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Los más brillantes llegan a la universidad

miércoles 18 de julio de 2018 - 10:48 UTC

Fotos: Emeterio Suárez (CC BY 3.0)

 

Celso Jesús González Rancel, del IES Las Galletas, y Marta Esquivel Rubio, del Colegio Hispano Inglés, son los estudiantes con mejor nota de acceso a la universidad en la provincia de Santa Cruz de Tenerife. Brillantes, sencillos y cultos. Así se podrá definir a estos jóvenes que lo tienen todo por delante y cuya excelencia académica está muy por encima de la media.

Los dos acaban de recibir el diploma de excelencia académica que la Universidad de La Laguna concede todos los años a los estudiantes que han conseguido una calificación que supere el 13,500 sobre un total de 14. Salen de hecho encantados del acto de reconocimiento, que les ha parecido emotivo y, sobre todo, corto y efectivo. “En otro tipo de actos estas ceremonias se alargan en el tiempo, y en este caso se centró en lo importante, en felicitar a las personas implicadas en nuestra trayectoria”, explica Celso. “Fue conciso y nos agradó mucho que agasajaran a nuestros familiares, porque sin ellos no hubiéramos llegado hasta aquí”, señala Marta.

Celso va a estudiar Medicina en la Universidad de La Laguna. “Cuando empecé Bachillerato me decantaba por Biología, pero luego comencé a interesarme por el ámbito médico-asistencial y en este curso ya he ido a por el objetivo”. Preguntado si le pesa el prestigio social de la carrera o la posible presión familiar ante unas calificaciones tan brillantes para optar por un determinado estudio, lo niega. Ha elegido lo que ha querido.

Marta ha optado por un doble grado de Traducción e Interpretación con un Bachelor en Comunicaciones Globales en la Universidad Pontificia Comillas, en Madrid. “Desde pequeña me han encantado las lenguas. Al ser mi madre catalana, me ha introducido en el bilingüismo desde muy pequeña. Además me gustan mucho los idiomas, he ido aprendiendo varios y cada vez quiero más. La verdad es que siento pasión por la traducción”. Domina inglés, catalán y español, pero también tiene conocimientos intermedios de francés e italiano y está empezando ahora con el alemán. Marta no tiene claro aún en qué quiere especializarse, aunque parece que se decanta por el mundo audiovisual y la literatura. “Creo que la traducción y la literatura serán mi destino final, porque la interpretación me parece muy complicado”. Esta alumna desconoce que la propia Universidad de La Laguna cuenta con un Máster en Interpretación de Conferencias, muy reputado y de los mejores de España en su género, pero todavía le queda tiempo para llegar hasta ahí.

Los padres de Celso no son universitarios. Este joven, que procede de una población del sur de la isla y que ha cursado la modalidad de Ciencias en Bachillerato,

Celso González

donde fue calificado con un 10, ha obtenido la mejor nota de acceso de toda la provincia, con un 13,925 sobre 14. En el caso de Marta, su madre comenzó estudios de turismo, aunque no los finalizó, es azafata, y su padre es profesor de matemáticas en Secundaria. “Mis padres me han ayudado, pero no me han exigido”, relata Celso. “De hecho son los primeros en decirme que si no consigo lo que quiero hay otras posibilidades, y que no me ofusque ni me agobie”. La experiencia de Marta, con otro 10 del Bachillerato de Humanidades y Ciencias Sociales, y nota final de 13,882, es diferente: “Con mi padre siendo docente es como si siempre hubiese tenido un profesor en casa y sí me han insistido mucho en el valor del estudio. En Primaria sobre todo recibí mucha ayuda de mi madre con el inglés, y de mi padre con las matemáticas, claro”.

¿Cuál ha sido la clave del éxito en estos jóvenes? Organización y perseverancia, responde rápidamente Celso. “A mí me gusta tener mi tiempo libre, pero en las épocas de exámenes restrinjo mi vida social. De resto, durante el curso suelo no estudiar los sábados, o a veces los fines de semana, para dedicarme a otras cosas que también son importantes”. Celso toca el violín, aunque durante el Bachillerato lo ha dejado un poco al margen. “Me falta ver cómo es la vida universitaria a ver si puedo retomarlo”.

Marta, por su parte, es una amante declarada de la natación y asiste con regularidad al gimnasio, además le encanta leer, escuchar música y ver películas. A colación de sus aficiones y preguntados por sus lecturas, ella está leyendo ‘Juego de Tronos’, en inglés, pero también a Paulo Coelho. Celso está con un volumen de Stephen king, también en inglés y que espera terminar este verano.

¿Cuál ha sido el apoyo del centro educativo donde han estudiado? Celso afirma que ha recibido mucho apoyo del centro y cree que los profesores han contribuido en buena medida a lo que son hoy. “Yo a los profesores del IES Las Galletas no los veo solo como docentes, porque muchos de ellos tienen una relación muy cercana con el alumnado, yo diría que de amistad incluso. Hemos ido a comer con ellos al finalizar las clases, tenemos diferentes grupos de mensajería instantánea para solventar dudas. Todos me han marcado en estos dos años de Bachillerato, pero sobre todo la profesora de Química, Beatriz Trujillo de la Rosa. Es muy buena docente, se explica muy bien, se entienden las clases y se planifica adecuadamente para dar el temario de manera que tengamos tiempo para repasarlo en mayo. Y luego en lo personal es una mujer muy cercana”.

Marta Esquivel

Marta no se decanta por ninguno, aunque también reconoce haber tenido muy  buena relación con los docentes. “Tenemos también un trato muy cercano, cada uno me ha aportado su granito de arena pero no me atrevo a destacar a ninguno”, dice. “Llevo toda la vida en el mismo colegio, y hasta los de Primaria me han marcado”. Celso añade en este punto que, en su caso, al haber realizado Secundaria en otro centro, en Guaza, todavía mantiene el contacto con muchos de sus profesores de esa etapa. “Hace un par de semanas fuimos a visitarlos y lo pasamos muy bien”.

Hablan entre ellos y Marta se muestra sorprendida cuando Celso le comenta que en su centro de Guaza había estudiantes de más de sesenta nacionalidades. “Las clases se daban en español, pero luego había seminarios de refuerzo para aquellos estudiantes extranjeros que iban más flojos en el idioma. La verdad es que es muy enriquecedor”.

La pujanza del turismo y el acceso al mundo laboral desde edades muy tempranas, característico de la zona sur de la isla, no parece haber hecho mella en el estudiante. “Las personas con las que yo me he relacionado, mis amigos, en su mayoría se presentaron a la EBAU y quieren ir a la universidad, aunque muchos otros prefieren orientarse hacia la Formación Profesional, que yo personalmente creo que hay que potenciar”.

Celso ya ha alquilado un piso en La Laguna con un par de compañeros de su centro. Marta acudirá a una residencia de una hermandad en Fuencarral, en Madrid. “Ya me quedé allí para hacer las pruebas de acceso a la titulación y me parecieron muy simpáticas y acogedoras”. A uno y a otro les espera su primer año de universidad.

Gabinete de Comunicación

 

 

 

 

 

 


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