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El rector de la ULL vincula el doctorado con la sostenibilidad y el progreso

martes 24 de febrero de 2026 - 19:54 GMT+0000

El rector impone el birrete a una de las doctoras investidas en la ceremonia celebrada en el Paraninfo.

La Universidad de La Laguna celebró la tarde de hoy, 24 de febrero en el Paraninfo, la investidura de nuevos doctores y doctoras que leyeron su tesis el pasado curso 2024-25. Fueron 130 las personas que alcanzaron el máximo grado académico en dicho periodo, de las cuales acudieron a la ceremonia 65 para recibir su birrete de manos del rector, Francisco J. García Rodríguez, quien les dio la bienvenida al claustro académico con un discurso que reivindicó la contribución del doctorado no solo a la ciencia, sino al progreso y al tejido socioeconómico.

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Sobre ese último aspecto, recordó que, según la Encuesta de Población Activa más reciente, la media de desempleo en Canarias es del 12,6%, pero solo del 8,9% entre quienes poseen titulación universitaria y cercana al 0% en el caso de doctores y doctoras. “Por eso es importante reforzar y destacar la conexión del doctorado con el tejido socioeconómico”, señaló para recordar que, desde el curso pasado, el Cabildo de Tenerife puso en marcha una convocatoria para desarrollar doctorados industriales con empresas y así generar conocimiento aplicado. Ya están en marcha las seis primeras tesis dentro de este programa y se espera que en las próximas convocatorias lleguen a 24, anunció.

En cuanto a la sostenibilidad, García fue claro: “No hay futuro posible para nuestra especie si renunciamos al conocimiento científico como fuente para la toma de decisiones”. Por ello, lamentó la actual “ofensiva anticientífica” con epicentro en Estados Unidos, la cual erosiona los avances logrados en la investigación sobre calentamiento global y cambio climático. “Esto está ocurriendo mientras España se muestra como el país de la UE más afectado por los fenómenos asociados al cambio climático, liderando en 2025 las pérdidas económicas por episodios extremos”, señaló con preocupación.

Por ello, alentó a la práctica investigadora, enumerando las cualidades necesarias para desarrollarla: la paciencia, el tesón, el amor al conocimiento y la noción de la ciencia como un proyecto colectivo que “se edifica como las catedrales, piedra a piedra”. Recordando la célebre frese de Newton según la cual el insigne físico había logrado “ver más lejos” por apoyarse “en los hombros de gigantes”, el rector precisó que investigar no consiste únicamente en “alcanzar nuevas fronteras del conocimiento, sino abrir caminos” para quienes vendrán después.

García fue optimista con los estudios de doctorado de la Universidad de La Laguna, que en la última década se ha saldado con 1.431 personas tituladas y “gozan de buena salud”, pues este curso 2024-25 se matricularon 1.124 estudiantes. A estos nuevos doctorandos les exhortó a trabajar con rigor, pero también con inconformismo: “Ser doctoras y doctores significa haber aprendido a dudar con método, a soñar con rigor y a mantener viva esa chispa creativa que no se conforma con las respuestas establecidas. Hoy, más que nunca, necesitamos esas actitudes para comprender este mundo, pero, sobre todo, para transformarlo en un lugar más habitable para todos los seres humanos, sin exclusión”.

Adriana de Lorenzo-Cáceres.

Adriana de Lorenzo-Cáceres.

Un paseo por el universo del conocimiento

Durante la investidura propiamente dicha, cada nuevo doctor y doctora avanza hasta el escenario en compañía de quien tutorizó su trabajo, para recibir de manos del rector el birrete correspondiente. Para agilizar el acto, este ceremonial fue dividido en dos tandas entre las cuales la astrofísica de la Universidad de La Laguna Adriana de Lorenzo-Cáceres Rodríguez dictó una conferencia que, bajo el título “El camino”, comenzó con un relato que propuso un viaje por el universo del conocimiento para concluir como una exhortación a discurrir por la senda de la ciencia.

En el relato, una mente inteligente llamada Igueste visita varios planetas que le parecen inhóspitos, pero, a medida que viaja y adquiere experiencias y conocimientos, le irán resultando cada vez más atractivas. En ese viaje conoce a otra mente llamada Queque, quien le guiará y ayudará a dar los primeros pasos en ese viaje hasta que, finalmente, Igueste podrá seguir sola su ruta por diversos mundos en los que abrirá cofres con saberes y también se encontrará con dificultades.

De Lorenzo-Cáceres explicó que había utilizado el recurso del relato para poder hablar sobre la experiencia investigadora “desde el corazón, pero sin protagonismo” a quienes culminaron su doctorado. “Mi objetivo es transmitirles mi experiencia y visión personales de cómo es la vida postdoctoral: un camino lleno de valores como la humildad, el rigor, el respeto a todas las personas y a nosotras mismas en primer lugar, la paciencia y la creatividad. Pero también con obstáculos como las desigualdades, el riesgo de ansiedad o depresión, la competitividad y la falta de foco”.

La ponente aprovecho el “momento violeta del año” –en referencia al periodo entre el 11 de febrero, Día Internacional de la Mujer y la Niña en Ciencia, y el 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres– para denunciar las desigualdades de vocaciones científicas entre sexos. “Si bien Eurostat ha publicado que Canarias alcanzó en 2024 la igualdad respecto al número de mujeres dedicadas a la ciencia y la ingeniería, la distribución en áreas y niveles académicos revela un desequilibrio importante. La Universidad de La Laguna tiene una catedrática por cada tres catedráticos. No es cuestión de ciencia, matemáticas o ingeniería. Es construcción social. La tubería sigue goteando y el techo de cristal no termina de romperse”.

La astrofísica detalló hitos de su disciplina que han contribuido al bienestar común e instó a los y las jóvenes investigadoras a que, independientemente de su disciplina, transitarán un camino –de ahí el título de su ponencia– con los mismos valores y los mismos obstáculos. “No dejen que la competitividad, la falta de respeto y la soberbia les rompan el corazón. No pierdan la pasión, pero no se obcequen”. Y, sobre todo, “gracias por haber elegido este camino”.

Gustavo Marrero.

Gustavo Marrero.

El doctorado conlleva cambios

El encargado de abrir la ceremonia fue el director de la Escuela de Doctorado y Estudios de Posgrado, Gustavo Marrero Díaz, con una intervención en la que detalló cómo el doctorado cambia la vida de quienes lo logran: en lo profesional, aunque sus efectos no se vean de inmediato; en lo personal, porque la tesis amplía el mundo de quien la hace al conocer nuevos colegas que ensanchan su red de contactos; y en la manera de pensar: “Han aprendido a razonar con rigor, a analizar problemas complejos, a defender argumentos con evidencia, a trabajar en equipo y a sobreponerse a dificultades. Esto es un activo valiosísimo, no solo para ustedes, sino para la Universidad de La Laguna y para la sociedad en general”.

Marrero también aludió a la dimensión colectiva de la investigación, recordando que el progreso científico “es acumulativo, es colectivo y es dinámico, pues las preguntas que se formularán en el futuro dependen de las respuestas y de los análisis del presente”.

Señaló que, ante un presente de “enorme complejidad” con transformaciones difíciles de anticipar, la investigación y los análisis rigurosos son más necesarios que nunca. “Empiezan ahora una etapa distinta. No necesariamente más sencilla, pero sí más autónoma y, probablemente, más estimulante”.

La ceremonia también contó con un actuación de la Coral Universitaria de La Laguna, que interpretó seis temas.


Archivado en: Destacado, Escuela de Doctorado y Estudios de Posgrado, Institución, Portada ULL

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