
Escudos de los dos equipos de fútbol femenino estudiados, la UD Tenerife y el Athletic Club Femenino.
Un estudio de la Universidad de La Laguna analiza la profesionalización del fútbol femenino en España y advierte del riesgo que supone la progresiva desaparición de los clubes independientes ante la creciente integración en los grandes clubes masculinos. El trabajo, publicado en la revista Sociology of Sport Journal, compara dos modelos organizativos del fútbol femenino de élite, el del Athletic Club Femenino, integrado en el club masculino de Bilbao, y el de la Unión Deportiva Tenerife (UD Tenerife), de carácter independiente.
La investigación, realizada por los investigadores de la Universidad de La Laguna Manuel E. González, Aníbal Mesa y José Luis Castilla, junto a Fernando Gutiérrez, de la Universidad de Cantabria, ha entrevistado a jugadoras de ambos clubes para analizar su carrera, las condiciones de trabajo y el papel social del fútbol femenino.
Los resultados muestran que, pese a las diferencias en recursos, las futbolistas comparten haber construido su identidad en un contexto históricamente dominado por el fútbol masculino, con escasos referentes femeninos durante su formación. No obstante, destacan el aumento actual de visibilidad de figuras femeninas. Las jugadoras se reconocen como protagonistas del cambio social, implicadas en la profesionalización del deporte, su expansión mediática y la mejora de derechos laborales, como el convenio colectivo aprobado en 2020.
El trabajo también señala que el movimiento feminista actúa como un impulso, aunque el fútbol femenino no genera feministas per se, sino que estructura una cultura que les aporta protección y capacidad de actuar frente a las diversas problemáticas que se van presentando.
Dos modelos
En cuanto a los modelos analizados, el Athletic Club Femenino, fundado en 2002 en Bilbao, cuenta con una estructura consolidada, mayores recursos e infraestructuras profesionales, así como una destacada trayectoria deportiva, con cinco títulos de liga, finalista de Copa de la Reina y participación en la Champions League. Su proyecto se centra en el lugar y mantiene una identidad sociocultural fuerte.
Por su parte, la UD Tenerife, fundada en 2013 en Granadilla de Abona, resalta por su independencia y filosofía familiar, con una estrecha relación entre club y comunidad. Sin embargo, dispone de menos recursos, menor infraestructura y no ha participado en competiciones europeas. Su mejor clasificación en Primera División ha sido un cuarto puesto y semifinales de la Copa de la Reina. Su presupuesto es casi la mitad que el del Athletic Club (1,7 millones de euros frente a los 3 millones del equipo bilbaíno en 2021).
Ambos modelos coinciden en que la integración en clubes masculinos aporta visibilidad mediática, profesionalización, infraestructura y estabilidad económica. Sin embargo, las jugadoras de la UD Tenerife advierten del riesgo de perder su identidad independiente, mientras que algunas del Athletic Club señalan que mantener estructuras autónomas dentro del club puede protegerlas frente a crisis corporativas.
Los investigadores concluyen que la profesionalización del fútbol femenino es un proceso imparable, impulsado por la visibilidad mediática, la digitalización y el crecimiento económico, aunque con el riesgo de homogeneización bajo el control de clubes masculinos. La pregunta es si el futuro del fútbol femenino dependerá únicamente de estas estructuras o si aún se podrá mantener proyectos independientes con su propia identidad, autonomía y relaciones cercanas con su comunidad.
Esta cuestión resulta especialmente relevante para el caso insular, ya que, a partir de la temporada 2025-2026, la Unión Deportiva Tenerife ha firmado una alianza que la vincula al Club Deportivo Tenerife, el principal club masculino de la isla, vigente al menos hasta 2032.
