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La Universidad de La Laguna celebra la excelencia y la pluralidad de su institución con la concesión de siete Medallas de Oro

martes 26 de febrero de 2019 - 14:02 UTC

El Paraninfo de la Universidad de La Laguna distinguió hoy 26 de febrero con uno de sus máximos galardones, la Medalla de Oro, a siete miembros de la comunidad universitaria, que representan, en palabra del rector, Antonio Martinón, la excelencia y la diversidad de este centro de estudios. Se trata de un grupo de investigadores y gestores que lo han dado todo en este centro académico y que han aportado su buen hacer en sus diversas disciplinas.

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Así, Manuel Álvarez de la Rosa, Ángeles Betancor Yanes, José Méndez Pérez, Fernando Rodríguez Junco, Ramón E. Rojas Hernández, Ángela Sierra González y Mª Luisa Tejedor Salguero han recibido hoy, de manos del rector, la Medalla de Oro de la Universidad de La Laguna, en una ceremonia en la que han estado rodeados de amigos y colegas de la profesión y de la comunidad universitaria en general.

Martinón apuntó que la iniciativa de estas medallas se ha producido en el seno de la comunidad universitaria, a través de órganos muy diversos. “Nos permite ofrecer a la sociedad la imagen de lo que somos, de lo que hemos sido y de nuestro futuro. Ellos y ellas representan la pluralidad de esta casa, con experiencias vitales distintas, de los que cuatro son personal docente e investigador y tres lo son de administración y servicios. Los siete son buenos universitarios y han transferido a la sociedad su saber y su hacer”, resumió el rector.

También se refirió al compromiso de los galardonados, que han asumido distintos cargos de responsabilidad de gobierno en los que han participado a distintos niveles. “Han sabido convertir la idea en palabra, y la palabra en realidad, haciendo así una mejor universidad. Una mejor universidad debe desterrar del lenguaje del ellos y nosotros; estos siete universitarios han ayudado a que así sea”.

Los galardonados expresaron su honda emoción por este reconocimiento institucional del centro académico donde han desarrollado toda su carrera profesional, en un momento en el que se enfrentan ya a su jubilación o, en algunos casos, la están disfrutando ya.

Los protagonistas

La profesora de la Facultad de Derecho Margarita Isabel Ramos Quintana fue la encargada de glosar los méritos de la persona acreedora de la primera medalla, Manuel Álvarez de la Rosa. De él destacó su dilatada trayectoria académica en la Universidad de La Laguna, iniciada en 1970 y conclusa en 2015, con su designación como Profesor Honorario, así como su “sentido de la trascendencia y la repercusión social de su magisterio” centrado en el Derecho de Trabajo y de Seguridad Social. Sus vínculos con universidades iberoamericanas, así como con la Universidad de Salamanca, contribuyeron a crear un consolidado grupo de investigación sobre sus ámbitos de interés. Entre sus numerosos méritos científicos y académicos, destaca la redacción, junto al profesor Palomeque López, de un manual de referencia que ya ha superado las veintiséis ediciones. La ponente resumió la aproximación al Derecho del profesor homenajeado con dos palabras: método y sistema.

Álvarez de la Rosa tomó la palabra para dar las gracias “con emoción y sinceridad”, tal y como aconsejara el clásico romano Cicerón, apuntó. Recordó sus inicios como estudiante en pleno Franquismo, cuando algunos profesores citaban palabras que en aquel tiempo parecían “exóticas”, como “democracia y constitución”. Ya como docente, recordó su asociación con Palomeque López, gracias a la cual se fraguó el ya citado grupo de investigación, dentro del cual ha intentado transmitir la idea de que “lo más importante para investigar es saber cómo realizar la pregunta adecuada”. El jurista afirmó que ya había llegado la hora de ceder el testigo a sus compañeros del equipo y concluyó su intervención señalando que, seguramente, todas las personas presentes en el acto tendrían un elemento en común: su deseo por que la Universidad de La Laguna progrese.

Primeras Medallas de Oro al PAS

El ex-rector Eduardo Doménech fue el encargado de presentar la medalla a la integrante de la plantilla de personal de administración y servicios Ángeles Betancor Reyes. Agradeció al equipo de gobierno y al rector Martinón la decisión de conceder estas distinciones tanto a integrantes del PDI como del PAS y, además, guardando el principio de paridad de género. De Betancor valoró su gran compromiso y saber hacer al servicio de la institución. Entre 1988 y 2018, periodo en el que ha estado activa, ocupó varios cargos en diversas unidades administrativas de la institución, en las que demostró “competencia, dedicación y un exquisito trato humano”.

