El Estabulario-Animalario de la Universidad de La Laguna recibió recientemente la visita de la Asociación Española para la Enfermedad de Dent (ASDENT) junto a una familia afectada por esta patología renal ultrarrara, diagnosticada en unas 250 personas en todo el mundo y con solo cuatro casos conocidos en Canarias. Se trata de una tubulopatía renal hereditaria ligada al cromosoma X, por lo que afecta principalmente a hombres, mientras que las mujeres suelen ser portadoras sin manifestar la enfermedad.
Se caracteriza por la pérdida excesiva de proteínas de bajo peso molecular por la orina, hipercalciuria (alta eliminación de calcio en la orina), nefrolitiasis (formación de piedras o cálculos en los riñones), nefrocalcinosis (acumulación de sales de calcio en el tejido renal) y, en algunos casos, raquitismo. Suele aparecer en la infancia o adolescencia y puede evolucionar hacia una insuficiencia renal terminal en la edad adulta. En la actualidad no existe tratamiento curativo, y las terapias disponibles se centran en paliar los síntomas.
Según explica la investigadora Elena Ramos, del área de Nutrición y Bromatología de la Universidad de La Laguna y del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria (HUNSC), la causa genética de esta enfermedad son mutaciones del gen CLCN5, responsable de codificar la proteína CIC-5, fundamental para el correcto funcionamiento del túbulo proximal del riñón. “Como ocurre con la mayoría de las enfermedades raras, la falta de tratamiento específico ha hecho imprescindible el desarrollo de modelos experimentales que permitan ensayar nuevas estrategias terapéuticas”, señala.
Con este objetivo, el grupo de investigación ha desarrollado modelos celulares y un modelo animal único: un ratón knock-in que reproduce una mutación concreta identificada en un niño con una forma especialmente severa de la enfermedad. A diferencia de otros modelos, este ratón expresa la proteína mutada, lo que permite estudiar posibles tratamientos farmacológicos. Así, el animal reproduce los principales síntomas de la enfermedad de Dent, como la proteinuria elevada, la pérdida de calcio y fósforo y la poliuria, convirtiéndose en una herramienta clave para la investigación preclínica.
Visita
Durante la visita a las instalaciones del Animalario-Estabulario, perteneciente al Servicio General de Apoyo a la Investigación (SEGAI) de la institución académica, los representantes de la Asociación Española de la Enfermedad de Dent y los familiares afectados pudieron conocer cómo se trataba con estos animales. Los ratones se alojan en jaulas metabólicas que permiten recoger y analizar muestras de orina de forma precisa.
Los datos recogidos se registran de manera progresiva a lo largo de la vida del animal, ya que la enfermedad, al igual que en los humanos, se manifiesta de forma gradual. Los tratamientos comienzan a administrarse a partir de los tres meses de edad, momento en el que se ha comprobado que aparecen los primeros signos clínicos.
En los últimos años, el equipo ha apostado por el reposicionamiento de fármacos ya aprobados para uso humano, con el fin de acelerar su posible aplicación clínica. Hasta el momento, se han identificado tres moléculas prometedoras que han logrado reducir de forma significativa la pérdida de proteínas por la orina y mejorar otros parámetros de la enfermedad. Entre ellas se encuentran el 4-fenilbutirato sódico, el ácido tauroursodeoxicólico y el ácido 3-indol-propiónico, este último objeto de un estudio reciente que ha sido premiado en el Congreso Nacional de la Asociación Española de Nefrología Pediátrica.
Eva Giménez, madre de un niño afectado y presidenta de ASDENT, recuerda que cuando su hijo fue diagnosticado “no había absolutamente nada”. Tras el diagnóstico en el Hospital Vall d’Hebron, la muestra genética fue enviada a Tenerife, donde se confirmó la enfermedad. “Fue entonces cuando nos propusieron iniciar un proyecto de investigación que permitiera entender los mecanismos de la enfermedad y probar fármacos específicos para la mutación de mi hijo. Han sido 14 años de trabajo y de lucha constante”, explica. Durante este tiempo, Giménez ha recaudado fondos mediante carreras solidarias, eventos y campañas.
Además, la presidenta de la asociación manifiesta su optimismo respecto a los buenos resultados que los estudios con ratones han obtenido a la hora de frenar la progresión de la enfermedad. “Sabemos que es genética y que no se puede curar, pero hoy podemos hablar de frenarla, algo impensable hace 10 años”, sostiene. Para ella, llevar a otras familias al laboratorio es una experiencia fundamental: “La mejor decisión que he tomado ha sido traer a otras familias para que vean con sus propios ojos qué se está haciendo y cómo se está haciendo”, afirma.
Esta línea de investigación cuenta con el respaldo y financiación de ASDENT, la Fundación Canaria Instituto de Investigación Sanitaria de Canarias (FIISC), la Universidad de La Laguna, el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), la Dent Disease Foundation (DDF) de Estados Unidos. y la Agencia Canaria de Investigación, Innovación y Sociedad de la Información (ACIISI) en colaboración con el Fondo Social Europeo Plus.
Video sobre esta investigación:

