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La ULL analiza los retos de la ciudadanía en su debate del Pacto por Tenerife

jueves 03 de abril de 2014 - 22:33 GMT+0000

La iniciativa Pacto por Tenerife para Canarias, liderada por la Universidad de La Laguna, vivió ayer jueves 3 de abril otra sesión de análisis y búsqueda de soluciones de los principales problemas que aquejan al archipiélago.

Entendida como una acción que reúne tanto a representantes políticos como a ciudadanos de a pie, en esta reunión se trató el llamado Pacto por la Ciudadanía y el Bienestar Social, en el que diferentes expertos presentaron su conclusiones acerca de la participación ciudadana, la igualdad social y el acceso a la vivienda.

Nuevos modelos de participación ciudadana

Uno de los profesores participantes en el debate fue el profesor titular de Geografía Humana Vicente Zapata, gran conocedor de los procesos de dinamización social y ciudadana. En su opinión, hemos de cultivar la cercanía, ya que en muchos casos no somos capaces de dialogar con la ciudadanía, alegó. Al mismo tiempo, reconoció que el tejido asociativo también debe revisar su estructura, porque en algunas ocasiones ya no son funcionales en los tiempos que corren.

Cada vez hay más ciudadanos que quieren participar de forma autónoma, sin pertenecer a ningún colectivo, explicó Zapata, quien además añadió que es preciso superar la enorme atomización de las asociaciones, y dejar de preocuparse “solo de lo mío”.

También la universidad debe ahondar en la investigación científica sobre participación de la ciudadanía, repuso el docente. Hay ya trabajos relevantes en este campo, pero debe haber más. Es importante que se reconozca más el trabajo de las personas que han establecido un compromiso académico con su propio entorno, solicitó el ponente.

La ciudadanía y la participación social han de estar en todos los niveles universitarios, tanto en grado como en posgrado, al tiempo que es oportuno elaborar productos en este ámbito interesantes para la sociedad.

Hay que seguir incorporando la innovación tecnológica en la participación en sus diversas manifestaciones, lo que a juicio del ponente resulta ser una materia pendiente. Otro reto lo constituye el diseño de proyectos conjuntos de carácter territorial, añadió.

Hay que intentar superar los déficit de participación de la propia democracia y el sistema de representación de los ciudadanos. Es necesario, a juicio del experto, ahondar en la normativa canaria sobre participación; porque ya existe una ley y es necesario darle carta de naturaleza.

“Tenemos que cambiar las formas en las que nos relacionamos, con un uso del espacio público más proactivo, ideado para construir alternativas”, expuso Zapata. Participar no puede limitarse a acudir a un local social para debatir de ocho a diez de la noche diferentes asuntos y acabar casi enfadados, explicó. “Hay que construir otros espacios, donde quepa la familia y se debata y se comparta en otros escenarios”, concluyó.

Estado de bienestar, a medio camino

Juana Dolores Santana, profesora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, se detuvo en analizar el sistema de ayudas sociales del Estado y las condiciones de igualdad en las que se mueve la sociedad. Pese a la mejora de la economía en lo que respecta a sus grandes cifras, la realidad se muestra muy tozuda y sigue devolviéndonos imágenes muy duras, sentenció la ponente. “España nunca ha tenido un Estado de bienestar progresivo y moderno; más bien siempre se ha mantenido en un esquema familista y mediterráneo, con el consentimiento del Estado”, afirmó. Con esta crisis lo hemos visto claro: son las familias las que han soportado momentos muy graves.

La crisis ha creado muchas confrontaciones entre los propios ciudadanos. Todas las líneas de crecimiento pasan por un crecimiento sostenido, y sin duda en las ayudas sociales también debe darse esta tendencia, cosa que no ha sucedido, alegó Santana. “Nuestro Estado de bienestar adolece de una ley que gestione los servicios sociales del país y los provea de los recursos necesarios. Es sangrante, en el caso de Canarias, cómo se ha incrementado las cifras de pobreza, que casi duplican la media europea”.

Utilizamos el eufemismo del abandono temprano para hablar de fracaso escolar, añadió, en el que nuevamente Canarias muestra unas cifras preocupantes. Carecemos de un diagnóstico que articule toda la información sobe exclusión, pobreza y abandono. También estamos carentes en Canarias de un plan estratégico de servicios sociales, sostuvo la profesora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales.

También es cierto que esta situación ha movilizado una serie de recursos que se desconocían. “El Estado familista en España goza de muy buena salud, pero se ha llegado a un tope, y las familias ya no pueden más”.

Obsesión por la vivienda en propiedad

Luis Capote, profesor de Disciplinas Jurídicas Básicas, fue el último en intervenir, exponiendo la situación del acceso a la vivienda. Capote apuntó que la situación no ha ido a mejor. “Tenemos un parque de viviendas vacío, muchas de ellas en manos de entidades bancarias, y muchas familias que no pueden ocuparlas”, sostuvo.

Para el experto, en este país se ha hecho una asociación malévola entre el acceso a la vivienda y la consecución de este objetivo en condiciones de propiedad. En territorios limitados como los insulares, la construcción de más viviendas debe tener un coto, y por tanto se ha de favorecer el régimen de alquiler.

“Tenemos de dejar de hacer borrón y cuenta nueva en cada legislatura y buscar una solución de consenso en este ámbito”. La restauración de viviendas ya existentes, el arrendamiento y la conversión de las administraciones públicas en arrendadores para asegurar el acceso a la vivienda por parte de los ciudadanos son algunas de las opciones planteadas por el experto en la tarde de ayer.
 


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