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El proyecto MANO-MAR de la ULL gana uno de los Premios Aprendizaje-Servicio promovidos con el Cabildo

viernes 18 de septiembre de 2026 - 08:08 GMT+0000

Foto de familia de los grupos ganadores durante la entrega de los Premios de Aprendizaje-Servicio celebrada en el Cabildo de Tenerife el 16 de septiembre.

La educación para la sostenibilidad y el compromiso con el cuidado del medio ambiente han sido reconocidos en los Premios de Aprendizaje-Servicio (ApS) de la Universidad de La Laguna y el Cabildo Insular de Tenerife a través del proyecto MANO-MAR (Mirada Activa para la Naturaleza y el Océano, Medio Ambiente y Recursos), dirigido por Itahisa Pérez Pérez, profesora de la Facultad de Educación de la Universidad de La Laguna.

Estos galardones fueron entregados el pasado 16 de septiembre en el Cabildo de Tenerife en un acto con presencia del vicerrector de Docencia de la Universidad de La Laguna, José Manuel García Fraga; el consejero de Empleo y Educación de la corporación insular, Efraín Medina: y la directora del programa Aprendizaje – Servicio en la institución académica, María Gabino.

MANO-MAR fue premiado en la categoría dedicada proyectos universitarios. En ella también hubo un accésit para “Tras las huellas del pasado: ruta interpretativa por los tesoros paleontológicos laguneros”, liderado por la profesora del área de Paleontología Carolina Castillo Ruiz, y en el cual también colabora el Ayuntamiento de La Laguna e implicó a estudiantes de Biología de la Universidad de La Laguna y el IES Dr. Antonio González de Tejina.

Un proyecto sobre la conciencia ambiental

MANO-MAR ha buscado promover una conciencia ambiental activa, favoreciendo la adquisición de hábitos sostenibles y la corresponsabilidad en el cuidado del medio ambiente y del océano. Para ello, diseñó actividades con perspectiva práctica y participativa para que los conocimientos adquiridos se transformaran en acciones concretas en el entorno.

El proyecto fue desarrollado en colaboración con el CEIP Prácticas Aneja de La Laguna, con la participación de 106 estudiantes de 2º curso del Grado en Pedagogía (grupo 1) y 395 niños y niñas de Educación Infantil y Primaria, además del profesorado de ambas instituciones. También incorporó a las familias, establecimientos comerciales del entorno y diferentes administraciones y entidades vinculadas con la educación ambiental y la participación comunitaria.

El alumnado universitario participó en el diseño, desarrollo y evaluación de las diferentes intervenciones socioeducativas, la cuales combinaron acciones en el aula y fuera de ella: actividades de robótica vinculadas con la educación ambiental, talleres y dinámicas sobre sostenibilidad, y acciones de limpieza y cuidado de espacios naturales y zonas de costa y litoral.

La gestión y reducción de residuos constituyó uno de los ejes de trabajo, propiciado que el alumnado identificara diferentes tipos de residuos, reflexionara sobre su impacto y pusiera en práctica estrategias para su reducción, reutilización y correcta separación.

Las familias participaron en la elaboración de animales marinos a partir de elementos reciclados, mientras que se contactó con establecimientos comerciales de la zona para trasladar los mensajes de sensibilización y favorecer la implicación del tejido comunitario en la marcha final.

Una red de colaboración

Diferentes agentes educativos, ambientales y comunitarios colaboraron en la iniciativa: la Oficina de la Participación y el Voluntariado Ambientales de la Consejería de Medio Natural, Sostenibilidad, Seguridad y Emergencias del Cabildo de Tenerife: el Grupo de Acción Costera Tenerife (GAC Tenerife); diferentes áreas del Ayuntamiento de La Laguna como la Concejalía de Fiestas, Mujer, Igualdad y LGTBI, la Concejalía de Educación, Juventud y OMIC y la Concejalía de Promoción y Desarrollo Local, Medio Ambiente, Sanidad, Movilidad y Transporte.

Uno de los aspectos fundamentales de MANO-MAR ha sido su contribución a la formación de agentes de cambio: el alumnado de Pedagogía no solo recibió contenidos, sino que identificó necesidades, diseñó propuestas educativas, intervino en contextos reales y reflexionó sobre los resultados obtenidos. La experiencia conectó la formación académica con la realidad socio-ambiental del territorio, desarrollando competencias profesionales al mismo tiempo que se prestaba un servicio educativo a la comunidad.


Archivado en: Aprendizaje-Servicio, Destacado, Docencia, Portada ULL

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