La investigación sobre el cambio climático es muy amplia. El reto no es sólo generar conocimiento, sino también lograr que sea accesible y útil para la toma de decisiones públicas. La ciencia abierta se vuelve fundamental, ya que permite que la sociedad tenga acceso a los resultados de la investigación.
Desde este punto de vista, el conocimiento deja de limitarse a las publicaciones especializadas para convertirse en una herramienta de gestión territorial y adaptación al clima. En el caso de Canarias, su condición insular y su alta vulnerabilidad al cambio climático hacen que este tipo de iniciativas sean especialmente relevantes.
En este sentido, la Consejería de Transición Ecológica y Energía del Gobierno de Canarias ha puesto en marcha un nuevo portal web que reúne y facilita el acceso a la información científica y de adaptación al cambio climático que se desarrolla actualmente en las islas. El portal de Cambio Climático de Canarias nace con el objetivo de convertirse en el principal repositorio regionalizado de conocimiento climático en el archipiélago.
El vicerrector de Investigación y Transferencia, Antonio Aparicio, subrayó en la presentación del portal en la Universidad de La Laguna que la nueva plataforma permite reunir y ordenar información que hasta ahora se encontraba dispersa. “Instrumentos de este tipo contribuyen a reforzar la conexión entre investigación científica y toma de decisiones públicas, además de demostrar el compromiso de la Universidad de La Laguna tanto con el desarrollo de la investigación como con la transferencia del conocimiento a la sociedad”, señaló.
El portal integra en un único entorno digital los proyectos de investigación y las iniciativas de adaptación impulsadas por la Consejería en colaboración con universidades y entidades especializadas. La Universidad de La Laguna participa con dos proyectos que forman parte de la plataforma y que ya se encuentran accesibles al público.
Radiografía del carbono en las islas
Uno de los proyectos liderados por la institución académica e incluidos en este Portal es el Mapa de Biomasa de Canarias, realizado por el Grupo de Ecología y Biogeografía Insular, dirigido por José María Fernández-Palacios, y presentado por Natalia Sierra Cornejo, miembro de este grupo de investigación. Este mapa pertenece al proyecto “Cuantificación de la potencialidad de los ecosistemas terrestres canarios para la captura de carbono”, financiado por el Gobierno de Canarias, y cuya investigadora principal es Lea de Nascimento. Se trata de un mapa interactivo sobre el carbono almacenado en la biomasa de la vegetación del archipiélago canario. Se distinguen dos mapas, uno para los ecosistemas forestales, cuyos análisis ha sido realizado por Rüdiger Otto Dittmann, profesor de la Universidad de La Laguna del área de Ecología, y otro para ecosistemas de matorral, cuya recogida de información ha sido realizada por Elena Rocafull Pérez, siendo parte además de su tesis doctoral.
Dentro de los ecosistemas forestales, se han facilitado tres mapas: uno para el carbono almacenado en la biomasa aérea, otro para la biomasa subterránea, y otro para el total almacenado de la vegetación. Cabe resaltar que la biomasa aérea se corresponde con el tronco, ramas, hojas, flores y frutos de la vegetación, mientras que la biomasa subterránea hace referencia a las raíces. En el mapa interactivo del portal, al pinchar en un punto concreto, se podrá obtener el dato de toneladas de carbono almacenado por hectárea en la vegetación.
Entre los datos más destacados que refleja este mapa, Sierra Cornejo explica que las comunidades de matorral almacenan menor cantidad de carbono por unidad de superficie que los bosques. Sin embargo, la investigadora señala que la importancia de los matorrales radica en la gran superficie que ocupan, correspondiendo al 50% del territorio del archipiélago. El cardonal es el ecosistema de matorral que más carbono almacena, siendo sus valores similares a los del rango inferior de los bosques termófilos y pudiendo mantener este carbono por largos períodos de tiempo.
La laurisilva, un tesoro frente al calentamiento
En cuanto a los bosques, la laurisilva es el ecosistema que más carbono almacena, con los valores más altos en el Parque Nacional de Garajonay en La Gomera, estando estos valores en los rangos de bosques tropicales lluviosos y nublados. Sierra Cornejo aclara que gracias a los vientos alisios y el mar de nubes estos bosques tienen suficientes recursos para capturar, almacenar y mantener grandes cantidades de carbono.
Todo este conocimiento plasmado en el mapa interactivo nos permite comprender que la capacidad de almacenamiento de carbono de la vegetación canaria es una aliada para la mitigación del cambio climático. Es decir, cuanto más carbono se almacena en la vegetación, más carbono ha sido capturado de la atmósfera y, al ser retenido en la biomasa, se evita su liberación. Lo que también demuestran estos datos, según el equipo de investigadores, es una razón más para fomentar proyectos de restauración de nuestros ecosistemas. “El cambio climático podría afectar a la distribución de los ecosistemas terrestres, aumentando el rango de unos y disminuyendo el de otros, lo que afecta al almacenamiento del carbono en la vegetación y también en el suelo”, explica la investigadora.
