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Canarias y África, unidas por la investigación y la cooperación

martes 16 de junio de 2026 - 08:09 GMT+0000

Fila superior: Deivis Ávila, José Antonio Pérez y Víctor Martín. Fila inferior: Covadonga Rodríguez, Violeta Jojo, Luis Antonio González, Pilar Foronda y María Antonieta Quispe.

Durante el proceso de independencia africana, el continente impulsó distintas iniciativas orientadas a reforzar la unidad de los pueblos africanos y expresar el rechazo al dominio colonial que había marcado su historia durante siglos. El 25 de mayo de 1963, los líderes de 32 estados africanos independientes se reunieron en Addis Abeba para fundar la Organización para la Unidad Africana. Aquel encuentro histórico supuso un paso decisivo hacia la articulación política del continente y dio origen a la conmemoración del Día de África.

La Universidad de La Laguna mantiene desde hace décadas una estrecha relación académica, científica e institucional con este continente, especialmente con los países de África Occidental y del espacio macaronésico. Esta vinculación se desarrolla a través de iniciativas de investigación, formación, innovación y transferencia de conocimiento dirigidas, en muchos casos, a afrontar desafíos compartidos entre ambos territorios.

Para Víctor Martín, profesor titular del área de Análisis Geográfico Regional y director del Centro de Estudios Africanos de la Universidad de La Laguna, resulta fundamental reforzar la colaboración con el continente africano en ámbitos como la investigación, la cooperación y la docencia. En su opinión, la institución puede desempeñar un papel estratégico como puente entre el contexto político europeo y las realidades africanas, además de contribuir al fortalecimiento de las relaciones con universidades y centros de investigación del continente.

“Cuando se habla de África predominan muchos tópicos, pero no siempre se logra profundizar en las cuestiones de fondo”, señala Martín, quien insiste en el carácter eminentemente interdisciplinar de los estudios africanos. “Cuando hablas, por ejemplo, de migración, tienes que tener en cuenta componentes no solo económicos, sino también territoriales, sociológicos, culturales o religiosos”, explica. En este sentido, el Centro de Estudios Africanos aspira a consolidarse como un espacio de referencia para el análisis multifacético de las realidades africanas y para el intercambio académico con especialistas de los propios territorios estudiados. “Poder contar con personas capacitadas para abordar temas complejos sobre la actualidad africana desde distintas perspectivas y disciplinas es una riqueza de la que no disponen muchas instituciones y que debemos potenciar”, concluye Martín.

Víctor Martín.

Víctor Martín.

Independencia política, dependencia económica

Uno de los fenómenos que los especialistas consideran clave para comprender la realidad social y económica de numerosos países africanos es el denominado land grabbing o acaparamiento de tierras. Esta cuestión forma parte de una de las principales líneas de investigación de Víctor Martín, centrada en el estudio de la cuestión agraria. El investigador advierte de que, desde comienzos del siglo XXI, se ha observado un ataque a la estructura de la propiedad de la tierra en África, donde históricamente una parte significativa del territorio ha tenido un carácter comunal y ha sido gestionada colectivamente por las comunidades locales. En este contexto, señala que diversos cambios legislativos han favorecido procesos de privatización de estas tierras comunales, “desposeyendo a una parte importante de los pueblos africanos de las tierras consuetudinarias que las comunidades agrarias locales disfrutaban para subsistir”.

Para Víctor Martín, el acaparamiento de tierras y la consecuente pérdida de acceso a recursos básicos de subsistencia constituye uno de los factores que más contribuyen a los procesos migratorios de la población rural africana, tanto hacia las grandes ciudades del continente como hacia Europa. Martín sostiene además que estas transformaciones agrarias han dificultado el camino hacia una independencia efectiva de numerosas antiguas colonias africanas, puesto que buena parte de estos procesos de adquisición de tierras están impulsados por compañías y fondos de inversión procedentes de Europa occidental, China, India, Estados Unidos o Australia, lo que prolonga distintas formas de dependencia económica sobre el continente africano.

