Una investigación elaborada por la Unidad Técnica de Evaluación y Mejora de la Calidad Docente de La Universidad de La Laguna revela que el profesorado del departamento de Filología Clásica y árabe fue el que mayor valoración media obtuvo por parte del alumnado. El estudio acaba de ser editado por el Servicio de Publicaciones de la institución académica, bajo el título Informe general sobre la calidad docente del profesorado de la ULL.
Filología Clásica y árabe obtuvo una puntuación media de 4,1 puntos sobre 5. Los siguientes departamentos mejor valorados fueron Ingeniería Marítima (4,0), Anatomía, Anatomía Patológica e Histología (3,9), Historia y Filosofía de la Ciencia, la Educación y el Lenguaje (3,9) y Psicología Educativa, Evolutiva y Psicobiología (3,9).
Los departamentos con menor valoración se mantuvieron por encima de los 3 puntos de media: Derecho Privado (3,1), Bioquímica y Biología Molecular (3,2), Expresión Gráfica en Arquitectura e Ingeniería (3,3) e Ingeniería de la Construcción (3,3). La puntuación media de los 62 departamentos es de 3,6.
El estudio se ha realizado a partir de cuestionarios anónimos repartidos en mayo, junio, octubre y noviembre de 2002 entre el alumnado de la universidad. Las encuestas se centraron en los profesores que por aquellas fechas se presentaban a la convocatoria de Complementos Retributivos 1 y 2, referidos al reconocimiento de la dedicación docente y al mérito docente, respectivamente. Los estudiantes cumplimentaron 53.533 encuestas para evaluar la actividad de 1.531 profesores de los 1.756 que componen la plantilla de la institución, lo que supone un 87%.
En el cuestionario constanba de varias secciones de preguntas. La más extensa solicitaba que se valoraran de 1 a 5 cuestiones como el grado de dominio de la materia del profesor, el rigor de las respuesta que da el docente a las consultas, la adecuación de los recursos empleados para impartir las clases o la calidad de las orientaciones ofrecidas en las tutorías. El apartado más breve del cuestionario solicitaba contestaciones de «Sí» o «No» a proposiciones como «El profesor presentó a principio de curso el programa de la asignatura», «Cumple el horario de tutoría» o «Asiste regularmente a clases».
Además de la valoración de la calidad docente de los departamentos, otros datos llamativos que se extraen del estudio señalan que el alumnado considera que el grado de exigencia de las asignaturas es ligeramente elevado (3,8), y también opina que el 94% del profesorado evaluado es muy cumplidor con sus obligaciones docentes.
El estudio hace una comparación con los resultados obtenidos en un estudio similar elaborado dos años antes: «Los datos revelan que son los profesores peor evaluados en el 2000 los que mayores incrementos presentan, mientras que los que obtuvieron puntuaciones medias-altas en el año 2000 son los que presentan una mayor reducción en su valoración actual.» Los evaluadores consideran que la mejora de los primeros se debe a «los esfuerzos personales del profesorado», dado que no se han producido «actuaciones institucionales encaminadas a la mejora de la calidad docente». Sin embargo, no encuentran una razón fiable para explicar la reducción de los segundos.
El libro que recoge este trabajo de investigación es muy exhaustivo, puesto que dedica varias páginas a explicar el procedimiento empleado para desarrollar las encuestas y analizar os resultados. Además, presenta los resultados individuales de todos los departamentos, y está complementado con numerosas gráficas explicativas.
Los miembros de la Unidad Técnica de Evaluación y Mejora de la Calidad Docente consideran que «la opinión del alumnado expresada a través de los cuestionarios es un elemento importante para determinar la calidad de la docencia del profesorado». Pero también matizan que «esta opinión, como no puede ser de otra manera, está mediatizada tanto por razones subjetivas como por las circunstancias en las que se recoge». Por ello aclaran que «este procedimiento de evaluación debe ser complementado con otras perspectivas de análisis».