Acceder a estos datos a través del portal web permite revalorizar estos suelos vegetales de cara a una mejor planificación en cuanto a cambios de usos de suelo. Así, el almacenamiento de carbono es una razón más a la hora de decidir que zonas preservar y qué zonas pueden ser objeto de uso y en qué medida. La investigadora Sierra Cornejo añade que “hay mucha superficie correspondiente a cultivos abandonados, lo que sugiere zonas que podrían ser susceptibles de restauración ecológica, potenciando así el almacenamiento de carbono, a la vez que se recupera biodiversidad y procesos ecológicos”.
Proyecciones climáticas
El segundo de los proyectos liderados por la Universidad de La Laguna que forman parte del portal del Cambio Climático de Canarias se denomina “Proyecciones climáticas para Canarias”. Este trabajo se encuadra dentro del uso de modelos climáticos globales, como los desarrollados por el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés). Sin embargo, estos modelos presentan limitaciones importantes cuando se extrapolan a territorios como Canarias.
Según Juan Pedro Díaz González, catedrático del área de Física Aplicada y responsable del grupo de investigación de Observación de la Tierra y la Atmósfera (GOTA) de la Universidad de La Laguna, estos modelos no tienen la resolución espacial necesaria para reproducir el sistema de microclimas característico de la Macaronesia (Azores, Canarias, Cabo Verde, Madeira e islas Salvajes). Así, Canarias puede quedar representada por unos pocos puntos en estos modelos. “Con ellos, apenas se verían las diferencias entre el norte y el sur de Tenerife o entre zonas costeras y de alta montaña”, explica Díaz González. Todo ello plantea la necesidad de regionalizar las proyecciones climáticas para obtener información útil a escala insular.
Esta nueva información climática debe generarse con la máxima resolución posible, dentro de la capacidad de cálculo disponible. “El objetivo es que sea realmente útil”, dice Díaz González. Estas proyecciones deben apoyarse en modelos bien calibrados y en una representación robusta de los procesos climáticos, para ofrecer una base consistente para el análisis y la toma de decisiones. En este sentido, lo importante no es solo cuánto detalle ofrecen los datos, sino la solidez del enfoque científico que la sustenta. Por eso, resulta esencial que la metodología sea transparente y abierta, con acceso a datos, procedimientos y resultados.
Para dar respuesta a esta necesidad, el grupo GOTA, integrado por Manuel Arbelo, José Barrancos, Judit Carrillo, Francisco Javier Expósito, Albano José González, Pedro Alberto Hernández, Paula Sosa y Juan Carlos Pérez, ha trabajado en la reejecución de modelos climáticos a alta resolución espacial, en colaboración con el Instituto Tecnológico de Energías Renovables (ITER) y su infraestructura de supercomputación, el Supercomputador Teide-HPC. Tal y como explica el investigador, el ITER aporta el hardware y el grupo de investigación el software. El resultado son proyecciones climáticas de alta resolución no solo para Canarias, sino también para la región macaronésica, lo que permite analizar la evolución del clima a lo largo del siglo XXI.
El futuro climático se modeliza mediante escenarios, es decir, mediante la hipótesis de distintos tipos de sociedades futuras. Así, el grupo GOTA ha trabajado con dos de estos escenarios. El IPCC utiliza actualmente las llamadas Trayectorias Socioeconómicas Compartidas (SSP), que sustituyen a las antiguas Trayectorias de Concentración Representativas (RCP). Estos escenarios permiten simular sociedades en las que el desarrollo se basa en energías renovables o, por el contrario, en sistemas dependientes de combustibles fósiles. La diferencia entre estos escenarios se traduce en la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera y, por tanto, en la magnitud del cambio climático esperado.
De estas modelizaciones se obtienen dos grandes conjuntos de datos. Uno de ellos incluye variables termodinámicas estándar, como las temperaturas mínimas y máximas o las precipitaciones. A partir de estas se genera un segundo grupo de magnitudes de interés sectorial, como el índice de sequía, el índice de confort del turista o el riesgo de incendios, que ayudan al diseño de planes de adaptación y mitigación.
“En primer lugar, se observa un aumento importante de las temperaturas, más acusado en zonas de mayor altitud”, afirma Díaz González. También se contempla una disminución de la precipitación, más intensa en las zonas altas. “Este panorama ya nos muestra que los índices de sequía van a incrementarse”, añade. Y aclara: “No necesariamente habrá más eventos de sequía, sino menos, pero más largos e intensos”. Por ejemplo, a lo largo del año puede haber dos periodos de sequía que abarquen el 80% del año.