“Podemos decir que son países independientes políticamente, pero no económicamente: la tierra no solo es territorio cultivable, sino que contiene un subsuelo increíblemente rico en minerales y garantiza el acceso al agua”, señala el investigador. En este sentido, Martín considera que “África necesita una nueva descolonización frente a estos poderes económicos para poder ser realmente dueña de sus recursos y de su destino”.

Violeta Jojo.

Violeta Jojo.

Narrar África con voz propia

Desde la literatura, el contexto africano también reclama una atención basada en sus propias realidades y marcos culturales, más allá de las perspectivas de análisis occidentales. Para la investigadora del área de Filología Inglesa Violeta Jojo Verge, “la literatura africana es una literatura muy viva y muy vigente, con teorías y escritores nuevos que narran la África contemporánea desde el propio continente o desde la diáspora, pero manteniendo siempre sus referencias culturales y sociales”. Jojo ha desarrollado su trayectoria investigadora en torno al estudio de escritoras africanas como Buchi Emecheta y Ama Ata Aidoo, con un enfoque centrado en visibilizar y analizar la riqueza y complejidad de la literatura africana y de las tradiciones en las que se inscribe.

Según la investigadora, la obra de estas autoras resultó especialmente innovadora por tratarse de algunas de las primeras mujeres africanas publicadas internacionalmente durante las décadas de 1960 y 1970. Sus textos reflejan una realidad marcada por el cambio político y social tras las independencias coloniales, pero también por la desilusión ante nuevas formas de control sobre la población y, especialmente, sobre las mujeres. “Escritoras como Emecheta y Ata Aidoo cuestionan estas imposiciones desde sus propias concepciones del feminismo, su relación con las tradiciones familiares o la nueva colonización cultural y estética mediante la que el establishment británico imponía normas sobre los peinados o los tonos de piel considerados aceptables”, explica.

Jojo destaca además que estas autoras exploran los conflictos internos de sus sociedades desde perspectivas alejadas de las narrativas hegemónicas, recurriendo a símbolos, tradiciones y referentes vernaculares que permiten comprender mejor sus contextos culturales. Asimismo, analiza cómo utilizan formatos como el cuento para abordar estas cuestiones y representar también las experiencias diaspóricas, vinculadas al desplazamiento, la identidad y su performatividad.

Otra de las líneas de investigación más recientes de Violeta Jojo Verge se centra en el género del African Futurism, una corriente de ciencia ficción vinculada a África que toma las tradiciones, creencias y desafíos del continente como punto de partida para imaginar narrativas de futuro. Según la investigadora, al igual que ocurre con las autoras africanas de las décadas de 1960 y 1970, estas obras exigen un conocimiento profundo de los contextos vernaculares para poder comprenderse plenamente, ya que las perspectivas críticas eurocéntricas suelen ser insuficientes para captar la complejidad de sus representaciones sociales y culturales.

“Los autores basan los poderes de sus personajes o sus aspiraciones en creencias, religiones, identidades étnicas y formas de vida propias de sus comunidades”, explica Jojo, subrayando que estas narrativas invitan al lector a adentrarse en dichas culturas para comprender en toda su dimensión las historias que plantean. La investigadora señala a Nnedi Okorafor, Akwaeke Emezi y Esi Edugyan como algunas de las figuras representativas de estas nuevas corrientes literarias.

Pilar Foronda y María Antonieta Quispe.

Pilar Foronda y María Antonieta Quispe.

Cooperación europea con África

El Programa Interreg-MAC es un programa de cooperación internacional aprobado por la Comisión Europea en 2022 que promueve la cooperación territorial europea con la participación de terceros países como Cabo Verde, Costa de Marfil, Gambia, Ghana, Mauritania, Senegal y Santo Tomé y Príncipe. La Universidad de La Laguna participa en distintos proyectos de investigación, innovación y desarrollo sostenible, reforzando la cooperación entre la Macaronesia y África Occidental. Sus áreas estratégicas incluyen la salud, la sostenibilidad, la transición energética y la seguridad y soberanía alimentaria.

