes actividades desde época aborigen, como el pastoreo, la agricultura y la extracción de materiales, que han dejado su huella en el paisaje actual. Su protección requiere, por tanto, comprender tanto los procesos naturales que lo han originado como la influencia de los usos humanos a lo largo del tiempo.
La salida de campo permitió poner en valor este enclave como un laboratorio natural para la formación universitaria, la investigación y la divulgación del geopatrimonio. A través de la observación directa, los participantes pudieron profundizar en el conocimiento del territorio canario y en la importancia de compatibilizar su aprovechamiento educativo con la conservación de sus valores naturales.

