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Un estudio liderado por la ULL revisa el uso de psicofármacos en población infantojuvenil

lunes 25 de mayo de 2026 - 09:09 GMT+0000

El trabajo se centra en población menor de 18 años. Foto de archivo de la PAU de julio de 2025.

La Universidad de La Laguna participa en un estudio que analiza los psicofármacos más utilizados en la población infantil y juvenil. El equipo investigador advierte de que el incremento de las prescripciones en pacientes pediátricos, ligado al aumento de los problemas de salud mental en este grupo poblacional, hace imprescindible identificar qué medicamentos se emplean con mayor frecuencia y en qué se diferencian de los utilizados en adultos.

El grupo de especialistas incide en que este conocimiento resulta clave para evaluar los posibles efectos de estos psicofármacos en un cerebro en desarrollo. A diferencia de lo que ocurre en la población adulta, el abordaje de los trastornos mentales en la infancia y la adolescencia recae en un equipo multidisciplinar formado por psiquiatras, psicólogos y pediatras, que realizan un seguimiento coordinado de los tratamientos. Este enfoque debe integrarse en un programa terapéutico multimodal que incluya también intervenciones educativas, psicopedagógicas y psicológicas.

El artículo “Psicofármacos en Pediatría”, publicado en la revista Anales de Pediatría, subraya que, pese a los avances en psicofarmacología infantojuvenil, es necesario seguir investigando para determinar con mayor precisión las indicaciones según la edad, así como la seguridad y eficacia a largo plazo de estos tratamientos teniendo en cuenta todas las variables. De este modo, el estudio, liderado por el investigador del área de Psiquiatría de la Universidad de La Laguna Pedro Javier Rodríguez Hernández, tiene como objetivo identificar los principales grupos farmacológicos, sus mecanismos de acción y sus efectos secundarios.

La revisión señala, además, la necesidad de profundizar en el conocimiento de estas estrategias terapéuticas ante el aumento de la prevalencia de trastornos del comportamiento, del neurodesarrollo y emocionales. Este incremento ha derivado en un mayor uso de psicofármacos en edades tempranas, donde la dosificación y la monitorización resultan especialmente críticas debido a la variabilidad en la respuesta al tratamiento.

El trabajo ofrece un recorrido por los medicamentos más recetados a pacientes menores de edad en España y realiza distintas aclaraciones sobre estos. En el caso del trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), destaca la eficacia y seguridad de los tratamientos disponibles, necesarios en un alto porcentaje de pacientes con formas moderadas o graves. El análisis incluye tanto psicoestimulantes como fármacos no estimulantes, sus efectos secundarios y recomendaciones de dosificación para minimizarlos.

Asimismo, el estudio aborda el creciente uso de antipsicóticos en menores de 18 años. Señala que los antipsicóticos típicos prácticamente no se utilizan en esta población debido a sus efectos adversos, por lo que se priorizan los denominados atípicos, como la risperidona, que presentan un perfil de seguridad más favorable. Estos han demostrado su eficacia en trastornos como la esquizofrenia o el trastorno del espectro autista.

El artículo también revisa el empleo de antidepresivos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), indicados para la depresión y los trastornos de ansiedad, así como de los neurolépticos utilizados en trastornos de conducta.

Como conclusión, este artículo de revisión identifica tres grandes grupos de fármacos como los más utilizados en la población infantil y juvenil: los destinados al tratamiento del TDAH, los empleados en depresión y ansiedad, y los indicados para trastornos de conducta. Sus autores insisten en que la prescripción de psicofármacos en estas edades debe integrarse siempre en un plan terapéutico individualizado y completo, que combine la intervención farmacológica con otras estrategias que se adapten a las necesidades del paciente. Para ello, resulta esencial una planificación detallada y coordinada entre los distintos especialistas, con reevaluaciones periódicas que permitan ajustar el tratamiento y mantener objetivos terapéuticos claros.


Archivado en: Destacado, Investigación, Portada ULL

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