Un equipo de investigadoras de la Universidad de La Laguna liderado por la profesora titular del área de Economía Aplicada y Métodos Cuantitativos Flora Díaz Pérez ha analizado cómo, a consecuencia de la pandemia de la COVID-19, el turismo rural y sostenible continúa registrando niveles muy inferiores en Cabo Verde frente al modelo de turismo de sol y playa promovido por las autoridades.
El artículo “Análisis de las perspectivas de la población local sobre el turismo insular sostenible en las Islas de Cabo Verde”, publicado en la revista Environment, Development and Sustainability, subraya que esta situación evidencia una profunda brecha entre las demandas de la población local y las decisiones institucionales en materia de desarrollo turístico.
La investigación defiende que el turismo posee un gran potencial para el desarrollo de los países insulares con economías frágiles, como Cabo Verde. De hecho, el estudio revela cómo las actividades turísticas han generado un importante crecimiento económico, contribuyendo a reducir el nivel de pobreza hasta el 19,3% en 2022. No obstante, los análisis estadísticos y las entrevistas realizadas por las investigadoras demuestran que la expansión del sector ha sido canalizada por las instituciones hacia un turismo de sol y playa masificado.
Frente a esto, la planificación de un modelo turístico sostenible y rural ha quedado relegado, lo que ha dado lugar a situaciones de sobrepoblación turística en muchas zonas del archipiélago. Además, el artículo subraya que este crecimiento no ha logrado reducir la tasa de desempleo, uno de los principales problemas estructurales del país. Incluso, desde el punto de vista medioambiental, el modelo dominante tampoco resulta viable, ya que genera grandes volúmenes de residuos hoteleros en un contexto marcado por la falta de sistemas eficaces de gestión y reciclaje. Es decir, que el aumento del turismo en el archipiélago no se traduce en mejoras sustanciales para la población local de las zonas rurales.
El artículo pone de relieve la necesidad urgente de implementar estrategias reales de un turismo sostenible, ya que, según afirma Díaz Pérez, existen propuestas elaboradas por el gobierno, pero que nunca se llegan a cumplir. En este sentido, las entrevistas a la población local reflejan un claro descontento ante la falta de medidas concretas para mitigar las consecuencias ambientales y sociales derivadas de la actividad turística.
Los participantes en el estudio, todos ellos conocedores de la isla de Santo Antão y de su potencial, coinciden en que esta reúne los recursos necesarios para el desarrollo del turismo rural, lo que permitiría diversificar la economía local y reducir la dependencia del turismo de masas.
El estudio destaca la necesidad de crear nuevos instrumentos estratégicos para la actividad turística en Cabo Verde y, especialmente, de reforzar la participación de la población local en los procesos de planificación turística. Las autoras concluyen que la ciudadanía caboverdiana se muestra orgullosa de su país y reconoce la importancia del turismo para su desarrollo y el potencial turístico de su archipiélago, pero a su vez defiende un modelo económico más diversificado y respetuoso con el medio ambiente de sus islas.

