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Los expertos valoran que el conocimiento de la historia económica ha evitado que la crisis fuera peor

jueves 11 de marzo de 2010 - 00:00 GMT+0000

La Asociación de Antiguos Alumnos y Amigos de la Universidad de La Laguna (AAAA) organizó una mesa redonda titulada:  “La Economía en Canarias: presente y futuro”, que formó parte de los actos de celebración del Día Institucional del centro académico, con motivo del 218º aniversario de su fundación. Durante las diferentes intervenciones, permeó la idea de que el conocimiento de la Historia de la Economía y lo aprendido en periodos como la Gran Depresión de 1929, ha sido fundamental para mitigar los efectos de la actual crisis.

En esta mesa participaron el vicepresidente del Gobierno de Canarias y consejero de Economía y Hacienda, José Manuel Soria; el catedrático de Economía Aplicada de la ULL, José Ángel Rodríguez, y el socio-director de Corporación 5 Análisis y Estrategias, vicepresidente del Consejo Rector Estatal y presidente de la Zona de Canarias de la Asociación para el Progreso de la Dirección, José Carlos Francisco, moderados por el director de Canal 7 del Atlántico Francisco Padrón.

José Manuel Soria inició su intervención informando de que en la mañana de hoy, 11 de marzo, se había aprobado en el ejecutivo regional  una propuesta de reducción adicional del gasto público de 112,1 millones, que se añade a la ya aprobada en diciembre de 2009. La razón es una reciente comunicación del Consejo de Política Fiscal y Financiera del Ministerio de Economía que señalaba, una vez analizados los presupuestos autonómicos, que se debía  realizar esa reducción para poder recibir la autorización del Programa Económico Financiero previsto por la autonomía.

En opinión del consejero de Economía, hay un antes y un después en las políticas de gasto público después de la crisis económica iniciado con la burbuja inmobiliaria de verano de 2007. Los gestores económicos tanto nacionales como regionales van a tener que asumir que “el mundo que viene, los recursos no van a ser crecientemente abundantes, como hasta ahora, sino decrecientemente”.

Para Soria, disminuir el gasto público es una buena señal, porque los déficits públicos deben financiarse, y el endeudamiento no puede ampliarse excesivamente. A la hora de solicitar ayudas económicas al mercado, la credibilidad de la institución solicitante es un factor determinante.

Recientemente Canarias ha solicitado unos 620 millones mediante una emisión de bonos en mercados internacionales, que el consejero consideró exitosa puesto que a las dos horas de abrirse, se habían recibido demanda por más de 900 millones. Eso, en opinión de Soria, es un ejemplo de la confianza que despierta la economía regional a pesar de la coyuntura de crisis actual.
José Carlos Francisco recordó que desde hace años se habla de esta como “la crisis de nuestra vida”, porque afecta a familias, empresas. A su juicio, es el momento de replantear las cosas que se han hecho en el pasado, porque en la actualidad ya no se pueden seguir pagando, y un buen ejemplo es lo que explicó el consejero de economía en su exposición previa: la emisión de 620 millones de la que habló Soria supondrá unos intereses anuales de 30 millones, cifra que en el pasado no habría sido tan alta, pero dada la coyuntura, las condiciones financieras se han endurecido.

El empresario fue muy crítico con la banca, puesto que se comporta de manera diferente a las empresas: mientras estas, al reducir su actividad también han tenido que decrecer su margen de beneficio, los bancos, a pesar de que reciben menos solicitudes de créditos, no sólo no han bajado, sino que han aumentado sus márgenes.

Aún así, Francisco afirma que no se opone a que se haya inyectado dinero a los bancos, pero criticó que “España no ha dado aún dinero a la banca española: la ha dado a la holandesa, a la australiana, a la de otros países, peor no a los nacionales”.

El valor de la Historia

Por su parte, José Ángel Rodríguez, se preguntó si se hablará tanto de esta crisis como de la Gran Depresión de 1929.  En su opinión, la situación actual ha revivido la Historia de la Economía, “vuelve a hablarse de Keynes, incluso se ha revivido a Marx”. Los gestores de economía actual son excelentes técnicos, peor no suelen ser conocedores de la historia de la economía: “no es casual que Bernake, el presidente de la Reserva Federal de EE.UU., sea un experto en, precisamente, la Gran Depresión”.

El catedrático no cree que la crisis comenzara en 2007. Usó la metáfora de las enfermedades o las erupciones volcánicas, que se van fraguando lentamente y de repente estallan. La explosión de la burbuja en 2007 no se inició con la crisis de Lehman Brothers. Muchos se preguntan cómo es posible que no se detectara antes lo que iba a suceder, pero para el profesor universitario conviene recordar que a economía se mueve con miles de variables, y los modelos económicos sólo se pueden tener 50 o 60 bajo control, pero no todas.

Soria coincidió con Rodríguez en el papel del conocimiento de la historia, y a su juicio, la experiencia de 1929  enseñó a los gestores económicos actuales cómo operar, adoptando incluso los que calificó medidas “heterodoxas”. Según el consejero, sin la inyección de capital público a la banca privada, se habría provocado otra Gran Depresión.

La necesidad de diversificar la economía Canaria fue otro de los asuntos que se abordaron en la mesa redonda. Para Soria, es necesario plantear objetivos para aumentar el peso relativo de algunas actividades, pero no se puede imponer, vía decreto, que tal o cual sector deba aumentar su presencia en el panorama económico. Para el consejero, es preocupante que la industria y la agricultura tengan tan poco peso, y cree que hay margen para que aumenten; por el contrario, considera que la administración pública debe decrecer. En cuanto al turismo, no cree que haya otro sector que pueda sustituirlo.

José Ángel Rodríguez, en su segunda intervención, planteó una crítica al gobierno autonómico y las organizaciones empresariales, al preguntarse dónde están las grandes directrices económicas canarias. En ese punto, planteó que se ha apostado muy poco en la economía del conocimiento y digital, un sector en el que casi todas las comunidades aventajan al Archipiélago y no está considerada estratégica, a pesar de que es un sector en el que no habría costes de insularidad porque depende de la tecnología y el conocimiento. Soria recogió el guante, y comentó que no era partidario de “sacralizar la I+D+i”, la cual a su juicio debería ser una herramienta, no un sector.

El catedrático también criticó que el gobierno autonómico “minusvalore” las opiniones de los expertos universitarios. Como ejemplo, señaló que las administraciones públicas han gastado millones en auditorías externas, en lugar de contar con los estudios que desde el ámbito académico se podría ofertar.

Desde su posición de empresario, José Carlos Francisco opinó que, efectivamente, hay que contar con la universidad, pero tampoco se puede dejar que la academia lo estudie todo, puesto que si así fuera, los consultores, arquitectos, abogados y profesionales privados en general desaparecerían. Sobre la economía digital, ironizó aportando el ejemplo de un empresario canadiense que gana con una empresa de contactos digitales 15.000 dólares al día, pero cuya empresa la integra solamente él, por lo cual se trata de un tipo de negocio que no tiende a generar empleo numer


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