La Facultad de Economía, Empresa y Turismo de la Universidad de La Laguna celebró hoy 17 de abril la charla “Despierta: cómo liderar tu propia vida”, impartida por el consultor y conferenciante Juan Ferrer, experto en liderazgo y gestión del cambio. La sesión enmarcada en el proyecto DESPIERTA, reunió a alumnado y profesorado en torno a una reflexión sobre los desafíos personales y profesionales que afronta la juventud en la actualidad.
El proyecto DESPIERTA, impulsado por el propio Ferrer, tiene como objetivo generar espacios de escucha, análisis y diálogo entre jóvenes, familias, educadores y empresas, con la ambición de comprender la realidad desde diferentes perspectivas y promover un cambio conjunto. La iniciativa parte de la idea de que todos los agentes implicados deben asumir su responsabilidad en esta situación, al tiempo que reivindica la necesidad de “despertar” ante dinámicas como la inmediatez o el impacto de la tecnología.
La decana del centro, Inés Ruiz de la Rosa, fue la encargada de abrir el acto, en el que destacó que esta actividad forma parte de una línea de trabajo impulsada por el nuevo equipo decanal para dar respuesta a las inquietudes del estudiantado. En este sentido, subrayó la importancia de tomar conciencia del liderazgo personal y de generar espacios que conecten con las preocupaciones reales del alumnado.
La intervención del ponente comenzó con un vídeo inspiracional que sirvió para introducir una de las ideas clave de la charla: detrás de la pasión hay esfuerzo, constancia y capacidad de superación. A partir de ahí, Ferrer planteó el objetivo central de la sesión: “despertar al líder que hay en cada persona” y cuestionar hasta qué punto cada individuo asume la responsabilidad de dirigir su propia vida.
A lo largo de su exposición, el consultor abordó la situación actual de la juventud desde una perspectiva crítica, evitando, no obstante, caer en la culpabilización. En este sentido, defendió que los jóvenes no son responsables del contexto en el que crecen, pero sí deben asumir un papel activo en la búsqueda de soluciones. Según explicó, existe un “desencuentro” entre generaciones que requiere autocrítica por parte de todos los agentes implicados.
Ferrer identificó cuatro factores que, a su juicio, están condicionando el desarrollo personal de las nuevas generaciones: el modelo educativo, la tecnología, la falta de valoración de lo que se tiene y la cultura de la inmediatez. En relación con el primero, incidió en la sobreprotección y en la ausencia de herramientas para gestionar la frustración o el esfuerzo, lo que puede derivar en inseguridad y falta de autonomía cuando los jóvenes se enfrentan a entornos reales como el mercado laboral.
Respecto a la tecnología, alertó sobre los efectos del uso intensivo de redes sociales, señalando cómo estas pueden influir en la autoestima, las relaciones interpersonales o la gestión emocional. “No somos usuarios, somos el producto”, apuntó, en referencia a los algoritmos diseñados para captar la atención y generar dependencia. En este contexto, animó a hacer un uso más consciente de estas herramientas y a fomentar la desconexión como vía para reconectar con las personas.
Otro de los aspectos abordados fue la dificultad para valorar el esfuerzo y el coste real del nivel de vida durante la juventud, así como la impaciencia ante procesos que requieren tiempo, como el desarrollo profesional o las relaciones personales. Según señaló, esta combinación puede derivar en una sensación de vacío y falta de propósito. Frente a este escenario, Ferrer propuso tres pilares para el desarrollo del liderazgo personal: esfuerzo, tiempo y mentalidad de crecimiento. En este sentido, explicó la diferencia entre una mentalidad fija, que limita el aprendizaje por miedo al error, y una mentalidad de crecimiento, que entiende el fracaso como parte del proceso. “La única persona con la que deberíamos compararnos es con quienes fuimos ayer”, afirmó.
Asimismo, introdujo conceptos como la resiliencia y la antifragilidad, entendida como la capacidad no solo de recuperarse ante la adversidad, sino de mejorar a partir de ella. A través de ejemplos y recursos audiovisuales, insistió en que los obstáculos forman parte imprescindible del camino y que es necesario cambiar la percepción del error para avanzar.
La charla concluyó con una reflexión sobre el papel de la tecnología en la vida cotidiana y la necesidad de recuperar espacios de conexión real. Ferrer animó al alumnado a cuestionar sus hábitos digitales y a priorizar las relaciones personales, señalando que el verdadero objetivo de la sesión era generar conversación y pensamiento crítico más allá del propio encuentro. Esta actividad se enmarca en el programa Conecta Campus Guajara, que impulsa propuestas orientadas a complementar la formación universitaria con competencias transversales como el liderazgo, la gestión emocional y la adaptación al cambio.

