La casualidad ha querido que un país de tan plena actualidad como es Hungría haya protagonizado el último concierto de este curso del ciclo ‘A fULL con la Sinfónica’, celebrado ayer, jueves 16 de abril en el Paraninfo de la Universidad de La Laguna. Así lo apreció el presentador de la velada, el historiador del arte Miguel Ángel Cajial, ‘El Barroquista’, quien contextualizó las dos piezas de compositores húngaros interpretadas por la Sinfónica de Tenerife bajo la batuta de la directora invitada, Arine Matiakh: “Hungaria”, de Franz Liszt, y “Las danzas de Galánta”, de Zoltán Kodály.
Sobre la primera, Cajial se centró en la figura de Liszt, clave en la historia de la música occidental por ser “la primera estrella de rock”, dada la expectación e impacto que causaban sus interpretaciones de este músico que, además de ser uno de los mejores pianistas de la historia, poseía un gran atractivo físico. Aunque fue educado en la tradición musical germana, y así se trasluce en sus composiciones, en “Hungaría” (fechada en 1854) quiso reivindicar la identidad nacional magiar, por aquel entonces diluida en el Imperio Austrohúngaro.
La pieza fue un homenaje de Liszt a los héroes de la fracasada revolución húngara de 1849, y por ello es una música muy emocional que conjuga fragmentos plácidos con otros épicos e, incluso, con aires marciales en momentos puntuales. Como explicó Cajial, todo ello compuesto en un estilo muy ortodoxo, que viene a representar una “Hungría imaginada” por el compositor, una idealización romántica de cómo sonaba para él su patria.
En cambio, la siguiente obra proponía otro enfoque: hacer resonar en el foso de la orquesta la Hungría real, pues el compositor Zoltán Kodály viajó por pueblos y ciudades de su país transcribiendo las músicas populares que le mostraban los lugareños, para luego incorporarlas a sus obras sinfónicas. Ese enfoque etnomusical que valoraba lo folclórico y buscaba representar la identidad musical de un pueblo a través de sus piezas tradicionales fue novedoso en el siglo XIX y principios del XX y Kodály, al igual que su compatriota Béla Bartók, fue uno de sus pioneros.
“Las danzas de Galánta”, fechadas en 1933, se refieren a un pequeño poblado situado en lo que hoy sería Eslovaquia, en el cual vivió el propio Kodály durante siete años cuando era muy niño. La obra reúne sin interrupción cinco piezas (danzas) diferentes que oscilan entre la placidez de un tempo lento hasta el frenesí de un Allegro, y concluyen con un enérgico y vivaz final que desató la ovación del público del Paraninfo que disfrutó de esta velada de una hora de duración.
‘A fULL con la Sinfónica’ es un programa cultural que con este concierto finaliza su segundo curso, y ha sido auspiciado por la Sinfónica de Tenerife con el apoyo financiero de Fundación DISA y
logístico de la Universidad de La Laguna. Su objetivo principal es acercar la música clásica al colectivo universitario más joven para atraer más público a las salas de conciertos. Para ello, la iniciativa propone entrada gratuita para estudiantes de la institución académica, precios atractivos para el resto de público, y la intervención de presentadores como ‘El Barroquista’, salidos del mundo de las redes sociales, los podcasts o la música urbana y, por tanto, cercanos al segmento de la audiencia al que se pretende llegar con esta iniciativa.



