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Comienza en la ULL el encuentro nacional que ahonda en la Ley de Convivencia Universitaria

jueves 25 de junio de 2026 - 12:45 GMT+0000

Ciro Rodríguez, Francisco García e Isabel Ortiz durante la inauguración de este encuentro del grupo de trabajo sobre convivencia universitaria.

La Ley 3/2022 de Convivencia Universitaria estableció un nuevo marco normativo a partir del cual las instituciones académicas nacionales están impulsando un profundo cambio en su cultura organizativa que coloca a la convivencia en el centro de la vida académica, fomentando la resolución, la mediación y, sobre todo, la prevención de los conflictos. Tras cuatro años en vigor, responsables de esta materia de 43 centros de toda España se han reunido en la Universidad de La Laguna para participar en la cuarta edición del encuentro nacional de la Red de Comisiones de Convivencia de la CRUE, que ha sido inaugurada hoy, jueves 25 de junio, y se prolongará hasta mañana.

El Aula Magna Blas Cabrera Felipe de la Facultad de Ciencias es la sede de esta reunión, cuya inauguración ha sido presidida por el rector de la Universidad de La Laguna, Francisco García Rodríguez, quien, en primer lugar, resaltó la labor de CRUE Universidades Españolas “como espacio para la reflexión, el intercambio de experiencias y la reivindicación ante las administraciones para la defensa de las universidades, especialmente las públicas”.

Sobre la materia en torno a la que gira la reunión, señaló que la nueva ley supone un hito porque crea un marco para solucionar los conflictos mediante el dialogo y la mediación como servicios clave. En ese punto, resaltó la labor pionera de la Unidad de Mediación y Asesoramiento para la Convivencia (UNIMAC) de la Universidad de La Laguna, creada en 2010 y cuyo responsable, Manuel Rosales, es coordinador de la comisión organizadora de la reunión.

El rector reflexionó que la universidad es un espacio en donde históricamente han convivido las opiniones dispares y ha sido ejercido el disenso de una manera armónica. Eso convierte a la institución académica en un laboratorio perfecto de exploración de estas vías para asegurar la convivencia y mediar en los conflictos, y extrapolarlas a una sociedad cada vez más crispada.

El viceconsejero de Universidades e Investigación del Gobierno de Canarias, Ciro Gutiérrez Ascanio, también valoró el universitario como espacio idóneo para defender una cultura institucional de la convivencia. Recordó que en la academia conviven personas con intereses, perfiles y opiniones muy diferentes entre sí, y que esa diversidad ha sido una de sus fortalezas, gracias a que fomenta el intercambio respetuoso de ideas y establece condiciones para que todo debate pueda desarrollarse con libertad.

Aludió igualmente a la complejidad de la vertiginosa sociedad del presente, en la cual los mensajes se amplifican a una velocidad inusitada. En su opinión, la sociedad no puede avanzar sin un adecuado marco de convivencia y, en ese aspecto, la universidad es fundamental porque de ella no solo van a salir los y las profesionales del futuro, sino sus líderes y ciudadanía, por lo que es imprescindible inculcar durante la etapa formativa valores como el respeto y la convivencia.

En el acto inaugural también intervino Isabel Ortiz Rodríguez, coordinadora de la Red de Comisiones de Convivencia Universitaria, quien recordó que estas jornadas comenzaron a organizarse al entrar en vigor la ley y sus tres primeras ediciones —celebradas en Madrid, Oviedo y Almería— trataron de responder a la incertidumbre creada por la nueva legislación.

Este nuevo encuentro en este encuentro en La Lagua supone una nueva etapa de estos foros, pues ya se ha avanzado en la aplicación de la normativa y la implantación de los órganos correspondientes, y ha llegado del momento de compartir experiencias, casos de éxito y también errores de los que aprender. “Es ahora de profundizar, reflexionar y poner en marcha” para avanzar hacia unas universidades “más justas e inclusivas”.

Valoración de la nueva ley

El primer ponente en intervenir fue el secretario general de la Universidad de La Laguna, Juan Antonio García García, quien realizó una valoración crítica de la Ley 3/2022, “un buen intento de mejora de la convivencia universitaria” respecto a la regulación vigente hasta entonces, un decreto franquista de 1954. “Hemos ganado en que ha sido adecuado ese régimen a los principios constitucionales. En ese aspecto, está claro que la ley supone una gran mejora en cuanto a la instauración de comisiones de convivencia, a la incorporación de ciertos valores de mediación, y a que la parte sancionadora o disciplinaria sea la última ratio. Creo que ha creado un clima de mejoría de la convivencia universitaria”.

De este modo, explica que se ha superado un marco normativo previo en la que la autoridad gubernativa era la que tenía la potestad de autorizar determinados actos en las universidades y, por ello, el enfoque “era puramente represivo y había quedado desactualizado”. Pese a ello, no se abordó su reforma hasta 2022.

Como sucede con toda legislación, García cree que existen algunas cuestiones mejorables. “La ley, como algo exigible por la Constitución, tiene que tipificar todas aquellas conductas que son susceptibles de sanción, y yo creo que en la tipificación se queda corta”. Estima que hay tipos que faltan, otros habría que actualizarlos y también acomodarlos a la nueva realidad de las tecnologías de la información y las comunicaciones, porque “el entorno universitario ya no se reduce solamente a las aulas, engloba entornos de carácter electrónico, las redes sociales, y eso todo necesita cierta actualización de los tipos de infracciones”.

En cuanto a los aspectos positivos, el secretario general cita la apuesta por la mediación; el favorecimiento de medidas preventivas; y las comisiones de convivencia como entornos paritarios entre PTGAS, PDI y alumnado, que refuerzan la idea de que la comunidad universitaria convive en la diferencia y la diversidad. La Universidad de La Laguna ya cuenta con un reglamento de convivencia y otro de disciplina estudiantil, y ya se ha constituido la Comisión de Convivencia que prevé la ley, que se une así a la UNIMAC que ya existía. También hay que incidir en la formación que provea a las personas y unidades como los decanatos y delegaciones de estudiantes de herramientas paran detectar y canalizar los posibles conflictos y actuar de manera preventiva, antes incluso de que se desencadene.


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