El proyecto Interreg-MAC “Cooperación e investigación para la mejora de la producción, comercialización y seguridad alimentaria de los productos de la pesca y la acuicultura en la región macaronésica y los terceros países (MAC-SANIFISH)” surge a partir de un proyecto anterior denominado “Red Atlántica para la Vigilancia Sanitaria de los Productos Pesqueros y Acuícolas” (RASPA). A partir de esta experiencia se han incorporado nuevos países para constituir MAC-SANIFISH, que cuenta con socios de Ghana, Costa de Marfil, Cabo Verde, Senegal, Mauritania, Madeira, Azores y Canarias.

Tal y como señala Pilar Foronda, catedrática del área de Parasitología de la Universidad de La Laguna y directora del proyecto en la institución, una de las líneas de trabajo se centra en la búsqueda de patógenos marinos que podrían estar expandiéndose como consecuencia del aumento de la temperatura del agua. Además, el proyecto analiza la presencia de virus y biotoxinas como la ciguatera, una toxina que ha ampliado sus límites geográficos, especialmente en peces de gran tamaño.

Foronda agrega que la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), que lidera el proyecto, analiza algunos virus y la ciguatera, mientras que la Universidad de La Laguna centra su labor en la parasitología. “Trabajamos en la búsqueda de parásitos de interés para la salud humana”, afirma. “El más destacado es el anisakis, un parásito que, si se consume pescado crudo infectado, puede producir trastornos gastrointestinales, además de reacciones alérgicas graves en personas sensibles, en ocasiones con riesgo de shock anafiláctico”, explica.

Para Foronda y María Antonieta Quispe, profesora ayudante doctora del área de Nutrición y Bromatología de la Universidad de La Laguna y participante en el proyecto, trabajar con los países africanos resulta muy enriquecedor, ya que permite compartir conocimiento y plantear nuevos objetivos de mejora entre territorios. “En ocasiones se consiguen mejoras significativas que, con modificaciones poco costosas, ayudan a avanzar en la calidad sanitaria y en los productos que comercializan”, señala Quispe.

Con la incorporación al proyecto de Quispe, además del control sanitario y el estudio de infecciones en peces, se analiza también el potencial nutricional de estos productos. En el proyecto participan asimismo investigadores de las áreas de Microbiología y Estadística de la Universidad de La Laguna. En Microbiología, José Manuel González estudia la presencia de microorganismos mediante el análisis de genes en productos de la pesca y la acuicultura. Por su parte, desde la Estadística, Roberto Dorta, analiza los datos obtenidos a lo largo del proyecto.

El equipo investigador ha llevado a cabo acciones formativas en los países participantes. “Recientemente hemos viajado a Cabo Verde para impartir el ‘Curso sobre seguridad alimentaria y calidad de los productos pesqueros. Métodos y herramientas de análisis’, en el que participaron profesores, estudiantes, responsables del Ministerio de Salud y entidades de control de las diferentes islas del archipiélago caboverdiano”, cuenta Quispe. Asimismo, Foronda señala que esta formación superó el número previsto de participantes, tanto por la relevancia de los contenidos como por el creciente interés en los países africanos.

Luis Antonio González.

Luis Antonio González.

Economía circular del textil

La industria textil genera cada año millones de toneladas de residuos, especialmente en territorios insulares. En 2023, la producción mundial de fibras textiles alcanzó los 124 millones de toneladas, según Luis Antonio González, responsable del grupo de investigación de Catálisis Heterogénea de la Universidad de La Laguna y líder del proyecto Interreg-MAC “Tejiendo un futuro sostenible: impulsar la economía del sector textil (TEXTIL)”.