Tras recibir su medalla y diploma, Ángeles Betancor agradeció a la universidad la concesión de la distinción y, especialmente, el hecho de que, por primera vez, se reconozca con Medallas de Oro la dedicación del personal de administración y servicio, por lo que consideró que era un reconocimiento colectivo “a las compañeras y compañeros que se esfuerzan por lograr día a día una universidad mejor”. Tuvo palabras de recuerdo a varias personas que le habían acompañado en su trayectoria, y especialmente al ex-rector Doménech, con quien trabajó primero en la Facultad de Medicina y, posteriormente, en el Rectorado.

Generosidad, determinación y auto exigencia

En tercer lugar, el profesor Jorge Juan Betancor Pérez resumió los méritos del siguiente laureado, José Manuel Méndez Pérez, a quien conoce desde los 18 años, cuando inició su periplo como alumno y, posteriormente, como compañero en el Departamento de Análisis Matemático. De él valoró su generosidad, pues son muchas las veces en las que ha aconsejado a sus compañeros en varios proyectos, siendo de facto coautor pese a que nunca llegara a firmarlos. También destacó sus principios de “determinación y auto exigencia”, así como la gran labor que está desempeñando en la actualidad como presidente de la Academia Canaria de Ciencias.

En su discurso de aceptación, Méndez Pérez afirmó sentirse “abrumado” y “tan emocionado como conmocionado” por las palabras que le precedieron. Recordó los azarosos inicios de los estudios de Matemáticas en 1969, de manos de un abnegado profesorado capitaneado por Nácere Hayek, y cómo poco a poco fueron estabilizándose hasta llegar al momento actual, en el cual las matemáticas son “una ciencia de moda, muy demandada por el entorno profesional”. Ello le llevó a manifestar su preocupación por que en el futuro cercano no queden matemáticos para la docencia, porque preferirán dedicarse al mundo profesional. Tras recordar a los compañeros que le han acompañado en su devenir académico, señaló que, pese a que la distinción recibida es de carácter individual, para él se trata de “una medalla compartida”

Gestión pública profesional y cooperativa

La directora del Servicio de Biblioteca, Carmen Julia Hernández, fue la encargada de presentar al cuarto acreedor de la medalla universitaria, Fernando Rodríguez Junco, a quien calificó como “un magnífico compañero”. De su dilatada trayectoria vital destacó varios aspectos, como su presencia en el movimiento estudiantil a finales del Franquismo y su elección como concejal de La Laguna a inicios de la democracia. Tras ocupar varios cargos administrativos, fue director de la Biblioteca Universitaria entre 1998 y 2006 y, posteriormente, se ha especializado en acceso abierto y evaluación, no en vano este servicio es acreedor de varios certificados de calidad nacionales.

En su turno de agradecimiento, Rodríguez Junco recordó sus casi cuatro décadas en la institución, durante los cuales ha sido testigo de su transformación y crecimiento, evolucionado hasta lograr por fin la implantación de una forma de gestión profesional y cooperativa que pone el acento en el servicio público. Gracias a su trabajo, ha contactado con diversos profesionales de diversos ámbitos, lo cual le permitió señalar su certeza en la “gran calidad humana de la comunidad universitaria”. También tuvo un recuerdo especial para algunas personas que le acompañaron en su trayectoria y que ya no están, como su hermano José Julio, a quien debe su dedicación al mundo de las bibliotecas; el antropólogo Fernando Estévez; y su compañera en el servicio Marta Ouviña.

Humanismo en el deporte

Tras un interludio musical, le tocó el turno a Ramón Rojas Hernández, director del Servicio de Deportes, quien fue presentado por el profesor Vicente Navarro Adelantado. Este docente, especialista en la didáctica del deporte, señaló que cuando ocupó un cargo de gestión de gobierno, se dio cuenta enseguida de que estaba ante un servicio “maduro y engrasado”, que si no crecía más era por limitaciones presupuestarias. Destacó de Rojas su actividad como proponente de muchos convenios para hacer que creciera este servicio, uno de los pioneros en dotarse de un portal dinámico de gestión y atención online. En 2018 recibió el reconocimiento honorífico de la Asociación Canaria de Gestión Deportiva, reconociendo así toda una trayectoria profesional. Rojas se ha esforzado por potenciar el deporte sin violencia e inclusivo, premiando y potenciando la participación de la mujer. Si bien siempre lideró el deporte competitivo en el ámbito universitario, ha estado especialmente atento al deporte de recreación y de disfrute del tiempo libre, como complemento esencial de la formación integral del universitario. Navarro lo definió como un ‘humanista del deporte’, apostando por otra visión de la actividad deportiva que aglutine valores y compromisos éticos personales.

