Si intentáramos echar la vista atrás y averiguar cuándo nace la poesía, muchas fuentes coincidirán en que el primer testimonio que tenemos de este género literario escrito se remonta hace más de 4.000 años, con las primeras manifestaciones de inscripciones sumerias y egipcias en tablillas cuneiformes. Concretamente, las tablillas conocidas como el “Poema de Gilgamesh”, una composición de cinco poemas diferentes, constituyen la epopeya más antigua conocida. Se trata de una narración literaria épica sobre las hazañas del rey Uruk, Gilgamesh, que explora temas como la amistad, la valentía y la búsqueda inalcanzable de la inmortalidad.
Sin embargo, considerar esta obra como el principio de la creación poética sería pensar que la oralidad no forma parte de la poesía. Y es que antes de ser escrita o grabada en estas tablillas de la antigua Babilonia, este género literario era recitado o cantado para facilitar la memorización de mitos y leyendas. Por lo tanto, intentar concretar una fecha para el inicio de la poesía sigue siendo un reto para la investigación. Pero lo que sí se puede constatar es que este género literario perdura hasta nuestros días y forma parte de nuestra cultura popular y nuestra expresión artística.
Para apoyar la diversidad lingüística, promover la enseñanza de la poesía y su tradición oral, la UNESCO decidió celebrar el Día Mundial de la Poesía cada 21 de marzo. Esta fecha coincide, además, con el equinoccio de la primavera en el hemisferio norte. Esto no es casual, ya que la poesía, generalmente, se asocia con la idea de belleza de esta estación y se recurre a la metáfora del florecimiento de la primavera para compararla con el despertar de emociones que nos produce el leer un poema. Para especialistas como Katya Vázquez Schröder, investigadora del área de Literatura Española de la Universidad de La Laguna, la poesía apela a la belleza y a la emoción, ya que consigue remover algo dentro de cada persona. Sin embargo, resalta que hay que redefinir el término, porque lo bello puede entenderse desde distintas perspectivas. La filóloga cita al poeta palestino Marwan Makhoul con el verso “Para escribir una poesía que no sea política, debo escuchar a los pájaros. Pero para escuchar a los pájaros, los bombardeos deben de cesar”. Con esto, la especialista quiere reflejar cómo algo tan doloroso y horrible como es la guerra y la muerte se puede volver algo bello, que consigue producir empatía y sensibilidad. “Esto es lo que logra la poesía, y es aquí donde yo veo lo fascinante de leerla e investigarla”, añade la filóloga.
Memoria migrante
Vázquez Schröder centra sus investigaciones en la poesía contemporánea hispanoamericana, específicamente la argentina, a partir de la memoria migrante. Para la investigadora, este género literario es una forma de mirar y prestar atención al mundo desde distintas perspectivas. “La poesía consigue contar hechos que incluso no te ocurrieron a ti, pero que recogen los relatos de tus abuelas o vecinas, y aun así es verdad. Hablar de la realidad de otras personas también es hablar de tu realidad”. La poeta menciona a la escritora y premio Nobel de Literatura, Annie Ernaux, para citar el término autosociobiografía, que se refiere a esta idea de que cuando alguien habla sobre sí mismo, está hablando de muchas personas e incluso de una sociedad, o viceversa.
Gracias a sus investigaciones, la filóloga observa una tendencia en la poesía, tanto hispanoamericana como canaria, en poner la mirada hacia atrás y preguntarse por ese pasado, no tan lejano, que ha conformado nuestro presente. “Lo especial de ella, y por la cual la considero esencial como objeto de estudio, es que utiliza muchos recursos para contar algo. Incluso en sus silencios, sus pausas y sus ritmos encuentro formas de explicar ese contexto de la migración. Para mí, lo apasionante no sólo radica en poder leerlo y disfrutarlo, sino investigar sobre ello”, explica.
Más allá de su labor investigadora, Vázquez Schröder dirige la sección de Literatura y Teatro del Ateneo de La Laguna junto con el filólogo Antonio Martín Piñero, doctorando del área de Lengua Española de la Universidad de La Laguna. Ambos investigadores realizan una labor de visibilizar a los y las jóvenes autoras en Canarias desde esta institución y ambos manifiestan que con este género literario en concreto existe una proliferación en el archipiélago canario. “Han pasado más de 150 autores y autoras desde que estamos en el Ateneo, y aun así quedan muchos más a los que todavía no hemos podido dar espacio”, subraya Martín Piñero.
Para el investigador, la poesía, a diferencia de otros géneros literarios, busca el alma de las cosas. “Estudiarla no es fácil, es intentar ver los significados que se esconden detrás de los significantes, de la historia personal del poeta y su contexto histórico-social”. Remarca que dentro de los estudios filológicos, este género exige desarrollar toda una metodología para entender lo que está sucediendo en el texto. Añade que también permite conocer la perspectiva humanística de cómo funciona esa persona al estudiar sus poemas.