Se trata de una iniciativa que reúne a socios de Canarias, Madeira, Azores, Cabo Verde, Costa de Marfil y Santo Tomé y Príncipe con el objetivo de mejorar la reutilización y el reciclaje de textiles. Según explica González, este proyecto nace con una necesidad muy concreta: “¿Qué hacemos con los residuos textiles?”.

En las islas, el problema se agrava por la fragmentación territorial, que dificulta la recogida y el tratamiento rentable de los residuos. “Hay que asumir costes de transporte, almacenaje y logística, y eso complica muchísimo la situación”, explica. En los países africanos, en cambio, las limitaciones son principalmente económicas y estructurales, con un desarrollo aún incipiente del reciclaje textil.

El proyecto, liderado por la ULPGC, se enmarca en la estrategia europea de circularidad del sector textil y busca desarrollar soluciones adaptadas a regiones donde la industria es limitada, pero el impacto de la importación de ropa es elevado. González explica que el principal problema del sector no es la producción, sino la enorme cantidad de residuos que se genera posteriormente, ya que una parte importante de las prendas nunca llega a venderse.

El trabajo se centra en distintas formas de reutilización y reciclaje, como la separación de fibras en tejidos mixtos como el polycotton para recuperar materias primas. El grupo de Catálisis Heterogénea de la Universidad de La Laguna lleva años trabajando en la valorización de residuos dentro de la economía circular, incluyendo residuos agrarios, alimentarios, de matadero y aceites usados.

En los últimos años, el grupo ha centrado su trabajo en los residuos textiles. Antes de plantear cualquier tecnología, el equipo analiza qué residuos existen, en qué cantidades se generan y cuáles son sus posibilidades reales de valorización. A partir de ahí, el equipo trabaja en tres grandes líneas: la gestión de grandes volúmenes de residuos, las tecnologías biológicas y las tecnologías químicas de reciclaje, siendo esta última en la que se concentra actualmente la mayor parte del trabajo. El objetivo es separar los componentes de los tejidos para recuperarlos como materia prima.

En el caso del algodón, se emplean tratamientos térmicos con aceite mineral para su recuperación y limpieza. El poliéster, por su parte, se procesa mediante glicólisis y catálisis para obtener monómeros reutilizables, que pueden volver a emplearse en la fabricación de nuevos materiales.

Aunque estos trabajos aún se desarrollan a nivel de laboratorio, el objetivo es trasladarlos primero a plantas piloto y posteriormente a la industria. Paralelamente, otros socios del proyecto desarrollan tecnologías mecánicas para triturar fibras y fabricar productos como paneles acústicos, alfombras o materiales aislantes.

Uno de los avances más destacables es el desarrollo de sistemas automatizados de clasificación de ropa usada, capaces de identificar la composición de las prendas y separar automáticamente materiales como el algodón para su reutilización.

El proyecto también incluye acciones de formación y transferencia de conocimiento entre los territorios participantes. El equipo ha participado en encuentros internacionales como la Recycling Expo de Bruselas y en visitas a centros especializados. Además, TEXTIL colabora con entidades sociales vinculadas a la reutilización de ropa, como Moda re-, donde el reciclaje se combina con programas de inserción laboral para personas en situación de vulnerabilidad.

Covadonga Rodríguez.

Covadonga Rodríguez.

Del residuo al recurso de valor añadido

La catedrática Covadonga Rodríguez lidera la participación de la Universidad de La Laguna en el proyecto  Interreg-MAC coordinado por el Instituto Tecnológico de Canarias (ITC) “Recursos Naturales biológicos renovables como fuente de compuestos de Extracción para el impulso del sector industrial, la ciencia y la tecnología, dentro de un marco de economía circular y sostenibilidad ecológica (NATUR-EXT)”. La investigadora, responsable del grupo de investigación “Fisiología de los Lípidos y sus Derivados en la Nutrición Animal y Humana, NUTRAHLIPIDS”, explica que el eje central de esta iniciativa es la economía circular, ya que busca transformar residuos y subproductos de la industria agroalimentaria terrestre y acuícola y generar nuevos recursos locales de alto valor añadido. El proyecto reúne a 26 socios de Canarias, Madeira, Azores, Senegal, Ghana y Santo Tomé y Príncipe.