El homenajeado habló del “nosotros”, del personal del servicio y otros compañeros que han hecho crecer Deportes, al tiempo que enfatizó el lado humano de todo profesional. “Creo que nuestra humanidad no se nos da constituida para siempre, sino que puede verse disminuida o aumentada, en función de nuestras acciones”. Afirmó que para uno crecer debe ayudar a crecer a los demás. La propia coherencia, afirmó, ha sido su principal criterio para conducirse en la vida. “Es urgente aprender a ser no violentos y a no discriminar, y la Universidad de La Laguna debe convertirse en el lugar idóneo para ese importante reto. El deporte ha de ser saludable, cooperativo, positivo y debe servir para el desarrollo personal”.

Crear y aprender

La catedrática de Filosofía Ángela Sierra fue la siguiente homenajeada. Inmaculada Perdomo fue la encargada de glosar sus méritos, calificada de “maestra, referente y mujer sabía”. Perdomo recordó que Sierra “hizo que el estudio de los clásicos fuese una auténtica aventura y disfrute para el alumnado, a través de sus explicaciones apasionadas y rigurosas, de ese mundo antiguo donde se conforman los conceptos filosóficos que hoy son la base de nuestra vida”. Estudió Derecho y Filosofía en Barcelona y su docencia y obra filosófica se centran sobre todo en la filosofía griega y el pensamiento utópico. Junto a la vertiente académica, Perdomo resaltó de ella su dimensión política, dado que fue eurodiputada por Izquierda Unida, y de hecho contribuyó a la redacción del Tratado de Amsterdam. Feminista destacada, ha contribuido a la visibilización de las mujeres filósofas, en un canon hasta el momento eminentemente masculino. Destacó de Ángela Sierra su compromiso con la democracia y sus muchos y fructíferos contactos internacionales, especialmente en América Latina, dado que ha sido una de las valedoras de que esta Universidad de La Laguna haya puesto en marcha el Campus América.

Ángela Sierra, en su turno de palabra, afirmó que su mérito reside en haber trabajo pro una universidad más libre y democrática, teniendo frente al reto de la globalización su propia historia. Esta distinción es el fruto de todos aquellos que me han acompañado”. Sierra dijo que comparte la pasión de convertir a la Universidad de La Laguna en un ámbito de pluralidad social y excelencia académica. Este centro debe ser protagonista de los cambios que necesita el mundo. Aprovechó la ocasión para denunciar la subestimación con la que se ha tratado a esta universidad, una institución moderna que se merece otra consideración, dijo. “Es para mí un punto de satisfacción ver tantas mujeres profesoras y tantas alumnas y ahora candidatas a rectoras…. Esta lucha subterránea ha servido para algo”. La catedrática sostuvo que la docencia y la investigación son una aventura en la que vale la pena invertir la vida; “porque la tarea es crear y aprender”.

Universitaria, una forma de vida

La sesión finalizó con la concesión de la Medalla de oro a Mª Luisa Tejedor Salguero, catedrática de Edafología y Química Agrícola, ex rectora de este centro académico. Carmen Jiménez Concepción fue la docente que glosó los méritos de Tejedor, resumidos en 48 años de docencia, dado que empezó desde muy joven a impartir docencia. Buena docente, sabía transmitir la pasión de sus enseñanzas, y no en vano ha sido designada madrina de muchas promociones. Su vocación investigadora es incuestionable, dijo, y también muy temprana. De amplia producción científica, ha logrado que su prestigio sea referente nacional e internacional, y que de hecho es miembro de jurado de diversos certámenes nacionales. Tejedor fue rectora, la primera en esta universidad y la tercera en la universidad española, además ha sido consejera de Industria del gobierno regional, y ha ostentado varios cargos más de gestión. Perfeccionista, líder, buena compañera.

“Esta medalla obliga mucho”, dijo la homenajeada, que recordó a los escasos antecesores titulares de esta distinción. Ilusión y ganas no le han faltado nunca a Tejedor, cada día que a primera hora se dirige al aula, como describió ella misma. La catedrática también recordó sus inicios en la investigación, campo en el que fue creciendo. “He recorrido todos los escalafones como profesora hasta lo más alto”, y de hecho fue testigo de la puesta en marcha de la entonces incipiente estructura científica de este país. “Estoy muy orgullosa de haber sido la primera rectora de la Universidad de La Laguna, con apenas cuarenta años. He sido pionera, sí lo he sido, pero también la comunidad universitaria que lo votó”. Tejedor afirmó que ser universitaria es una forma de encarar la vida, de creer en principios, de buscar la verdad, de admirar los comportamientos éticos, es vivir la vida con fe en la inteligencia y en la especie humana”.


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