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Una tesis de la ULL revela que las cabras actuales son genéticamente iguales a las que trajeron los aborígenes

lunes 20 de julio de 2026 - 08:59 GMT+0000

Clara Díaz Pérez durante la lectura de su tesis doctoral.

¿Qué tienen en común las cabras que viven hoy en las islas con las que acompañaban a los antiguos pobladores hace quince siglos? Según la investigación de Clara Díaz Pérez, la respuesta es todo. Este trabajo, presentado como tesis doctoral de la Universidad de La Laguna revela mediante el análisis de ADN antiguo que las cabras actuales del archipiélago son genéticamente idénticas a las que trajeron los primeros pobladores desde el norte de África.

Esta tesis con mención internacional ha revelado un importante hallazgo para la historia biológica del archipiélago y la genética internacional. Bajo el título «Paleogenomic analysis of domesticates of the Indigenous people of the Canary Islands», demuestra que la cabra prehispánica canaria ha mantenido una asombrosa continuidad genética desde la época romana y el periodo aborigen hasta la actualidad.

El estudio, pionero en la aplicación de técnicas de paleogenómica y bioinformática, confirma que este animal es el único integrante del «paquete neolítico» original, compuesto por cerdos, cabras y ovejas, que ha sobrevivido prácticamente inalterado a los profundos cambios históricos y demográficos de las islas.

Para alcanzar estas conclusiones, la tesis, que contó con la dirección de Rosa Fregel Lorenzo y Mariano Hernández, ambos del Departamento de Bioquímica, Microbiología, Biología Celular y Genética de la Universidad de La Laguna, analizó un total de 344 muestras —incluyendo dientes, huesos y cuernos— procedentes de 33 yacimientos arqueológicos de todo el archipiélago. Un hito técnico fundamental fue el análisis de restos del yacimiento romano de la Isla de Lobos, que permitió establecer una línea de tiempo desde el inicio de la era común.

Tesis Clara Díaz El enigma de las cabras

A diferencia de la población humana, cuya composición genética experimentó una transformación drástica tras la conquista castellana en el siglo XV, debido al mestizaje con colonos europeos y población africana, la cabra canaria se mantuvo estable. La investigación concluye que las razas caprinas locales lograron una adaptación perfecta al abrupto entorno insular y a su flora única, lo que las dotó de una resiliencia muy superior a la de las razas europeas introducidas tras la conquista.

Si bien existió un aporte genético europeo tras el siglo XV, este componente terminó diluyéndose con el paso de los siglos. La selección natural favoreció los rasgos aborígenes, mejor preparados para la supervivencia en el terreno canario, lo que resultó en una «pureza» biológica basada en la eficacia adaptativa. «Las cabras que están ahora con nosotros en los barrancos y en los corrales, genéticamente son iguales que las que trajeron los antiguos», señala la doctora Díaz Pérez, subrayando que estos animales son auténticas cápsulas del tiempo biológico.

Uno de los mayores alcances científicos de esta tesis es el posicionamiento de Canarias como un «laboratorio» único para la paleogenómica mundial. Debido a la falta de preservación de restos biológicos y a la escasez de datos publicados en el continente africano, los genomas animales recuperados en las islas constituyen, a día de hoy, la primera y única aproximación real al ADN de la Edad del Hierro del norte de África.

Sin embargo, la historia de sus compañeras las ovejas ofrece un contraste fascinante y sirve para ilustrar los límites de la adaptación biológica. Los aborígenes canarios poseían ovejas «de pelo», perfectamente adaptadas al clima semiárido. Tras la conquista, los colonos europeos introdujeron ovejas «de lana» por intereses económicos textiles. El intento de cruzar ambas razas resultó en un fracaso de adaptación: “las ovejas de lana no prosperaron en el entorno insular, lo que llevó a la práctica desaparición de la oveja original de pelo en el archipiélago”.

La curiosidad histórica radica en que las ovejas de pelo que se observan hoy en los campos canarios no son descendientes directas de las que sobrevivieron al siglo XV, sino que proceden de ejemplares traídos de Venezuela en los años 50. Estos animales americanos eran, paradójicamente, descendientes de las ovejas canarias que se exportaron al Nuevo Mundo siglos atrás durante las rutas transatlánticas, completando así un sorprendente ciclo de retorno genético.

La tesis doctoral, que mereció el sobresaliente sobresaliente cum laude, tuvo como miembros del tribunal a los investigadores Fabián Lorenzo (ULL), Laura Botigué (Centro de Investigación en Agrigenómica, España) y Laura Parolín (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Argentina).


Archivado en: Bioquímica, Microbiología, Biología Celular y Genética, Destacado, Investigación, Portada ULL

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