La poesía se puede investigar desde distintas perspectivas, y esto lo demuestra el profesor titular de Didáctica en Lengua y Literatura de la Universidad de La Laguna, Jesús Sebastián Díaz Armas. El doctor en Filología Hispánica formó parte del Taller de Traducción Literaria de la Universidad de La Laguna, que dirigió Andrés Sánchez Robayna. Entre sus muchas traducciones de poemas se encuentran la antología del poeta italiano Mario Luzi, o más recientemente la traducción de la obra del ensayista y poeta italiano Antonio Prete. “La traducción de poesía me ha permitido poder estudiar un gran número de obras que han alimentado la mía propia, y he descubierto, en esta otra forma de crear que es la traducción, la belleza de construir un texto que es ineludiblemente personal pero parte de un texto que no es de tu autoría”, cuenta.
Actualmente Díaz Armas es profesor en los grados de Maestro en Educación Primaria y en Educación Infantil. Considera que formar a los futuros maestros y maestras para saber apreciar la poesía es algo esencial. Con este alumnado lleva a cabo un proyecto de investigación oral, donde estos deben preguntar a sus familiares sobre las poesías que estos conocen o que les han transmitido. “Lo interesante es que tengo alumnado de Sicue, o con padres de otras nacionalidades, y los resultados son fascinantes, porque consigues observar que todas las culturas han creado una poesía alrededor de las nanas o arrorós y la manera de adormecer a los niños, y resulta interesante comprobar cómo estos cantos permiten estudiar a su vez la figura femenina dentro y fuera del hogar y cuál es su papel en la sociedad”, explica Díaz Armas.
La importancia de la oralidad
Intentar encorsetar este género literario es un reto complicado, debido a que no debe considerarse como un espacio que delimita, sino un lugar donde la expresión artística busca su máxima libertad. Martín Piñero afirma que la poesía consigue recordarte que todo tiene un lugar y que tiene el derecho a ocupar ese lugar: “Todos los sucesos y sentimientos se merecen que alguien les escriba un poema”. Sostiene que la poesía muestra todo un imaginario grave, triste, duro y explícito que conmueve, suscita y apela. “Un autor que me inspiró mucho fue Leopoldo María Panero, que escribía sobre cosas sucias, oscuras, sobre el dolor, y recuerdo que me despertó muchos sentimientos, y para mí eso era la belleza de esas emociones”, rememora.
Más allá de su escritura, este género literario siempre ha estado ligado con el habla y el canto, siendo un género que se ha transmitido gracias a su oralidad, y esto lo recalcan nuestros investigadores. Díaz Armas sostiene que “la poesía siempre ha estado presente, lo que pasa es que muchas veces la gente no es consciente de ello. A veces conoces a un señor mayor y le dices que lo que acaba de expresar es poético y ellos no se lo creen, porque no conciben esa idea de poesía”. El filólogo resalta la importancia que tiene para sus estudios la poesía popular, como la que investigó José Pérez Vidal en La Palma en sus romanceros de 1987. “Había momentos concretos, sobre todo cuando las personas se iban de fiestas, por ejemplo en las fiestas de Candelaria, que por el camino la gente iba cantando, recitando y contando cuentos. Todo eso es poesía, y de alguna manera esa oralidad ha conseguido que nos llegue hoy en día por escrito”, explica Díaz Armas.
Vázquez Schröder coincide en no olvidar la importancia de su oralidad: “Hay mucha poesía en el entorno de las personas que ni siquiera saben que eso es poético, pero sin embargo hay una construcción del lenguaje que sí que lo hace bello”. Dentro de su investigación sobre la poesía argentina y la memoria migrante, observa cómo esa oralidad ha sido reflejada a posteriori en esos relatos, recogiendo la transmisión oral de generaciones pasadas.
Desde la Filología Española, el estudio de este género recuerda que la lengua es una creación constante. Martín Piñero habla de la particularidad de la “licencia poética”, donde desde el punto filológico es muy interesante, porque se permite tener esta licencia en utilizar el habla de muchas maneras que no están recogidas dentro de la lengua academicista, pero sin embargo representa una cultura más popular. “Me refiero a poder utilizar el género neutro, o poder rescatar la tradición oral o popular”, apunta.