La filosofía que sustenta el proyecto pasa por empoderar a las comunidades para que puedan transformar desafíos ambientales en oportunidades económicas, mediante la aplicación de tecnologías avanzadas de investigación. “Nuestro objetivo es ayudarles a evaluar estos recursos y proporcionarles el conocimiento biológico y las herramientas básicas necesarias para que puedan implementar su propia infraestructura de investigación y desarrollo”, explica Covadonga Rodríguez.

La iniciativa también persigue crear plataformas tecnológicas e infraestructuras que faciliten la producción, extracción y comercialización de nuevos productos, favoreciendo así la transferencia directa del conocimiento científico a la sociedad y al tejido productivo. Entre las líneas de trabajo destaca el cultivo de microalgas de interés local y el aprovechamiento del suero lácteo caprino, un residuo ácido derivado de la producción de queso, con potencial aplicación tanto en alimentación animal como para consumo humano.

“Lo más interesante de NATUR-EXT es su clara orientación hacia la economía circular, ya que busca convertir residuos cuya gestión representa un coste para agricultores, ganaderos e industrias agroalimentarias en general en recursos con valor económico añadido”, destaca Rodríguez. En esta línea, el proyecto trabaja también en el aprovechamiento de residuos de la platanera y de microalgas cultivadas por el propio consorcio, estas últimas con un elevado valor comercial debido a su contenido en carotenoides y otros pigmentos antioxidantes, y en su riqueza de ácidos grasos omega-3.

José Antonio Pérez.

José Antonio Pérez.

Dentro de estas líneas de trabajo en Economía Azul, el investigador y también miembro del grupo NUTRAHLIPIDS José Antonio Pérez Pérez la participación de la Universidad de La Laguna en el proyecto “Fortalecimiento de la conexión entre investigación, industria y sociedad para el fomento de una acuicultura sostenible, productiva y resiliente (ACUICONECTA)”. La iniciativa promueve el desarrollo de soluciones tecnológicas avanzadas para responder a los principales desafíos del sector acuícola. El proyecto cuenta con la participación de 25 socios procedentes de Canarias, Madeira, Azores, Cabo Verde, Ghana y Santo Tomé y Príncipe.

Desde la línea de trabajo desarrollada por Pérez, se persigue impulsar la acuicultura mediante la evaluación de productos con potencial aplicación en este sector. Asimismo, se trabaja en el diseño de estrategias orientadas a mejorar la sostenibilidad de los procesos acuícolas, explorando el aprovechamiento de residuos y subproductos como ingredientes para la alimentación animal, especialmente en un contexto de cambio climático global. Esta investigación se centra también en la modulación de la composición lipídica de las especies cultivadas con el fin de incrementar su valor nutricional, especialmente en ácidos grasos poliinsaturados omega-3 de cadena larga, así como en la diversificación de los productos acuícolas comercializables y en el estudio y control biológico de parásitos que afectan a los peces cultivados.

Ambos investigadores coinciden en destacar el valor que supone establecer estrategias de colaboración internacional a través de programas como Interreg-MAC. “El componente distintivo de estos proyectos es que compartimos conocimientos y metodologías con regiones que quizá no disponen de nuestros recursos, pero que sí cuentan con el potencial necesario para desarrollar nuevas líneas de trabajo”, señala José Antonio Pérez.

