La revista PLoS ONE ha publicado recientemente un estudio que da cuenta de la investigación realizada conjuntamente por investigadores del Departamento de Biología Animal de la Universidad de La Laguna, de la Universidad de Aarhus (Dinamarca) y el Instituto Oceanográfico Woods Hole (Estados Unidos), gracias a la cual se ha podido comprender mejor el sofisticado sistema de biosonar de los zifios de Blainville que habitan las aguas de EL Hierro, y cómo estos depredadores se alimentan en las profundidades del océano. El artículo científico puede consultarse, con acceso abierto a través del enlace http://dx.plos.org/10.1371/journal.pone.0028353
Los investigadores han equipado a nueve de estas ballenas con marcas de grabación de sonido de alta resolución DTag. Estos dispositivos de pequeño tamaño se adhieren con ventosas y registran de forma pasiva todos los sonidos que produce y recibe el animal. De este modo, se puede rastrear el comportamiento de los animales y sus respuestas a estímulos ambientales desde una perspectiva increíble. Esta capacidad de muestrear un lugar tan inaccesible para los humanos, nutriéndose del propio sistema sensorial de los animales, es algo totalmente nuevo para la ciencia.
Hasta el momento, se desconocía dónde y cómo estos grandes depredadores se alimentaban durante sus largos buceos, que pueden llegar a alcanzar los 65 minutos de duración (48 minutos en promedio). Ahora, se ha podido averiguar que estos animales crean mapas acústicos para navegar, y utilizan el fondo marino para orientarse y localizar zonas de concentración de alimento en aguas profundas.
Durante los buceos, los zifios emiten chasquidos ultrasónicos para buscar a sus presas, y una combinación de zumbidos y series más rápidas de chasquidos para capturarlas. Para 535 de 974 de los zumbidos analizados en este estudio (55%), ha sido posible obtener información relativa al entorno del animal mientras se alimentaba. Así, los zifios realizan una estrategia en la que combinan la captura de presas meso y bentopelágicas, es decir, de distintas profundidades, incluso en una misma inmersión, que se ve favorecida en zonas de escarpada pendiente submarina, como El Hierro, donde ambos tipos de recursos se solapan.
Los sonidos que producen estos mamíferos marinos permiten describir, por primera vez, el comportamiento de un depredador de buceo profundo en el contexto del entorno que lo rodea, a más de mil metros bajo la superficie. Estos datos han revelado que los zifios de Blainville estudiados en El Hierro se alimentan muy cerca del escarpado talud de la isla, en ocasiones a tan solo cinco metros del fondo marino, donde encuentran abundantes recursos.
El zifio de Blainville (Mesoplodon densirostris) es una de las especies de mamíferos marinos menos conocidas del planeta. Forman parte de los llamados cetáceos odontocetos y utilizan ultrasonidos para capturar a sus presas, en total oscuridad, en el océano profundo. La isla de El Hierro es un lugar único para estudiar estos zifios, por la abrupta pendiente de sus fondos submarinos y por la presencia de poblaciones residentes a lo largo del año.
El Hierro representa además una de las zonas más importantes de cría y alimentación para los zifios en Canarias. La reciente erupción volcánica submarina está afectando el hábitat de estos cetáceos en la isla, alterando su entorno acústico y probablemente reduciendo los recursos disponibles en la zona.
Estos cetáceos dependen del sonido para alimentarse y comunicarse y unos niveles de ruido elevados o la necesidad de encontrar alimento podrían desplazarlos temporalmente hacia otros lugares. Actualmente, investigadores de La Universidad de La Laguna realizan un seguimiento de estos cetáceos para determinar el posible impacto del fenómeno volcánico.
El estudio ha sido apoyado por el Programa de Investigación y Desarrollo Ambiental Estratégico del Departamento de Defensa de EEUU, el Programa Nacional de la Sociedad Oceanográfica de EEUU, el Ministerio de Defensa español y el Gobierno canario. La investigación se realizó bajo un permiso a la Universidad de La Laguna del Gobierno de Canarias y fue aprobado por el comité de cuidado y uso de animales de la Institución Woods Hole Oceanographic.