Un género más vivo que nunca
Gracias a las redes sociales, la poesía parece estar viviendo una proliferación de su uso y transmisión, en parte debido a la democratización que supone el poder escribir libremente en estos espacios y publicar tus relatos de forma instantánea. “Todo el mundo tiene derecho a escribir poesía, ya que este género da muchas libertades” declara Martín Piñero. Asegura que aunque a la gente le parezca difícil entenderla, les suele gustar leerla por la manera de contarlo, cómo está compuesto y por el sonido que provoca, ya que remueve algo agradable en el lector. También resalta que la poesía puede ser un género más fácil de consumir dentro de la vorágine de internet, donde el consumo se ha vuelto más rápido, y los algoritmos de las redes sociales premian esa inmediatez y brevedad. “Lo interesante de la poesía es que en pocas palabras, si son acertadas y tienen cierta intención, debería bastarte para despertar una sensación en ti”, afirma. Su compañera en el Ateneo de La Laguna, Vázquez Schröder coincide en este discurso de que, aunque siga teniendo un estigma de ser algo complicado de leer o comprender, observa que “muchas veces las personas que quieren empezar a escribir sus propios textos por primera vez, lo hacen desde la poesía”.
El profesor titular de la ULL, Díaz Armas, añade que ha observado cómo en las aulas de primaria y secundaria la poesía está bastante presente. “Al hacerse en ella un uso extremo del lenguaje, especialmente el expresivo, produce una gran competencia lingüística y literaria en los niños”, indica. Como profesor de Didáctica de la Lengua y la Literatura, asegura que es fundamental para el alumnado, ya sea de infantil como de primaria, trabajar en la poesía, no sólo como una herramienta de estudio, sino de expresión.
Desde su ámbito de estudio, las especificidades del español de Canarias, Martín Piñero también observa un incremento de este género dentro de las islas Canarias, y concretamente, desde la filología, observa que junto a esto, hay una recuperación del habla canaria y sus expresiones en la literatura y la poesía. Afirma que en el momento actual se observa una reivindicación de nuestra forma de hablar y esto es un reflejo de la variedad y de la cultura popular a la que siempre ha ido ligado este género literario. Es decir, que esta abundancia de obras poéticas ha venido acompañada de un resurgir de la identidad del habla canaria en estos relatos.
Pero más allá de esta proliferación del género en las redes sociales, la especialista Vázquez Schröder recalca la importancia de investigarla. Reivindica el estudio de la poesía como una forma de acercarse a la propia escritura y al propio entendimiento de la lengua, y cómo investigar sobre ella permite el fomento de tu propia creatividad. “Para mí es fundamental y me veo totalmente influenciada por las lecturas que hago, y eso termina conformando un collage de lo que escribo como poeta”, cuenta.
Retos
En la actualidad, la poesía afronta grandes retos dentro del ámbito académico. Para la filóloga argentina, uno de los desafíos que debe plantearse la investigación de este género es el trabajar desde la creación en lo académico. Plantea que muchas veces parece que hay que elegir entre ser rigurosa o ser creativa, pero asegura que desde la escritura se consigue crear nuevas líneas que sirven tanto para la investigación como para la enseñanza. Otra idea que también defiende la especialista es abrir las puertas para todos y todas las personas jóvenes que están empezando a escribir poesía, y alentar desde las universidades a investigarla. “Desde la investigación se fomenta tu propia creatividad y sirve como método para crear textos poéticos”, señala.
Esa misma idea de fomentar la investigación es la que defiende Díaz Armas, que alienta al estudiantado a rescatar todos esos textos y poetas que siguen estando sin investigar. A su vez, resalta que no toda la investigación tiene que ser desde el descubrimiento de una nueva autoría, sino que se puede revisitar muchas obras ya analizadas. “Me parece increíble que poemas de Quevedo y Góngora todavía sigan siendo investigados por nuevas generaciones, y se siga escribiendo sobre ellos, encontrando nuevas resonancias”, expone. Lo interesante de este género, concluye, es que permite leer y releer una obra, y siempre se podrá encontrar una nueva línea de investigación, lo que hace que este campo posibilite la llegada de más investigadores que sigan avanzando en la construcción de un marco teórico ilimitado.
Por su parte, Martín Piñero añade que el otro gran reto al que se enfrentan las instituciones universitarias, pero más concretamente los estudios filológicos, es volver a poner el foco en la sociedad y en la importancia de la labor divulgativa que deben ejercer los y las investigadores, para que todo aquello que se estudia e investiga se haga con el propósito de transmitírselo a la gente. El filólogo reitera que existe una deuda en devolver a la sociedad toda la investigación poética, porque forma parte de nuestra cultura popular, y por tanto estos estudios son para la sociedad.
(Este reportaje es una iniciativa enmarcada en el Calendario de Conmemoraciones InvestigaULL, proyecto de divulgación científica promovido por la Universidad de La Laguna)
Unidad de Cultura Científica y de la Innovación (Cienci@ULL)