Asimismo, estos eventos serán más intensos debido a una mayor evapotranspiración y a una menor humedad en el suelo, lo que conduce a condiciones de aridez más marcadas. Por su parte, el régimen pluviométrico apunta a una reducción media de la precipitación en torno al 30%. “No va a cambiar la tipología de las lluvias de forma radical, sino que se mantendrá el mismo patrón, pero con menos intensidad”, explica Díaz González.
Noches tropicales y riesgo de incendios
Entre los efectos más relevantes se encuentra el aumento de las noches tropicales, definidas como aquellas con temperaturas mínimas superiores a 20ºC. Este incremento tiene consecuencias directas sobre la salud, el confort térmico y el consumo energético. Además, las condiciones de baja humedad y altas temperaturas incrementan el riesgo de incendios forestales. En islas como Tenerife y Gran Canaria, los modelos indican que prácticamente todo el año (excepto enero, febrero y marzo) habrá condiciones propicias para la propagación del fuego.
Las proyecciones climáticas son una herramienta para la planificación. De esta manera, esta información debe ser utilizada por los y las especialistas para diseñar estrategias de mitigación y adaptación. El sector primario aparece reflejado en este proyecto como uno de los más vulnerables, especialmente por la reducción de la disponibilidad hídrica. El turismo, por su parte, enfrenta un escenario más complejo, ya que depende tanto de las condiciones locales como de las condiciones climáticas en los países emisores de turistas.
Incertidumbre acerca del mar de nubes
Uno de los elementos más singulares del sistema climático canario es el mar de nubes, fundamental para la conservación de la laurisilva y el cinturón verde de las islas. “Este fenómeno actúa como un espejo que refleja la radiación solar hacia el exterior, regulando el balance de energía de la Tierra”, explica el responsable de GOTA. Y añade: “Si el mar de nubes se rompe y pasa de ser un dosel continuo a nubes dispersas, la superficie absorbería mucha más energía”.
Desde GOTA señalan que, aunque se trata de un fenómeno difícil de modelar, las observaciones muestran que el mar de nubes tiende a bajar su cota de ocurrencia, lo que podría implicar una menor presencia de nubes sobre tierra, especialmente durante el verano. Este comportamiento se explica por la inversión térmica, que actúa como una tapa física que impide que el aire húmedo ascienda. El tope plano que caracteriza al mar de nubes corresponde precisamente a esa inversión. El grupo GOTA está analizando cómo esa tapa podría estar debilitándose o descendiendo en altura, un proceso que resulta vital para los ecosistemas canarios.
El portal del Cambio Climático de Canarias funciona también como espacio donde distintas líneas de investigación pueden fusionar sus resultados en favor de mejoras para la conservación del medio ambiente en Canarias. El conjunto de estas herramientas, como los mapas de biomasa, las proyecciones climáticas y los análisis sectoriales, forma parte de un ecosistema de ciencia abierta que contribuye a la toma de decisiones. El portal del Gobierno de Canarias no solo ofrece datos, sino también índices aplicados, como el confort turístico o el riesgo de incendios, lo que facilita su uso por parte de las administraciones, el personal especialista y la ciudadanía.
Más allá de estas hibridaciones en investigación, y las futuras colaboraciones que este portal web permite realizar entre las universidades públicas canarias y otras instituciones científicas, la principal función de esta herramienta es acercar todos estos conocimientos a la sociedad. “Concienciar a la población de que esto nos afecta a todos y todas en mayor o menor medida, y fomentar el sentido crítico en la sociedad es fundamental”, señala Sierra Cornejo. El portal busca ser un escenario de transparencia de datos sobre el cambio climático y sus efectos y una herramienta accesible para comprender la situación en Canarias.
En este sentido, Díaz González destaca que la colaboración entre disciplinas es enriquecedora: “Esto ayuda a guiarnos sobre qué datos necesitan para saber qué ocurrirá específicamente con el cultivo del plátano, la laurisilva o el pinar”. También subraya la importancia de contar con proyecciones climáticas locales: “Si gestionáramos un parque nacional asumiendo que el clima cambiará igual que en la costa, estaríamos partiendo de información errónea y diseñando planes de mitigación débiles”.
Este reportaje es una iniciativa enmarcada en el Calendario de Conmemoraciones InvestigaULL, proyecto de divulgación científica promovido por la Universidad de La Laguna.
Unidad de Cultura Científica y de la Innovación (Cienci@ULL)