Además, añade Covadonga Rodríguez, las acciones formativas desarrolladas en Cabo Verde y Ghana les han permitido comprobar que “la transmisión de conocimiento se produce en ambos sentidos”. La investigadora destaca especialmente el carácter emprendedor y la orientación práctica que han observado durante estas estancias. “Canarias ocupa una posición estratégica con respecto a África y, cuanto mayor sea la formación y la cooperación entre todos estos territorios interconectados, mayores serán las posibilidades de encontrar soluciones comunes a los retos que compartimos”, concluye.

Innovación en desalación

El proyecto “Incremento de la investigación aplicada, innovación y transferencia de conocimiento público-privado en el sector industrial del agua haciendo uso compartido de recursos (IDIWATER)” reúne a universidades de Canarias y África, empresas dedicadas a la gestión integral del agua y organismos públicos como el Instituto Tecnológico de Canarias (ITC), con el objetivo de acercar la investigación al tejido industrial, mejorar la eficiencia en la desalación y favorecer la transferencia de conocimiento.

Deivis Ávila.

Deivis Ávila.

“Todo gira alrededor del agua y de la eficiencia en la producción de agua desalada, explica Deivis Ávila, profesor contratado doctor del área de Ingeniería de los Procesos de Fabricación de la Universidad de La Laguna y responsable de este proyecto en la institución. Ávila subraya que la desalación ha sido fundamental para el desarrollo del turismo y la agricultura en Canarias, especialmente en islas como Lanzarote y Fuerteventura, donde gran parte del agua del consumo procede de plantas desaladoras: “En Lanzarote, el 99% del agua que se consume es agua desalada”, afirma.

El proyecto aborda la optimización energética de las plantas, la integración de energías renovables en el ciclo del agua, el mantenimiento predictivo industrial y el desarrollo de herramientas inteligentes para reducir los costes de producción. “Lo que buscamos es producir agua desalada al menor coste posible”, señala el investigador. Así, uno de los trabajos planteados se centra en un sistema inteligente capaz de adaptar la producción de agua a las horas del día en las que el precio de la electricidad es más económico, mejorando así la eficiencia energética de las instalaciones.

Entre los resultados, destaca el desarrollo de una planta desaladora piloto del ITC, con el menor coste de producción de agua por metro cúbico a nivel internacional, innovación que obtuvo además un récord Guinness.

IDIWATER también trabaja en el mantenimiento predictivo mediante herramientas inteligentes que permiten anticipar fallos y optimizar el rendimiento de las desaladoras, así como en la economía circular, con especial atención al aprovechamiento de la salmuera generada en el proceso de desalación, un subproducto con alto contenido en sales que prácticamente no se utiliza y sobre el que se investiga su posible valorización.

Otra línea de investigación se centra en el uso de agua desalada en agricultura. En la finca La Laja (Buenavista del Norte) se estudia el comportamiento de distintos cultivos regados con agua desalada y de galería, así como el efecto de productos biotecnológicos en el suelo.

El proyecto, que participará en un congreso internacional sobre desalación y energías renovables que se celebrará en El Hierro del 10 al 13 de noviembre, contempla además acciones de formación, movilidad e intercambio de conocimiento con países africanos como Cabo Verde, Senegal y Mauritania, incluyendo estancias de personal investigador y alumnado, cursos formativos en Canarias y la instalación de plantas desaladoras para investigación y docencia en estos territorios.

En Pozo Izquierdo, donde se ubica la plataforma Desal+ Living Lab, se ha puesto en marcha uno de los sistemas piloto del proyecto. Este espacio permite a empresas e instituciones probar tecnologías vinculadas a la desalación y a las energías renovables en condiciones reales. “Cualquier empresa puede venir con un equipamiento y testearlo en las instalaciones”, explica Ávila, subrayando su papel como espacio de investigación aplicada y transferencia tecnológica.

(Este reportaje es una iniciativa enmarcada en el Calendario de Conmemoraciones InvestigaULL, proyecto de divulgación científica promovido por la Universidad de La Laguna).

Unidad de Cultura Científica y de la Innovación (Cienci@ULL)


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