La Universidad de La Laguna celebró hoy 9 de febrero la jornada de lanzamiento del proyecto Ecotúnidos_2CAP, una iniciativa que persigue reforzar el consumo de pescado artesanal local en los comedores escolares de Canarias y transferir este modelo a Madeira y Cabo Verde, dentro del programa de cooperación territorial Interreg.
El encuentro, desarrollado en la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación, reunió a personal investigador, representantes institucionales, organizaciones del sector pesquero y profesionales del ámbito educativo y alimentario para analizar las posibilidades de transformación de la cadena de valor de la pesca artesanal en la Macaronesia.

El director general de Pesca, Esteban Reyes (i); el vicerrector de Investigación y Transferencia, Antonio Aparicio, y el IP del proyecto (d).
Durante la apertura de la jornada, el vicerrector de Investigación y Transferencia de la institución académica, Antonio Aparicio Juan, subrayó que la transferencia del conocimiento constituye una misión fundamental de la universidad, y valoró el trabajo del personal investigador de la institución por convertir los resultados científicos en “acciones reales de avance y mejora para la sociedad”. En este sentido, señaló que Ecotúnidos_2CAP es “un ejemplo inmejorable de transferencia del conocimiento”, y agradeció expresamente el impulso del investigador principal del proyecto, José Pascual Fernández, así como la implicación de las instituciones públicas asociadas, que permiten que la iniciativa llegue a sus destinatarios finales: los comedores escolares.
Por su parte, el director general de Pesca del Gobierno de Canarias, Esteban Reyes Hernández, agradeció a la Universidad de La Laguna y al Instituto Universitario de Investigación Social y Turismo (ISTUR) la invitación a participar en la jornada y destacó que se trata de “una iniciativa que nace desde la universidad y que se entiende con facilidad”, al partir de una pregunta clara: cómo hacer mejor uso de los recursos ya disponibles. Reyes Hernández puso en valor que el proyecto se apoya en una experiencia piloto desarrollada en Tenerife y en un trabajo previo sólido con el sector.
La presentación del proyecto corrió a cargo del catedrático de Antropología Social de la institución académica e investigador principal, José Pascual, quien agradeció el respaldo de la universidad y de las instituciones colaboradoras, sin el cual —afirmó— no sería posible llevar la iniciativa a la práctica. El objetivo central del proyecto es aumentar la visibilidad y el reconocimiento de la pesca artesanal en Europa y contribuir a modificar las prioridades de inversión en el sector.
Pascual contextualizó el proyecto dentro de una trayectoria investigadora iniciada en 2012, centrada en el análisis de la comercialización de los productos de la pesca artesanal en Canarias. Tras una primera fase cualitativa en Tenerife y un posterior análisis cuantitativo a escala macro, los resultados evidenciaron que, aunque la pesca en Canarias y en la Macaronesia es mayoritariamente artesanal, alrededor del 85% de las capturas de túnidos se destinan a la exportación y transformación fuera del archipiélago, mientras que el consumo local se apoya en pescado congelado importado.
El investigador alertó además de los cambios en los hábitos de consumo, con un desplazamiento creciente hacia el pescado ultracongelado y otras presentaciones, así como de la desaparición del procesado tradicional en las comunidades pesqueras por la falta de infraestructuras adaptadas a las exigencias sanitarias. “Estamos rodeados de mar, pero consumimos poco pescado fresco y cada vez más congelado”, señaló, apuntando a la necesidad de transitar hacia nuevas formas de presentación del producto de la pesca artesanal.
Resultados del piloto y líneas de futuro
En este contexto, el proyecto piloto desarrollado en 2018 en una docena de centros educativos de Tenerife permitió introducir especies de túnidos pequeños —como el bonito listado, la tuna o el peto— procesadas y ultracongeladas, en sustitución de productos importados como el bacalao, la merluza o el calamar. Esta experiencia demostró la viabilidad de la ultracongelación como elemento clave de la cadena de valor y su contribución a la reducción de la huella ecológica de la alimentación escolar.
Pascual destacó que el consumo per cápita de pescado en España presenta una fuerte brecha generacional, ya que las personas mayores de 65 años consumen hasta cinco veces más pescado que los menores de 35, lo que convierte a los comedores escolares en un espacio estratégico para fomentar hábitos saludables desde edades tempranas. La visión de futuro del proyecto pasa por el desarrollo de instalaciones de transformación en las islas, capaces de añadir valor a las capturas locales, responder a las nuevas demandas de los consumidores y aprovechar integralmente el pescado, incluidos subproductos con potencial para otros usos, como la acuicultura o la biotecnología.
El programa de la jornada incluyó también intervenciones sobre la importancia nutricional del pescado en la alimentación infantil, la seguridad alimentaria y la experiencia del programa Ecocomedores de Canarias, así como una mesa redonda con organizaciones pesqueras y centros educativos participantes en el piloto original.
La sesión se cerró con el análisis de las circunstancias locales para la transferencia del modelo a Madeira y Cabo Verde, una fase que contempla diagnósticos territoriales, procesos de cocreación con los actores locales, adaptación de herramientas de distribución y acciones de formación y acompañamiento para activar la iniciativa en cada territorio.

